Si claro el currela siempre es el malo.
Menos mal que todos sabemos que todos tenemos dos caras o mas y el que quiera empleados que monte un negocio con capital o que curre el solo y no pretenda tener esclavos.
No es cuestión de esclavos, es cuestión de que la gente es egoista, y quien no lo es, se vuelve con el tiempo en un altísimo porcentaje, sea empresario o trabajador.
Casos hay a montones, y yo me voy a animar a contarte uno.
Economistas. Años 90. Típico despacho profesional donde tienes a un compañero - socio y sacas el trabajo adelante entre dos. Empieza a entrar más volúmen y por aquello de ayudar (porque si haces números te darás cuenta de que casi nunca te compensa contratar gente en un despacho, que se llevará tu beneficio y si algo te renta no será más de un 10 % de lo facturado, que no compensará el estrés y responsabilidad añadida) contratan a un chaval. Parece que va entrando aún más trabajo y contratan a otro chaval. Y así acaban contratando a cuatro chavales más, todos agradecidísimos, joer, qué buenos jefes que además pagan por encima de convenio.
Los economistas fundadores tienen cierta vena filantrópica, aquello de "aunque no gane apenas más" pero qué gestoría auditoría de relumbrón con seis personas trabajando, cómo ayudo. Es cierto que gracias a su trabajo me entran 5.000 euros más, pero entre sus sueldos, seguros sociales, gastos extras y mandangas se llevan 4.500 euros o casi los 5.000... y es cierto que es mucha más responsabilidad, porque a veces la pifian y el que responde soy yo que soy el dueño... y llegan las 19 horas y salen por la puerta como balas, pues estaban recogiendo a las 18.55, mientras que yo me quedo hasta las 21 repasando cosas pendientes y revisando lo que han hecho los trabajadores... pero bueno, sarna con gusto no pica, esto de tener jóvenes contratados siempre alegra el despacho...
Bien, llega la crisis 20-25 años más tarde y el volúmen de trabajo baja asombrosamente, por la caída del tejido empresarial. Los dueños, ya cercanos a la edad de jubilación, se enfrentan a la tesitura de tener que despedir a los cuatro contratados, porque apenas hay trabajo para ellos y los trabajadores están mano sobre mano, dos horas al día máximo currelando y el resto del día con Facebook y mensajerías de móvil pasando el rato. Si los despiden, en indemnizaciones se les van más de 100.000 euros, que no tienen.
Si no los despiden, tienen que seguir soportando 5.000 euros de gastos mensuales de personas que echan el día con el correo electrónico, ante la caída de volúmen de trabajo. Pero a los trabajadores les quedan unos 10 años hasta su edad de jubilación, mientras que los economistas fundadores tienen 65 años, y como se ve, atados y sin poder jubilarse porque eso implicaría despedir e indemnizar. Menudo futuro, con 72 años intentando mantener el barco... y probablemente te mueras antes de que los trabajadores se jubilen... o vende tu casa, quédate en la calle y obtén los más de 100.000 euros para que los trabajadores se vayan a la suya con dinero calentito para empezar a cobrar sus ayudas de mayores de 55 años y dar por finalizada su vida laboral.
No hará falta que diga que la postura de los trabajadores es :fiufiu: :fiufiu: :fiufiu: :fiufiu: a mí que me cuentas, palomo, me pagas hasta el último euro de indemnización o nos vemos en Tribunales, y mientras sigo subiendo al Face las fotos del fin de semana en Marbella.
Esta historia (que no discute en absoluto el derecho de los trabajadores) refleja claramente porqué muchos profesionales no contratamos a nadie aunque nos lleguen veinte curriculum semanales, aunque nos prometan por activa y por pasiva que solo quieren aprender, aunque nos enseñen el bono social, y no porque no nos llegue trabajo (a un despacho asentado le siguen entrando cosas), o porque no tengamos volumen como para meter a una o dos personas para que cojan los asuntos que los titulares no quieren pillar (clientes especialmente ssssss o asuntos complejos de escasa cuantía).
Al final uno se acomoda, prefiere vivir EGOISTAMENTE, como bien dices "el que quiera un negocio que curre él solo", tienes toda la razón y esto se está aplicando a diario.
Ese es el problema, profesionales de calidad, en despachos herméticos sin meter a nadie, absolutamente a nadie (los convenios con la Universidad para meter a becarios sin pagarles no cuenta) y docenas de currículum semanales de licenciados preparados perecid del angustia, que siguen y seguirán perecid del angustia precisamente por casos como el de los economistas que te he comentado.
Tú dices: "el que quiera un negocio que curre él solo".
Efectivamente, ese es el gran problema. Demasiados negocios con gente currando sola (o entre familiares) porque no compensa contratar a nadie de fuera (fuente de problemas, bien presentes -bajas a tutiplén casi desde la contratación-, bien futuros -indemnizaciones, siempre conflictivas-, cuando no presentes y futuros).
Cuando el egoismo se convierte en un valor social, el trabajador tiene mucho más que perder. Al empresario, como muchos comentan aquí, se la juegan una vez, luego deja de generar trabajo. Al final se extiende el efecto y salvo casos muy puntuales o guano-contratos, el empresario se vuelve egoista y prefiere ganar menos y buscarse la vida a solas o con familiares.
Una situación muy triste a la que hemos llegado, porque hay gente muy preparada en lo teórico y fantástica en lo personal, pero lo que les queda es el autoempleo (y es raro que den el paso porque carecen de los conocimientos prácticos y el dinero para hacerlo) o el billete rumbo a otro país que le prometa una vida mejor. Un verdadero desastre, pero no es menos que la vida que le queda a los dos economistas de la historia, que es absolutamente real.