Claro claro, en semejante situación iban a estar las fronteras y aduanas listas para que pases tu y otros cuarenta y pico millones como tú...
Vamos a ver:
Con lo del confinamiento se agotaron las mascara, el papel higiénico, los limpiadores y poco más. Y la gente se quedó en su casita encerrada, situación que fue controlada por la policía y los militares.
Ahora el miedo es que haya apagones. Al margen de que pueda ocurrir o no, ¿qué problema tiene un apagón? Que no funcionen un montón de cosas, sí, pero al final nos obligarían a encerrarnos en casa, viendo cómo se descongela la comida del congelador y posiblemente sin agua. Como el confinamiento pero más duro. El que se haya preparado puede aguantar todo lo que quiera, pero esto es como en el anuncio de la crisis del petróleo: "aunque Ud. pueda pagarlo, España no puede" (yo lo vi por la tele). Por mucho que uno pueda aguantar, millones de habitantes del país no podrán y, mire Ud. por dónde, precisamente los que tienen menos recursos son los que menos reservas tienen y más exigen a la hora de pedir su parte. Vamos, que si la cosa se extendiese en el tiempo yo creo que el problema no sería pasar hambre o frío, sino conservar la integridad. Hablar de plantar huertos, fabricar encurtidos... me parece un buen ejercicio mental, pero la realidad es que si se llegase a producir una situación en España que hiciese necesario utilizar esas habilidades, lo más previsor es NO ESTAR EN ESPAÑA EN ESE MOMENTO. Está muy bien prepararse para una calamidad, sobre todo siguiendo la filosofía de este hilo, esto es, cosas útiles pero que no suponen un esfuerzo desmesurado. Pero los que habláis de armas, atrincherarse, etc. ¿tenéis el pasaporte en regla? ¿documentos justificativos de los títulos universitarios o académicos? ¿un plan de fugas?
Yo tengo la suerte de vivir en una casa con finca. Estuve muy relajado durante el confinamiento. Pero si se diese un ambiente de sálvese quien pueda no estaría tranquilo en casa, sabiendo que podrían venir a por lo mío en cualquier momento. Y ni cerrojos, ni ballestas, ni cerbatanas. Yo me largo. Y si no puedo escapar, metería lo que pudiese en la autocaravana y me iría a un sitio en medio del monte, o intentaría alejarme de tierra.