Hay uniones que salen con total naturalidad, y creo que son las de los territorios de los antiguos virreinatos, que luego fueron divididos en diferentes países. Entre ellos creo que hay una gran cercanía y por eso tendencia a sentirse parte.
Luego entre cada uno de esos grupos, o entre esos grupos y España, la distancia es prácticamente la misma.
Igual, como argentino, es un poco más artificial e inconcebible lo que plantean, porque muchos de nosotros no tenemos nada que ver con la gente que había en la época anterior a la independencia ni con españoles, sino que descendemos de forasteros de fines de sXIX, de Italia, Francia, etc. Por eso es que vemos una cercanía, como la de "aliados contra un enemigo común", pero difícilmente algo más que eso.
Igual es que ustedes quieren todo o nada, y prefieren nada antes que una alianza contra quien pretende pisotearnos a ambos.
Luego, si les gusta creer que es por leyendazainismo o lo que les parezca, cosa de cada uno. Me parece que una especie de "union europea" de países de América+España es el máximo objetivo que podría alcanzarse sin convertirse en un personaje ridículo. Aunque en mi país, cuando comenzamos a pensar en "hermandad latinoamericana" surgieron problemas, porque obviamente éramos de los únicos que teníamos algo para ofrecer y el resto sólo entraban a disfrutar los logros ajenos.
Bernaldo le ha contestado que la misma razón que les llevaría a vetar a España, sería la que les impida unirse de nuevo. En otro post comenté que cuál debería ser el "eje" en el que se vertebraría esa unión y no es -a mi juicio- ni la presión de un enemigo común -lo fue España para los "libertadores" y ahí tenemos un sindiós de repúblicas- y si me apuran, como tampoco el idioma ni la cultura.
Entiendo que estas últimas son "efectos" de una causa anterior. No se hablaría español si no hubiera habido un espíritu "fundante", que es el que parece sobrar ahora cuando la criatura amaga que es capaz de caminar sola. Entiendo a los neo-hispanistas cuando apelan al acerbo cultural como "herramienta" más que nada porque sin duda tiene un peso específico fundamental y ya en un "hecho". Eso que nos llevamos por delante. Pero tengo la impresión de que hay un transfondo utilitarista, es decir, que se comprueban las bondades de las herramientas a agua pasada, de manera empírica, y con ello, algunos, ya parecen poseer el ingenio del que hizo realidad esas herramientas...
Usted habla como argentino que no tiene sus orígenes en la Península Ibérica y aún así, viéndose obligado a dar testimonio de esa realidad-justificación, piensa que es posible una unificación que incorporaría a la turba de pobres que han ido a su país a beneficiarse de los méritos ajenos....
Me desilusiona usted pero le agradezco su sinceridad pues pone a las claras "puntos de vista" que bajo el fervor hispanista no suelen contemplarse. No me sorprende porque en el fondo supongo que las mismas reservas que tiene usted contra los pobres que llegan del norte, las tiene Chile con ustedes y a la postre, de todos contra todos.
En sus reservas se comprueba lo que he dicho antes de la lengua y la cultura: cuando se han asimilado por necesidad o por obligación, sin que en paralelo se haya dado una asimilación completa, en su caso de la argentinidad que ya existía antes de que sus ancestros tocaran tierras americanas, quedan cabos sueltos cuya importancia es inversamente proporcional a las urgencias.
Su postura se concreta de nuevo en la necesidad de hacer un frente común contra el enemigo exterior pero... ¿y si ese peligro de vence o desaparece, qué le queda en sus afectos por la unificación? ¿Será la identificación de un enemigo común el eje vertebrador que consiga hacer pequeñas las diferencias por algún tiempo? ¿No le parece ese escenario el de los ejércitos creados al efecto que luego se disuelven y vuelven a quedar expuestos a futuras agresiones y a la pérdida de tiempo que supone reconstruirlos bajo presión?
¿Es la defensa un eje vertebrador capaz de articular proyectos a largo plazo en periodos de paz? ¿Tiene sentido para usted reconstruir la Hispanidad transcendiendo a la propia necesidad de defenderse?
¿No fueron sus ancestros -da la impresión de que presume de que no sean españoles- los "pobres" que un día fueron a Argentina a labrarse un futuro más prometedor?
En fin. Bienvenidas sean las malas noticias porque serán la piedra filosofal sobre la que tal vez se puede pensar en un futuro con espíritus más fuertes y cabezas mejor orientadas.