Yolanda Díaz, candidata a dirigir la OIT con un sueldo de 200.000 euros
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha oficializado su candidatura a la presidencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con sede en Ginebra (Suiza). El movimiento, que la alejaría de la primera línea política nacional, ha reabierto el debate sobre la coherencia entre su discurso y sus actos. Mientras unos la ven como la mejor embajadora de España en el mundo, otros cuestionan que quien se presenta como defensora de los trabajadores aspire a un cargo cuyo salario supera los 200.000 euros anuales, en una organización que, según algunas fuentes, ofrece ventajas fiscales significativas.
El salario y los gastos que desatan la controversia
La retribución del actual director general de la OIT se sitúa claramente por encima de esa cifra, aunque no se ha concretado la del presidente. A ello se suman críticas por el presunto tren de vida de Díaz: se le atribuyen estancias en hoteles de lujo en Grecia, compras de bolsos para su hija de 13 años por más de 500 euros y botellas de champán de 250 euros en El Corte Inglés. Sus detractores consideran que estos hábitos chocan con el perfil de una líder que dice defender a los más desfavorecidos.
El coste real de vivir en Ginebra
Sin embargo, un análisis más detallado matiza la supuesta opulencia. En Suiza, los impuestos pueden restar entre 40.000 y 50.000 euros anuales, y el alquiler de un piso de gama media-alta en Ginebra ronda los 60.000-70.000 euros. Con estos descuentos, el sueldo neto quedaría en unos 80.000 euros, una cantidad que, según algunos cálculos, obliga a ajustarse en una ciudad tan cara. La comparación con el coste de vida local relativiza la cifra inicial.
El trasfondo académico y las aspiraciones
Otro flanco de la polémica es la formación de Díaz, licenciada en Filología, que algunos ven insuficiente para liderar un organismo internacional. Se especula con que su hija, de 14 años, podría estudiar en Suiza. Los defensores, en cambio, destacan su capacidad de comunicación y su conocimiento del mundo laboral. El desenlace de esta candidatura se conocerá en los próximos meses, pero el debate sobre si un cargo de este nivel es compatible con un discurso obrerista queda servido.