Volviendo a escuchar la cancion esa que acompaña los titulos de credito finales del documental, "The Bridge", hasta en eso su realizador dio con la tecla tanto para emocionar, como para ponerle el broche final, acompañandolo del ultimo salto, el del ultimo quitarse la vida, aunque no fuese ese precisamente el ultimo de aquel año completo de grabacion y seguimiento de lo que iba sucediendo en el Golden Gate. Durante aquel 2004, se cumplio la media de suicidios en dicho puente de una manera casi milimetrica, uno cada quince dias, dos al mes.
Debio de resultar una sensacion profundamente extraña la de ponerse dia tras dia a grabar lo que fuese aconteciendo, entre todos los viandantes que por simple rutina o por cuestiones mas bien turisticas, atravesasen o paseasen por ese celebre puente. Sabiendo de antemano que muy probablemente, alguno de ellos en cualquier momento se lanzaria al vacio. Aunque en algunos casos ya se pudiese incluso intuirlo. No obstante, en el caso que precisamente mas se centro a la hora de seguirlo y de grabarlo, parecia tratarse de un simple turista mas, o curioso que se estuviera limitando a recorrer el puente de un extremo a otro, disfrutando de la vista, de la magnificencia de semejante obra arquitectonica. Hasta que al cabo de unos 90 minutos aproximadamente, se aupase sobre la barandilla, y se arrojase por el aire. O seria quizas mas exacto decir, se dejase caer al mar en una caida mortal.
Cuantos de ellos acudieron totalmente decididos al encuentro de su destino, o empujados por un afan de poner a prueba su deseo de morir, de desaparecer, de huir, de dejar de existir, quien sabe si tambien de volar, o por el contrario, de aferrarse todavia a la vida, de mantener viva la esperanza de darse, de buscar o de encontrar una nueva oportunidad.
La paradoja que supone el caminar sobre una solida estructura de metal, suspendida a su vez en el vacio, del mismo modo que cuando se trata de buscar una via de escape en el propio quitarse la vida. O tal vez no sea tal, y de no ser el ser humano un ser tan profundamente contradictorio, no se podria maravillar ante las cosas que su mente puede llegar a convertir en realidad. El puente, como todo puente que se precie, es tambien una forma de atravesar barreras aparentemente infranqueables, de superar los limites, las barreras, de comunicar lugares separados, como en determinados casos, puede suceder con los diferentes estados de animo, de conciencia de uno mismo y del sentido de la propia vida, de la existencia misma.
En realidad si nos paramos a pensarlo, todo supone en suma una constante sucesion de puentes o de barreras, hasta tal punto que a veces cuesta demasiado diferenciarlo.
Durante algunos minutos, o incluso horas, segun cada caso, alguien desde el Golden Gate vive otra pequeña y resumida vida dentro de su vida, una en la que vuelve a nacer nada mas empieza a caminar por el puente, y su vida tambien pasa a quedar delimitada tanto por los propios limites de dicho puente, como por su decision o no de enfrentarse voluntariamente a la gloria. O mejor seria decir, a su idea de lo que debe suponer la gloria. Creyentes o no creyentes, desesperados o desganados, impulsivos o reflexivos, cada uno con sus propios motivos o sin ellos, pero deseando probablemente ponerle fin a todo aquello que les impulsa a caminar por el puente. Mil pensamientos recorriendo aceleradamente sus mentes, o tratando en cambio de dejarlas completamente en blanco, antes de derrumbarse y romper a llorar porque no se atreven, o de dar el ultimo paso, o mas correcto seria decir, el ultimo salto.