Guinea Ecuatorial no se plantea perder el español: es su ventaja económica y cultural
En un vídeo que se difundió hace unos tres años, un youtuber guineano preguntaba a sus compatriotas si el español podría dejar de ser lengua oficial. La respuesta fue casi unánime: ni lo contemplan. ¿La razón? No es solo amor al idioma, sino un activo económico que los sitúa por encima de sus vecinos.
El español como marca de distinción
Guinea Ecuatorial es el país con la renta per cápita más alta de África subsahariana, y el manejo del español es parte de su capital cultural. Los entrevistados, incluso los más jóvenes, se expresan con una soltura que avergüenza a muchos españoles de su edad. No es casualidad: el español es lengua materna para una parte significativa de la población, herencia de la colonización española que, a diferencia de lo ocurrido en Filipinas, arraigó profundamente. En el debate, se ha señalado que el español guineano conserva giros y expresiones que en España se han perdido, como el uso de «tío» entre generaciones mayores, lo que refleja un aislamiento lingüístico que ha preservado formas clásicas.
¿Podría desaparecer el español en Guinea?
La pregunta del youtuber no es gratuita. En África, el inglés y el francés avanzan, y el español es minoritario. Pero en Guinea, el idioma de Cervantes no solo se mantiene, sino que se defiende como seña de identidad. Algunos apuntan a que la dictadura de Obiang ha frenado la influencia exterior, pero también ha preservado el vínculo hispano. La incógnita es qué pasará cuando el régimen cambie. Mientras tanto, el vídeo sigue siendo un espejo incómodo para España: los guineanos hablan mejor español que muchos nativos, y lo valoran más. El idioma, en este rincón de África, no se ve como una imposición, sino como un pasaporte al desarrollo. Que dure.