Djokovic cae en Roland Garros pero su legado de GOAT no se discute
Con 39 años y una eliminación temprana en tercera ronda de Roland Garros 2026 a manos del joven Joao Fonseca (19), Novak Djokovic vuelve a ser noticia. Pero los números recientes no dejan lugar a dudas sobre su estatus: en 2023 alcanzó las cuatro finales de Grand Slam y ganó tres; en 2024 sumó semifinales en Australia, cuartos en París, final en Wimbledon y octavos en el US Open; y en 2025 llegó a semifinales de los cuatro grandes. Este 2026 ya disputó la final del Abierto de Australia. El serbio demuestra que, incluso en su ocaso, su nivel sigue siendo hezpectacular.
La eliminación que no empaña una carrera
El tropiezo en París, donde cayó ante un brasileño de 19 años (Fonseca), ha reavivado el debate generacional. Pero los defensores del tenista señalan que, a su edad, cualquier jugador estaría contento con sus registros. La clave está en la consistencia: Djokovic ha llegado a semifinales o más en los últimos siete grandes, con la excepción de este Roland Garros. Su capacidad competitiva, incluso sin la motivación de metas pendientes, sigue siendo excepcional.
El factor edad y la longevidad
A los 39 años, Djokovic supera la edad media de retiro de los tenistas de élite. Sin embargo, su preparación física y mental le permite mantenerse en la cúspide. Los críticos apuntan a un descenso en su movilidad, pero los datos muestran que su rendimiento en los grandes torneos apenas ha variado respecto a años anteriores. La pregunta es cuánto más podrá alargar esta meseta.
El GOAT definitivo
El debate sobre el mejor tenista de la historia parece cerrado para muchos. Djokovic acumula 24 Grand Slams (récord masculino) y ha dominado la era más competitiva. Incluso sus detractores reconocen su superioridad cuando está en plena forma. La polémica por su postura ante la vacunación no ha empañado su legado deportivo. Como sentencia un sector del análisis: "No-Vacc es el GOAT del tenis, luego va el suizo".
Lo que ningún análisis termina de explicar es cómo, con 39 años, un jugador que ha ganado todo aún mantiene la hambre competitiva. Quizá la respuesta esté en su juego, que sigue siendo inalcanzable para la mayoría.
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