¿Pagaremos por tomar el sol?
El cierre de la Playa de las Catedrales en Lugo –con un sistema de permisos para 4.800 personas diarias– ha reabierto una pregunta incómoda: ¿está el Gobierno tanteando la privatización del litoral?
El argumento del pago por uso
Hay quien defiende que quien usa la playa pague su mantenimiento: socorristas, limpieza, seguridad. No es descabellado, dicen, si se gestiona bien. Pero el recelo se impone: conociendo a los gobernantes, el peaje a la entrada sería el modelo más simple. Y atención a la ironía: ya cobran por entrar en las Catedrales; el siguiente paso, broma mediante, sería cobrar por salir.
El fantasma de las autovías
La comparación con las autopistas de peaje es inevitable: primero se cobra, luego se rescatan con dinero público. El escepticismo crece. La sensación es que se quiere exprimir dos veces al ciudadano: impuestos ya pagados y luego tarifa directa. Mientras, el sol sigue siendo gratis. Pero hasta cuándo.