Dentro de la serie "qué es el poder, quién o qué es el sistema" en el que vivimos, muy a nuestro pesar, en el diario Público de hoy hay un artículo sobre un pueblico de 4 mil personas, San Luca, en Calabria, en la bota de Italia.
El artículo, incluso para los que conozcáis el tema de la mafia, en este caso la ‘Ndrangheta, es interesante porque plantea un tema muy orwelliano: lo innecesario de unas elecciones democráticas, en este caso a nivel municipal.
Cuando viví durante año y medio en Sicilia, algunos sicilianos, digamos, simpatizantes de la Cosa Nostra, sin llegar a ser miembros según ellos (bueno, eso nunca se sabe), me explicaban que les llamaba la atención que a los guiris como yo, nos pareciese fuera de lugar el modo de gestión de la cosa pública que tenían ellos y que nosotros llamamos mafia (casi despectivamente) cuando ellos lo llaman la "Cosa Nostra". Y me decían que el mundo, en todas partes funciona igual, luego que no había por qué rasgarse tanta vestidura ante lo que ocurría, por ejemplo, en Sicilia.
Esto fue hace ya unos cuantos años (unos 12) pero ese comentario se me quedó grabado. Ahora me doy cuenta de lo que me querían decir. El mundo (el sistema) funciona básicamente como una mafia. Las características de base de la mafia son la relación de poder, su reparto piramidal y la convicción de que si un eslabón, por muy alto que se encuentre en la pirámide, desaparece (ni qué decir si está abajo) es reemplazable sin ningún problema porque no son los mafiosos quienes controlan el sistema sino que el sistema los controla a ellos.
En otras palabras, el ser humano se ve envuelto en un sistema (en el que ha participado "anima et corpore" en su desarrollo) y ese sistema se ha vuelto su dueño.
Luego da igual que, por ejemplo, Ángel Ron acabe no siendo presidente de su banco que ya no es el suyo y, quizás, he aquí la progenitora del cordero, quizás nunca fue suyo.
La "doctrina Ángel Ron" puede aplicarse "ad infinitum". Podría aplicarse a Amancio Ortega, a Patrissssia Botín, e incluso a Georges Soros o a Bill Gates.
En el pasado se aplicó a Gadafi, a Hussein, a Yeltsin, a Nixon, a Trujillo el dominicano, a Noriega e incluso a Lady Di, entre muchos otros.
P.S.
Tener en mano unas onzas de oro no cambia el sistema. El sistema es incambiable. Too late. Pero, permite, llegado el momento, cambiarlas por alubias. ¿Cuáles podrían ser esos tiempos? Bueno es suficiente darse un garbeo por la actualidad mundial (por supuesto ni leyendo El País, ni Público) porque hay centenares de lugares en los que ya está ocurriendo, por ejemplo, Yemen.
Edito:
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RE-edito:
Las pelis Hollywodenses del País sin Nombre nos cuentan a la mafia como un vividor que se ha enquistado en un tejido social sano para absorberlo.
Es decir como algo externo.
Nada más lejos de la realidad.
En Sicilia (hablo de lo que conozco), la "Cosa Nostra"
es el Estado y el otro Estado el de la República Italiana con sede en Roma se las apaña, se las arregla, se conchabea porque, en el fondo, son la misma cosa (nostra).
Por supuesto, hay gente en Sicilia que se rebela ante todo esto, no sólo okupas sino también otra gente con más incidencia en los medios de comunicación. Por ejemplo, Rita Borsellino, hermana de Paolo Borsellino, el magistrado que murió en el ataque extremista violento junto a Giovanni Falcone, cerca del aeropuerto de Palermo.
Rita fundó un partido (anti-mafia). No le votó ni su prima aunque sí su vecina del cuarto y la del tercero. Rita Borsellino entendió que el problema no sólo era la mafia sino el "Stato" y, sobre todo, la sociedad (en este caso la siciliana).
Rita entendió que era imposible luchar contra el Sistema porque el Sistema no es en última instancia ni la "Cosa Nostra" ni el "Stato" es el Sistema.
Por supuesto, el aeropuerto de Palermo, desde aquel ataque extremista violento, cambió de nombre, se llama Aeropuerto Falcone-Borsellino.