Descubren en el Sahara misteriosas formaciones de piedra
Arqueología en el Sáhara: alineaciones de piedras hincadas y estelas
Arqueología en el Sáhara: alineaciones de piedras hincadas y estelas
- Las rocas utilizadas son estrechas, bastante regulares, en forma de lámina y parecen naturales, es decir, que en ningún momento fueron tallados para adquirir su forma.
Felipe Jorge Pais Pais
22 de junio de 2020 22:12h
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Tal y como vimos en el capítulo anterior de “Arqueología en el Sahara”, en la campaña realizada entre el 26 de octubre y el 2 de noviembre de 2019, la gran estrella fueron los cientos de túmulos que tuvimos la oportunidad de ver y estudiar, aunque también existen otro tipo de yacimientos como son las alineaciones de piedras hincadas, generalmente asociadas a túmulos, y enormes estelas que, en la gran mayoría delos casos están recubiertas de grabados rupestres alfabetiformes, zoomorfos y antropomorfos. Son característicos de la zona meridional, conforme nos acercamos a Mauritania
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Entre los yacimientos más espectaculares están, sin ningún género de dudas, las alineaciones de piedras hincadas que suelen formar parte de algún túmulo, aunque éste aparece aislado con lo cual, cabe suponer, que esta construcción tendría un sentido especial. Las rocas utilizadas son estrechas, bastante regulares, en forma de lámina y parecen naturales, es decir, que en ningún momento fueron tallados para adquirir su forma. Recuerdan a lo que en Canarias denominamos lajas, si bien llama la atención su uniformidad. El tamaño es variable, puesto que mientras algunas, generalmente situadas a ambos extremos, apenas si levantan 30-40 centímetros del suelo, otras sobresalen 3 metros del terreno, situadas en el centro de la estructura. La alineación puede ser rectilínea o en forma de semicírculo poco pronunciado. Y, aunque su estado de conservación no es bueno, ya que muchas piedras hincadas están caídas, inclinadas o partidas, siguen siendo impresionantes por su estructura y altura. La parte enterrada debe tener un tamaño considerable para soportar seguir enhiestas soportando vendavales y tormentas a lo largo de miles de años.
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Otro dato sumamente interesante de estas alineaciones de piedras hincadas es que suelen aparecer grabados rupestres. La técnica de ejecución fue el picado de anchura y profundidad diferentes. En la mayoría de los casos, especialmente en los mejor conservados al estar colocados boca abajo, se aprecian claramente los puntos de percusión. La temática es variada y nos encontramos con algunos motivos geométricos, zoomorfos, antropomorfos y símbolos alfabetiformes que, generalmente, ocupan las caras de las piedras de mayores dimensiones. Muchas veces aparecen entremezclados entre sí, dando la sensación de que los paneles han sido reutilizados en diferentes momentos y épocas. Desgraciadamente, muchos de ellos presentan un lamentable estado de conservación debido al desgaste sufrido por las inclemencias del tiempo, especialmente el viento constante que arrastra arena y pole que golpea los paneles. Y, con toda probabilidad, un buen número de petroglifos, nunca sabremos cuántos, habrán desaparecido a manos de expoliadores.
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También nos encontramos con enormes piedras hincadas (estelas) de las que nos vamos a referir a dos yacimientos muy concretos. Una de ellas se sitúa dentro de una gran depresión natural dentro del cauce de un oued (río seco), cuyo cauce ha sido cerrado por un gran dique artificial, de tal forma que cuando llueve en verano se forma una especie de lago, más bien charca, cuyo tamaño va a depender de las lluvias estacionales. La zona se conoce como la Presa de Bu Lerllah y, mientras este año estaba completamente seco, si bien el suelo aún conservaba la humedad, en el año 2018 la hondonada estaba completamente llena de agua. Este sitio es sumamente interesante porque, aparte de estas estelas, existe una enorme cantidad de túmulos y varias estaciones de grabados rupestres geométricos, zoomorfos, antropomorfos y alfabetiformes que veremos en otro capítulo. Esta estela es curiosa porque, a diferencia de las demás que vimos, no es recta sino en ángulo, superando los 2 metros de altura. Es la única piedra que permanece enhiesta, ya que las demás se han caído o las han arrancado. Seguramente se trataba de una alineación de piedras hincadas, aunque más pequeña que los otros conjuntos que describimos en los párrafos anteriores.
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Pero, sin ningún género de dudas, la estela más interesante y espectacular que vimos se encuentra fue la de Achayde Ouldatiya situada en medio de una llanura inmensa en los alrededores de Aousserd. Ha sufrido infinidad de manipulaciones, hasta el punto de que los militares españoles la trasladaron a Dakla y la colocaron a la entrada de los cuarteles. Este traslado de ida y vuelta en camiones, durante más de 500 kilómetros, provocó grandes daños, especialmente en los numerosos petroglifos que cubrían sus cuatro caras. Está hincada y, actualmente, sobresale del suelo unos tres metros, si bien nuestros anfitriones nos indicaron que era mucho más alta en su origen, hasta el punto de que tenía el tamaño de una persona puesta en pie sobre el lomo de un distribuidor ilegal. En sus inmediaciones también se encuentran los omnipresentes túmulos de diferentes formas, tamaños y antigüedad. Los grabados rupestres, fundamentalmente alfabetiformes, son numerosos y recorren a todo lo largo la estela, desde la base al extremo más alto. La técnica de ejecución fue el picado.
Felipe Jorge Pais Pais
(Doctor en Arqueología)
Y otro enlace:
Descubren en el Sáhara cientos de misteriosas estructuras de piedra de hace miles de años
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De diferentes tamaños y formas, los arqueólogos no saben con seguridad para qué fueron creadas
J. DE J.MADRID Actualizado:07/02/2019 14:24h
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El Sáhara Occidental, ese territorio de África a la vez tan cerca y tan lejos, alberga un inmenso tesoro arqueológico que, de momento, presenta más preguntas que respuestas. Desde hace décadas, los investigadores han hallado numerosas
estructuras de piedra de diferentes tamaños y formas de miles de años de antigüedad. En una última investigación, un equipo de arqueólogos ha descubierto nada menos que 456 en un área de tan solo 9 km cuadrados cerca de la localidad de Tifariti. La función de muchas de estas rocas amontonadas es un completo enigma, aunque algunas podrían haber sido utilizadas por pastores nómadas para
señalar enterramientos o marcar la propiedad del terreno.
Debido a su historia de conflicto, la investigación arqueológica en el Sáhara no es fácil. Alrededor del 75% del territorio, incluida la mayor parte de la costa, está controlado por Jovenlandia, mientras que el 25% restante depende de la República Árabe Saharaui Democrática. Joanne Clarke, profesora de la Universidad de East Anglia, y Nick Brooks, un investigador independiente, trabajaron en la llamada Zona Libre entre 2002 y 2009. Observaron el paisaje, hicieron excavaciones e investigaron imágenes de satélite de Google Earth. Sus resultados aparecen publicados en el libro «La arqueología del Sáhara Occidental: una síntesis del trabajo de campo, 2002 a 2009» (Libros Oxbow, 2018).
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Durante sus incursiones, los investigadores hallaron cientos de estructuras de piedra de lo más diversas: Algunas son túmulos (montículos altos de piedras y tierra sobre las tumbas), bazinas (una estructura muy similar al túmulo con un revestimiento), «goulets» (filas de rocas que suelen acompañar a otros monumentos), etc. «Algunas son muy bajas sobre el suelo, como los «goulets», mientras que otras son altas, como los túmulos. Otras son muy complejas e incluyen túmulos con piedras en pie, por ejemplo. Están ubicadas en áreas que son especiales, generalmente debido a su topografía o geografía», explica Clarke en un correo electrónico. Incluso algunas combinan distintos diseños, como una mezcla de líneas rectas, círculos de piedra, una plataforma y pilas de rocas que forman en conjunto un complejo de aproximadamente 630 metros de largo.
(imagen visible para usuarios registrados)Un túmulo hallado en el Sáhara occidental - Western Sahara Project
En el pasado, el paisaje del Sáhara Occidental era muy diferente del que conocemos ahora. Cuajado de lagos y otras fuentes de agua, estaba habitado por jirafas, oryx, ovejas y otros animales cuya presencia quedó bien registrada en las muestras de arte rupestre. «Las construcciones fueron probablemente levantadas por pastores nómadas que viajaban largas distancias con sus animales pero no vivían en el desierto», dice Clarke.
Propósito funerario
Por qué estas gentes hacían ese tipo de estructuras no está completamente claro, aunque muchos tenían un propósito funerario. Entre los pocos yacimientos que se han podido excavar hay dos «túmulos» (montones de roca) que contienen
entierros humanos que datan de alrededor de 1.500 años. En cambio, otros monumentos son un misterio. «No sabemos por qué los hacían pero asumimos que era para marcar la propiedad de las tierras por las que viajaban», señala la arqueóloga. «En términos generales, los vivos han dejado muy poco rastro de su existencia, mientras que los monumentos funerarios perduran, marcando el paisaje con una
atemporalidad cultural que marca a ciertas regiones del desierto como 'especiales'», escriben los autores sobre su obra.
Los extraños montones de piedra podrían ser objeto de una mayor investigación, pero no es fácil, ya que los problemas de seguridad en la región hacen este trabajo de alto riesgo. Sin embargo, Clarke está convencida de que hay cientos e incluso miles de estas estructuras en diferentes áreas, pero «probablemente siempre en áreas que son topográficamente especiales donde los monumentos como estos tienden a agruparse».
«El mapa arqueológico del Sáhara Occidental permanece literal y figurativamente casi en blanco en lo que concierne a la comunidad internacional de investigación arqueológica, particularmente lejos de la costa atlántica», escribieron Clarke y Brooks.
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