*Tema mítico* : Comer menos azúcar y harinas, ¿la solución definitiva al sobrepeso/obesidad? (II)

Ayer vi el documental de "Cereal Killers" y va de un tipo que deja de comer cerealesy azúcares y toma una dieta basada fundamentalmente en grasa y proteinas. Llega a estar en cetosis porque en un momento comenta que empieza a oler raro.

Al final le mejoran todos los indicadores, excepto el colesterol que le sube algo. Luego explican que hay colesterol pequeñito, que crea las placas en arterias y colesterol más grande, que no las crea. Eso no me quedó muy claro...

Hoy a lo mejor me veo la segunda parte, a ver qué comentan
 
Están bien los documentales de Cereal Killer, pero diría que me ha gustado más la segunda parte.

Aunque el protagonista es deportista (y tiene un porcentaje de grasa bajo), la primera se centra en la salud. El vídeo sintetiza bien en una hora los beneficios de la dieta LCHF, pero tampoco aporta nada que no se haya comentado aquí mil veces.

La segunda parte trata del rendimiento deportivo de fondo y está bastante interesante. Los protagonistas son una pareja que se marcan un San Francisco - Hawai remando :8:
 
Noticia de El Pais sobre cómo se ha disparado el número de casos de hígado graso no alcohólico. En este caso prefieren no echarle las culpas directamente a la grasa y lo dejan en un "Se desconoce el origen exacto del NASH" pero la frase clave es muy significativa:

“Se inició un terremoto en los ochenta que era la obesidad y ha generado un tsunami que ahora vemos los hepatólogos: la prevalencia del hígado graso no alcohólico está en aumento”, avisa Augustin"

¿Qué habrá cambiado desde los ochenta para que se haya producido? ¿se habrá elevado el consumo de cigot y carnes?



La dolencia invisible que afecta a uno de cada tres adultos | Ciencia | EL PAÍS
 
Noticia de El Pais sobre cómo se ha disparado el número de casos de hígado graso no alcohólico. En este caso prefieren no echarle las culpas directamente a la grasa y lo dejan en un "Se desconoce el origen exacto del NASH" pero la frase clave es muy significativa:

“Se inició un terremoto en los ochenta que era la obesidad y ha generado un tsunami que ahora vemos los hepatólogos: la prevalencia del hígado graso no alcohólico está en aumento”, avisa Augustin"

¿Qué habrá cambiado desde los ochenta para que se haya producido? ¿se habrá elevado el consumo de cigot y carnes?



La dolencia invisible que afecta a uno de cada tres adultos | Ciencia | EL PAÍS

Higado graso no alcoholico=fructosa.


Y lo saben
 
Higado graso no alcoholico=fructosa.


Y lo saben
Hombre, el hígado graso no alcohólico vendrá del azúcar en su multitud de variantes.
Que alguien se coma varias frutas al día en un contexto de una dieta sana, puede estar tranquilo.
Si sólo se alimenta de fruta, se le disparará el azúcar claro.
 
Última edición:
Hombre, el hígado graso no alcohólico vendrá del azúcar en su multitud de variantes.
Que alguien se coma varias frutas al día en un contexto de una dieta sana, puede estar tranquilo.
Si sólo se alimenta de fruta, se le disparará el azúcar claro.
la mayor parte de ingesta de fructosa proviene del azucar de mesa, que es 50% glucosa 50% fructosa
 
El hígado graso viene de comer donuts, pasteles y demás productos ultraprocesados, no de hincharse a fruta.

Alguien que se hinche a fruta, SOLO FRUTA, está perfectamente sano. Lo que pasa es que no hay nadie que haga eso (comer solo fruta), así que cuando habláis tenéis una pseudoimagen totalmente irracional de qué pasaría si alguien lo hiciera.

Lo que pasa es que vuestro conocido (o vosotros mismos) que cree que come sano, sale de bares 1 vez a la semana y come fritos, y ya por aprovechar con el café se mete un dulce, pensando que no va a pasar nada.

Todo eso al final arruina lo poco bueno que hagas y nadie come sano de verdad.

En este hilo os lo he leído a todos, que una vez a la semana os metéis una pizza o cualquier otra comida cochambre, aquí nadie está comiendo sano de verdad el 100% del tiempo, os autoengañáis si creéis lo contrario.
 
El hígado graso viene de comer donuts, pasteles y demás productos ultraprocesados, no de hincharse a fruta.

Alguien que se hinche a fruta, SOLO FRUTA, está perfectamente sano. Lo que pasa es que no hay nadie que haga eso (comer solo fruta), así que cuando habláis tenéis una pseudoimagen totalmente irracional de qué pasaría si alguien lo hiciera.

Lo que pasa es que vuestro conocido (o vosotros mismos) que cree que come sano, sale de bares 1 vez a la semana y come fritos, y ya por aprovechar con el café se mete un dulce, pensando que no va a pasar nada.

Todo eso al final arruina lo poco bueno que hagas y nadie come sano de verdad.

En este hilo os lo he leído a todos, que una vez a la semana os metéis una pizza o cualquier otra comida cochambre, aquí nadie está comiendo sano de verdad el 100% del tiempo, os autoengañáis si creéis lo contrario.

¿Sin proteína ninguna?

Ejem.
 
Hombre, el hígado graso no alcohólico vendrá del azúcar en su multitud de variantes.
Que alguien se coma varias frutas al día en un contexto de una dieta sana, puede estar tranquilo.
Si sólo se alimenta de fruta, se le disparará el azúcar claro.

Cualquier cosa que venga envasada o empaquetada, lleva fructosa.
 
El Dr. Mercola recomienda no consumir más de 15g de fructosa al dia. Con una manzana mediana(9.5) y una pera mediana(11.8) te pasas: 21.3g :roto2:

¿La Fruta Engorda o Ayuda a Adelgazar?
 
El hígado graso viene de comer donuts, pasteles y demás productos ultraprocesados, no de hincharse a fruta.

Alguien que se hinche a fruta, SOLO FRUTA, está perfectamente sano. Lo que pasa es que no hay nadie que haga eso (comer solo fruta), así que cuando habláis tenéis una pseudoimagen totalmente irracional de qué pasaría si alguien lo hiciera.

Lo que pasa es que vuestro conocido (o vosotros mismos) que cree que come sano, sale de bares 1 vez a la semana y come fritos, y ya por aprovechar con el café se mete un dulce, pensando que no va a pasar nada.

Todo eso al final arruina lo poco bueno que hagas y nadie come sano de verdad.

En este hilo os lo he leído a todos, que una vez a la semana os metéis una pizza o cualquier otra comida cochambre, aquí nadie está comiendo sano de verdad el 100% del tiempo, os autoengañáis si creéis lo contrario.

Pues si tiene Ud razón, esta mañana me he comido un bocata. No recuerdo el anterior pero hace medio año creo.

¿Alguna cerveza? Puede, pero pasa alguna semana que ni la pruebo. Vino el finde sí.

¿Está Ud diciendo que por tomar de uvas a peras algo que supone un 1% de la ingesta semanal, o menos, en mi caso, supone alguna diferencia?

Cuando das el salto no te sueles salir casi nunca porque lo procesado te sienta muy mal. Pan de uvas a peras por lo mismo. Pocos conforeros he leído que se pongan finos a diario un día a la semana.

Mis extras son la paella o unas patatas asadas el finde que me peto pero evidentemente no son alimentos procesados/precocinados.
 
Última edición:
El Dr. Mercola recomienda no consumir más de 15g de fructosa al dia. Con una manzana mediana(9.5) y una pera mediana(11.8) te pasas: 21.3g :roto2:

¿La Fruta Engorda o Ayuda a Adelgazar?

Realmente recomienda limitar a 15 gramos el consumo diario de fructosa a individuos con resistencia a la insulina / obesos / diabéticos.

Para individuos con buena sensibilidad a la insulina aumenta la cifra a 25 gramos diarios, que no es tan limitante.

Igualmente son recomendaciones generales para la población general. Hay mucha gente sana, niños activos, deportistas jovenes y en general, que pueden superar perfectamente esa cifra sin tener ningún problema.
Igualmente ,la fruta siempre entera, con su fibra, nada de zumitos. El que quiera jugos, que use verduras, o frutas tipo limones.

La mayoria de gente que tiene higado graso no alcoholico es por productos como la coca cola, fanta, monster, etc...
Es la forma mas fácil y rápida de consumir en un momento dosis masivas de fructosa.
Cualquiera que se coma 3 manzanas medianas sentirá el efecto saciante de estas, cosa que no pasa con estos refrescos modernos.
 
Realmente recomienda limitar a 15 gramos el consumo diario de fructosa a individuos con resistencia a la insulina / obesos / diabéticos.

Para individuos con buena sensibilidad a la insulina aumenta la cifra a 25 gramos diarios, que no es tan limitante.

Igualmente son recomendaciones generales para la población general. Hay mucha gente sana, niños activos, deportistas jovenes y en general, que pueden superar perfectamente esa cifra sin tener ningún problema.
Igualmente ,la fruta siempre entera, con su fibra, nada de zumitos. El que quiera jugos, que use verduras, o frutas tipo limones.

La mayoria de gente que tiene higado graso no alcoholico es por productos como la coca cola, fanta, monster, etc...
Es la forma mas fácil y rápida de consumir en un momento dosis masivas de fructosa.
Cualquiera que se coma 3 manzanas medianas sentirá el efecto saciante de estas, cosa que no pasa con estos refrescos modernos.

3 manzanas medianas son 25.5g de fructosa lo mismo que un cuarto de litro de coca cola. En los dos casos esa fructosa la tiene que gestionar el hígado.

Mucha gente consume un cuenco de fruta para desayunar, lleva al trabajo un plátano y una manzana como picoteo, toma una raja de sandía de postre en la comida y una pera en la cena. Han consumido 50g de fructosa solo en fruta, más toda la fructosa que hay en el resto de alimentos. Si les preguntas te dirán que comen sano...
 
Lierre Keith: "La mayoría de veganos lo deja y los que insisten hacen trampas"

"El primer bocado de carne tras ese periodo de veinte años marcó el final de mi juventud, el momento en el que asumí las responsabilidades de la edad adulta. Fue el instante en el que dejé de luchar contra el álgebra básica de la encarnación: para que unos vivan, otros deben morir. En la aceptación de esta verdad, con todo su sufrimiento y pesar, está la capacidad de elegir un camino, diferente, un camino mejor". Con esta cita, recogida directamente de su obra, Lierre Keith intenta ilustrar el final de una prolongada angustia derivada de una elección dietética que para ella fue fatídica.

Feminista y ecologista vinculada a diferentes movimientos de izquierda, la espondoliosis, los episodios de hipoglucemia, la amenorrea, el agotamiento, la ansiedad y la depresión que jornada tras jornada la afligían acabaron desmontando toda su ideología alimentaria: la que pregonaba que graves problemas como el hambre en el mundo se acabarían solucionando con una dieta a base, exclusivamente, de productos de origen vegetal. Con motivo de la reedición de su libro 'El mito vegetariano' (Capitan Swing), decidimos entrevistar a una de las voces más críticas con movimientos como el veganismo y el vegetarianismo, en los que ella misma participó como una activa militante.

PREGUNTA: ¿Qué le atrajo del veganismo para adoptarlo como régimen y forma de vida?

RESPUESTA: Era muy joven, apenas tenía 15 años, y como la mayoría de veganos o vegetarianos conocí a otra persona que pertenecía a este mundo. Esa es la principal razón por la que la mayoría se convierte. Los veganos te ofrecen un modelo perfecto: basta cambiar un factor tan elemental como la dieta y solucionaremos los problemas de aquellos que mueren de inanición, salvaremos el planeta, los animales...

"Estas dietas no resuelven los problemas que nos preocupan y para lo único que sirven es para autodestruirnos"

Es cierto que el leitmotiv de estas dietas se basa en la compasión, la justicia y la sostenibilidad. No hay nada de malo en esos valores. Lo que yo intento comunicar a la gente es que no necesita cambiar su régimen. Lo fundamental es disponer de mejor información para entender cuáles son las causas reales que provocan el hambre en el mundo o la destrucción del medioambiente. Una dieta vegetariana no es la mejor opción para abordar estas cuestiones.

P. ¿En qué consiste entonces esa ignorancia en la que se mueven estas formas de entender la alimentación?

Principalmente en dos puntos. El primero es que vivimos en una sociedad que desde hace 10.000 años se ha sustentado, sobre todo, en la agricultura. Muy pocos están dispuestos a entender que la agricultura es la práctica más destructiva que el ser humano ha perpetrado. Bajo la perspectiva de un vegetariano o de un vegano, una dieta basada en productos que nacen de la agricultura parece la mejor manera de avanzar. En su seno no se cuestiona toda la devastación que ha provocado. Lo que ellos buscan son soluciones simples a un problema muy grande y sistémico. La segunda cuestión tiene que ver con una media verdad. Aunque es cierto que, ante las horribles imágenes de animales torturados que todos hemos visto, hay motivos suficientes para rechazar la carne, también es cierto que ese es solo un modelo posible de ganadería.

P. Avisa usted a las personas que eliminan de su dieta los productos de origen animal que si persisten lo van a pasar mal.

Puedes seguir el régimen durante algunos años sin notar los efectos, pero si insistes, las lesiones acabarán surgiendo. Cuando llegas a un cierto punto, te quedan dos opciones. La primera es la que yo escogí durante 20 años: seguir adelante y convertirte en un fundamentalista donde tu realidad física, en la que tu cuerpo se va destruyendo, no se corresponde con tu manera de pensar. Aún así, sigues prefiriendo tu ideología. La segunda es dar un paso atrás y decirte a ti mismo que esto no funciona. La realidad es que la mayoría de personas que ha probado a ser vegano ha dejado el régimen. Pocos aguantan más de tres meses, pero nadie habla de eso. Solo se ponen los ejemplos de aquellos que llevan practicándolo durante mucho tiempo. Lo que te puedo decir con certeza es que todos ellos están haciendo trampas, aunque no lo digan públicamente. Las grandes figuras del veganismo mienten. He visto a gente que se estaba desvaneciendo por su dieta y que acababan yendo a la misma tienda de mariscos donde yo hago la compra. Estas cosas las tratábamos en privado, pero nadie tenía el coraje de admitir que habíamos cometido un gran error. Por ese motivo decidí escribir este libro. Estas dietas no resuelven los problemas que nos preocupan y para lo único que sirven es para destruirnos a nosotros mismos si las mantenemos durante años.

P. En su libro no solo hace referencia al deterioro físico, sino también a importantes problemas mentales como la depresión, la ansiedad o la pérdida de memoria.

Para entender por qué se producen hay que entrar a fondo en qué es lo que falla en estos regímenes. Nuestra evolución como humanos se dio sobre todo cuando empezamos a comer animales que se alimentan de hierba. De este modo, mientras nuestro cerebro se hizo más grande, nuestro sistema digestivo se redujo. El 25% de nuestra energía va a parar a nuestro cerebro y para que este órgano trabaje como debe necesita grasas y proteínas. Con una dieta basada en alimentos de origen vegetal no estás consiguiendo ninguna de las dos cosas. Lo único que tienes es un montón de azúcar. Llámalo carbohidratos complejos, si eso te hace sentir mejor, pera cada molécula de esos carbohidratos acabará convirtiéndose al final en azúcares simples.

Así que lo que comes es azúcar, azúcar y más azúcar. El ser humano ha evolucionado para no comer azúcar. Nuestro cuerpo no lo maneja bien, no tenemos una manera de metabolizarlo que sea saludable. Si sigues, sin embargo, una dieta con una presencia destacada de grasas y proteínas, el azúcar en sangre se vuelve más estable y el cerebro trabaja mejor. Tus neurotransmisores necesitan las proteínas. Por ejemplo, el cuerpo no produce triptófano por sí mismo. El triptófano es el precursor natural de la serotonina y no hay buenas fuentes vegetales que lo contengan. Solo puedes obtenerlo a través de esas proteínas, por lo que si las eliminas, también eliminas la serotonina.

P. Como ya ha señalado anteriormente, culpa usted de los problemas de la alimentación mundial a nuestro sistema agrícola, en particular al cultivo de cereales, y ataca además a uno de los alimentos claves para veganos y vegetarianos: la soja.

R. La soja no es realmente un alimento. Los humanos no la digerimos bien, a no ser que se utilice como condimento fermentado, que es como se toma en Japón. ¿Emplearla como fuente de proteínas? Nadie en la historia de la humanidad lo ha hecho nunca. Tenemos que entender que las semillas, como los cereales son, en esencia, los 'bebés' de las plantas y están pertrechadas con las defensas que necesitan para sobrevivir. Cuando la semilla cae, nadie la va a proteger, así que lo hacen ellas solas. Las plantas no pueden correr, no tienen garras ni colmillos. En lo que son expertas son en la guerra química. Así que las semillas están repletas de lo que llamamos antinutrientes, que las hacen difíciles de digerir y que pueden infligir todo tipo de daño a los animales que las comen.

"En cuanto incorporé la grasa animal a mi dieta pude, por fin, doblar mis rodillas sin que aquello fuera un calvario"

En particular, en la soja hay toda una serie de nocivos antinutrientes como el inhibidor de la tripsina, una enzima que producimos en el páncreas que es fundamental para la digestión. La soja nos puede producir importantes dolores de estómago, gases, diarrea... He conocido a compañeros que han sufrido, de hecho, graves diarreas sangrantes por su culpa. Por otro lado, está el problema de los fitoestrógenos, que ni siquiera se eliminan bien cuando se somete a la soja a procesos químicos. Se trata de disruptores endocrinos que afectan a los adultos, pero que son especialmente dañinos para los niños, cuyos cuerpos son todavía muy vulnerables. Alimentar a un niño a base de leche de soja en vez de leche de vaca puede equivaler a darle cinco píldoras anticonceptivas al día, lo que afecta gravemente a su crecimiento. La soja también puede provocar hipotiroidismo. Yo desarrollé la enfermedad de Hashimoto (¿curioso que el nombre provenga de Japón, ¿no?) y no tengo ninguna duda de que fue por culpa de ella.

P. ¿Qué sucede entonces con los estudios que hablan sobre las bondades de las dietas basadas en alimentos de origen vegetal? ¿Son falsos?

R. La mayoría de la gente no sabe leer estos trabajos ya que en nuestro sistema educativo no se ha cuidado la formación científica. Nos quedamos en los titulares que, normalmente, apoyan aquello en lo que queremos creer de antemano. Los estudios hay que leerlos sin quedarse en el prefacio. ¿Cuántas veces el 'abstract' no coincide ni siquiera con lo que viene después? Luego hay casos que, efectivamente, se han demostrado como erróneos, como cuando se dijo durante años que debíamos de mantener una dieta con altos niveles de hidratos de carbono y pocas grasas. Ahora podemos decir que aquello fue un completo desastre por lo que se refiere a la salud pública.

P. ¿Cómo cambió su vida en el instante en que volvió a comer alimentos de origen animal?

R. Algunos de los problemas de salud que arrastraba mejoraron, otros se solucionaron por completo, como mi depresión, o los que afectaban a mis órganos reproductivos. Tenía una piel tan seca que dolía. En cuanto incorporé la grasa animal a mi dieta pude, por fin, doblar mis hombros y mis rodillas sin que aquello fuera un calvario. Al final de mi etapa como vegana, mi columna vertebral estaba destrozada -ya tenía espondiolosis con dieciocho años, un instante de la vida en que debería haber estado con el máximo de energía-, así me que me pasaba la vida tirada en el sofá. Ahora puedo caminar durante al menos media hora. En aquella etapa no podía viajar en avión ni ir al cine ni salir cenar con mis amigos.


P. ¿Cómo es su dieta actual? ¿En qué principios se basa?

R. La principal pregunta que nos debemos hacer sobre nuestro régimen es si sirve para preservar el suelo o para acabar con él. La agricultura de cereales destruye todo tipo de vida: árboles, prados, animales... Lo único que crece en el campo gracias a ella es comida para humanos. Por todo el planeta, lo único que ha supuesto es extinción en masa. Su papel en el calentamiento global ha sido también fundamental. Yo apuesto por la comida que o bien crece de forma salvaje en bosques, océanos, etc., o que proviene del cuidado del hombre, pero de forma responsable. Es el caso de la carne de animales que han sido alimentados con pastos. Creo en los modelos de ganadería, como el de Joel Salatin, donde la hierba precede a los rumiantes que preceden, a su vez, a las aves, como los gansos o los pollos, que se comen los gusanos del abono. ¿Serviría como un modelo global? El problema real es que, quizás, somos demasiados seres humanos. Si se sigue con este crecimiento, acabaremos utilizando todo el suelo disponible y el colapso de la civilización será inevitable.

Veganismo: Lierre Keith: La mayoría de veganos lo deja y los que insisten hacen trampas. Noticias de Nutrición
 
Lierre Keith: "La mayoría de veganos lo deja y los que insisten hacen trampas"

"El primer bocado de carne tras ese periodo de veinte años marcó el final de mi juventud, el momento en el que asumí las responsabilidades de la edad adulta. Fue el instante en el que dejé de luchar contra el álgebra básica de la encarnación: para que unos vivan, otros deben morir. En la aceptación de esta verdad, con todo su sufrimiento y pesar, está la capacidad de elegir un camino, diferente, un camino mejor". Con esta cita, recogida directamente de su obra, Lierre Keith intenta ilustrar el final de una prolongada angustia derivada de una elección dietética que para ella fue fatídica.

Feminista y ecologista vinculada a diferentes movimientos de izquierda, la espondoliosis, los episodios de hipoglucemia, la amenorrea, el agotamiento, la ansiedad y la depresión que jornada tras jornada la afligían acabaron desmontando toda su ideología alimentaria: la que pregonaba que graves problemas como el hambre en el mundo se acabarían solucionando con una dieta a base, exclusivamente, de productos de origen vegetal. Con motivo de la reedición de su libro 'El mito vegetariano' (Capitan Swing), decidimos entrevistar a una de las voces más críticas con movimientos como el veganismo y el vegetarianismo, en los que ella misma participó como una activa militante.

PREGUNTA: ¿Qué le atrajo del veganismo para adoptarlo como régimen y forma de vida?

RESPUESTA: Era muy joven, apenas tenía 15 años, y como la mayoría de veganos o vegetarianos conocí a otra persona que pertenecía a este mundo. Esa es la principal razón por la que la mayoría se convierte. Los veganos te ofrecen un modelo perfecto: basta cambiar un factor tan elemental como la dieta y solucionaremos los problemas de aquellos que mueren de inanición, salvaremos el planeta, los animales...

"Estas dietas no resuelven los problemas que nos preocupan y para lo único que sirven es para autodestruirnos"

Es cierto que el leitmotiv de estas dietas se basa en la compasión, la justicia y la sostenibilidad. No hay nada de malo en esos valores. Lo que yo intento comunicar a la gente es que no necesita cambiar su régimen. Lo fundamental es disponer de mejor información para entender cuáles son las causas reales que provocan el hambre en el mundo o la destrucción del medioambiente. Una dieta vegetariana no es la mejor opción para abordar estas cuestiones.

P. ¿En qué consiste entonces esa ignorancia en la que se mueven estas formas de entender la alimentación?

Principalmente en dos puntos. El primero es que vivimos en una sociedad que desde hace 10.000 años se ha sustentado, sobre todo, en la agricultura. Muy pocos están dispuestos a entender que la agricultura es la práctica más destructiva que el ser humano ha perpetrado. Bajo la perspectiva de un vegetariano o de un vegano, una dieta basada en productos que nacen de la agricultura parece la mejor manera de avanzar. En su seno no se cuestiona toda la devastación que ha provocado. Lo que ellos buscan son soluciones simples a un problema muy grande y sistémico. La segunda cuestión tiene que ver con una media verdad. Aunque es cierto que, ante las horribles imágenes de animales torturados que todos hemos visto, hay motivos suficientes para rechazar la carne, también es cierto que ese es solo un modelo posible de ganadería.

P. Avisa usted a las personas que eliminan de su dieta los productos de origen animal que si persisten lo van a pasar mal.

Puedes seguir el régimen durante algunos años sin notar los efectos, pero si insistes, las lesiones acabarán surgiendo. Cuando llegas a un cierto punto, te quedan dos opciones. La primera es la que yo escogí durante 20 años: seguir adelante y convertirte en un fundamentalista donde tu realidad física, en la que tu cuerpo se va destruyendo, no se corresponde con tu manera de pensar. Aún así, sigues prefiriendo tu ideología. La segunda es dar un paso atrás y decirte a ti mismo que esto no funciona. La realidad es que la mayoría de personas que ha probado a ser vegano ha dejado el régimen. Pocos aguantan más de tres meses, pero nadie habla de eso. Solo se ponen los ejemplos de aquellos que llevan practicándolo durante mucho tiempo. Lo que te puedo decir con certeza es que todos ellos están haciendo trampas, aunque no lo digan públicamente. Las grandes figuras del veganismo mienten. He visto a gente que se estaba desvaneciendo por su dieta y que acababan yendo a la misma tienda de mariscos donde yo hago la compra. Estas cosas las tratábamos en privado, pero nadie tenía el coraje de admitir que habíamos cometido un gran error. Por ese motivo decidí escribir este libro. Estas dietas no resuelven los problemas que nos preocupan y para lo único que sirven es para destruirnos a nosotros mismos si las mantenemos durante años.

P. En su libro no solo hace referencia al deterioro físico, sino también a importantes problemas mentales como la depresión, la ansiedad o la pérdida de memoria.

Para entender por qué se producen hay que entrar a fondo en qué es lo que falla en estos regímenes. Nuestra evolución como humanos se dio sobre todo cuando empezamos a comer animales que se alimentan de hierba. De este modo, mientras nuestro cerebro se hizo más grande, nuestro sistema digestivo se redujo. El 25% de nuestra energía va a parar a nuestro cerebro y para que este órgano trabaje como debe necesita grasas y proteínas. Con una dieta basada en alimentos de origen vegetal no estás consiguiendo ninguna de las dos cosas. Lo único que tienes es un montón de azúcar. Llámalo carbohidratos complejos, si eso te hace sentir mejor, pera cada molécula de esos carbohidratos acabará convirtiéndose al final en azúcares simples.

Así que lo que comes es azúcar, azúcar y más azúcar. El ser humano ha evolucionado para no comer azúcar. Nuestro cuerpo no lo maneja bien, no tenemos una manera de metabolizarlo que sea saludable. Si sigues, sin embargo, una dieta con una presencia destacada de grasas y proteínas, el azúcar en sangre se vuelve más estable y el cerebro trabaja mejor. Tus neurotransmisores necesitan las proteínas. Por ejemplo, el cuerpo no produce triptófano por sí mismo. El triptófano es el precursor natural de la serotonina y no hay buenas fuentes vegetales que lo contengan. Solo puedes obtenerlo a través de esas proteínas, por lo que si las eliminas, también eliminas la serotonina.

P. Como ya ha señalado anteriormente, culpa usted de los problemas de la alimentación mundial a nuestro sistema agrícola, en particular al cultivo de cereales, y ataca además a uno de los alimentos claves para veganos y vegetarianos: la soja.

R. La soja no es realmente un alimento. Los humanos no la digerimos bien, a no ser que se utilice como condimento fermentado, que es como se toma en Japón. ¿Emplearla como fuente de proteínas? Nadie en la historia de la humanidad lo ha hecho nunca. Tenemos que entender que las semillas, como los cereales son, en esencia, los 'bebés' de las plantas y están pertrechadas con las defensas que necesitan para sobrevivir. Cuando la semilla cae, nadie la va a proteger, así que lo hacen ellas solas. Las plantas no pueden correr, no tienen garras ni colmillos. En lo que son expertas son en la guerra química. Así que las semillas están repletas de lo que llamamos antinutrientes, que las hacen difíciles de digerir y que pueden infligir todo tipo de daño a los animales que las comen.

"En cuanto incorporé la grasa animal a mi dieta pude, por fin, doblar mis rodillas sin que aquello fuera un calvario"

En particular, en la soja hay toda una serie de nocivos antinutrientes como el inhibidor de la tripsina, una enzima que producimos en el páncreas que es fundamental para la digestión. La soja nos puede producir importantes dolores de estómago, gases, diarrea... He conocido a compañeros que han sufrido, de hecho, graves diarreas sangrantes por su culpa. Por otro lado, está el problema de los fitoestrógenos, que ni siquiera se eliminan bien cuando se somete a la soja a procesos químicos. Se trata de disruptores endocrinos que afectan a los adultos, pero que son especialmente dañinos para los niños, cuyos cuerpos son todavía muy vulnerables. Alimentar a un niño a base de leche de soja en vez de leche de vaca puede equivaler a darle cinco píldoras anticonceptivas al día, lo que afecta gravemente a su crecimiento. La soja también puede provocar hipotiroidismo. Yo desarrollé la enfermedad de Hashimoto (¿curioso que el nombre provenga de Japón, ¿no?) y no tengo ninguna duda de que fue por culpa de ella.

P. ¿Qué sucede entonces con los estudios que hablan sobre las bondades de las dietas basadas en alimentos de origen vegetal? ¿Son falsos?

R. La mayoría de la gente no sabe leer estos trabajos ya que en nuestro sistema educativo no se ha cuidado la formación científica. Nos quedamos en los titulares que, normalmente, apoyan aquello en lo que queremos creer de antemano. Los estudios hay que leerlos sin quedarse en el prefacio. ¿Cuántas veces el 'abstract' no coincide ni siquiera con lo que viene después? Luego hay casos que, efectivamente, se han demostrado como erróneos, como cuando se dijo durante años que debíamos de mantener una dieta con altos niveles de hidratos de carbono y pocas grasas. Ahora podemos decir que aquello fue un completo desastre por lo que se refiere a la salud pública.

P. ¿Cómo cambió su vida en el instante en que volvió a comer alimentos de origen animal?

R. Algunos de los problemas de salud que arrastraba mejoraron, otros se solucionaron por completo, como mi depresión, o los que afectaban a mis órganos reproductivos. Tenía una piel tan seca que dolía. En cuanto incorporé la grasa animal a mi dieta pude, por fin, doblar mis hombros y mis rodillas sin que aquello fuera un calvario. Al final de mi etapa como vegana, mi columna vertebral estaba destrozada -ya tenía espondiolosis con dieciocho años, un instante de la vida en que debería haber estado con el máximo de energía-, así me que me pasaba la vida tirada en el sofá. Ahora puedo caminar durante al menos media hora. En aquella etapa no podía viajar en avión ni ir al cine ni salir cenar con mis amigos.


P. ¿Cómo es su dieta actual? ¿En qué principios se basa?

R. La principal pregunta que nos debemos hacer sobre nuestro régimen es si sirve para preservar el suelo o para acabar con él. La agricultura de cereales destruye todo tipo de vida: árboles, prados, animales... Lo único que crece en el campo gracias a ella es comida para humanos. Por todo el planeta, lo único que ha supuesto es extinción en masa. Su papel en el calentamiento global ha sido también fundamental. Yo apuesto por la comida que o bien crece de forma salvaje en bosques, océanos, etc., o que proviene del cuidado del hombre, pero de forma responsable. Es el caso de la carne de animales que han sido alimentados con pastos. Creo en los modelos de ganadería, como el de Joel Salatin, donde la hierba precede a los rumiantes que preceden, a su vez, a las aves, como los gansos o los pollos, que se comen los gusanos del abono. ¿Serviría como un modelo global? El problema real es que, quizás, somos demasiados seres humanos. Si se sigue con este crecimiento, acabaremos utilizando todo el suelo disponible y el colapso de la civilización será inevitable.

Veganismo: Lierre Keith: La mayoría de veganos lo deja y los que insisten hacen trampas. Noticias de Nutrición


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Ningún vegano sano pasaría una "auditoría vegana".
 
El otro día hablando con un motivado del gimnasio al que voy, tras decirle que comía una o dos veces al día, se echó las manos a la cabeza y me echó la bronca. Me dijo que nada de eso, que tenía que comer 5 veces al día mínimo por salud y por bien del metabolismo.

Según me dijo, lleva 8 años yendo al gym, unos cinco días a la semana. Está fibrado, pero como un fideo.

Yo llevo año y medio yendo al gym, 3 días a la semana. He conseguido más musculatura que él, y estoy mucho más atlético.

Hago básicamente paleo, pero no soy talibán. Algún día de la semana tomo pan, alimentos con mucha azúcar y lácteos. La regla sería: come todo natural. Ni dietas ni historias. Prescinde de procesados y poco más. No hay más secreto.

Es increíble cómo nos tienen engañados con el mito de las grasas. Todo es para que consumamos más y salgan ganando ellos. Sale mucho más caro a la larga para el consumidor, comprar el pan todos los días (tradición social que nunca entendí), yogures, galletas, y todo tipo de procesados, que se terminan muy pronto y no te aportan apenas energía natural, que comprar carne, frutos secos o cigot, que tomándolos una vez al día ya estás totalmente saciado.
 
Ayer cené grasas de calidad y algo de fruta y hoy en ayunas 16 km a 3.59 *km sin notar ningún síntoma de hipoglicemia.
En cambio, el miercoles se me ocurrió comer almendras, chocolate y frutos rojos, y no podía con las zapatillas. Creo que con la insulina por los suelos tienes más fuerza para ejercicios en fase 2 y incluso 3 que ronden la hora y poco.
 
Ayer cené grasas de calidad y algo de fruta y hoy en ayunas 16 km a 3.59 *km sin notar ningún síntoma de hipoglicemia.
En cambio, el miercoles se me ocurrió comer almendras, chocolate y frutos rojos, y no podía con las zapatillas. Creo que con la insulina por los suelos tienes más fuerza para ejercicios en fase 2 y incluso 3 que ronden la hora y poco.

Supongo que cuando hablas de chocolate seria con su buena dosis de azucar. Con un simple bocata al dia siguiente tengo hambre entre horas.

La explicacion es sencilla. El pico de azucar resetea la otra via metabolica. Tu cuerpo reacciona emitiendo insulina a saco y en la bajada tirando de glucogenesis. La curva de glucemia hace como un muelle arriba y abajo. La glucogenesis agota las reservas del higado y el cuerpo a pedir mas dosis ilegal de hidrato durante un par de dias.

El chaval que llevo diabetico en seis meses solo se salio del guion un dia en un cumple que se zampo una hamburguesa. Estuvo 48 h con glucemias cercanas a 140.

Subio y con las dosis habituales de insulina bajo muy despacio hasta valores normales. Se veia un pico que salto de 150 se pincho y bajo a 90 pero despues con su dieta habitual lowcarb subio y se quedo en 140 y 48 h bajando despacito.

Tengo claro el motivo. Ante el pico y la bajada el sistema endocrino reacciona produciendo mas glucosa y como no hay suficiente insulina endogena te tiene alto porque le estas diciendo he tomado azucar y como la bajo rapido dame mas azucar. Joroba la via metabolica de la grasa durante bastantes horas.

Con la via metabolica de oxidacion de grasas NO HAY SINTOMAS DE HIPO. La via funciona y con glucemias cercanas a 70 otro chaval estaria ya con temblores y el mio ni se despeina. Ni una hipo en seis meses.

Hace deporte sin inyectarse y sin hidratos y se ve una bonita curva de glucogenesis y una bajada sin dosis de insulina hasta valores de 90.
 
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prevenir la obesidad:una prioridad en salud públic.

no debemos ingerir mucha grasa ni azucares a nuestro cuerpo. hacer mucho ejercicios.
 
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