Interesante hilo para pensar y fantasear.
En Europa hay mucho listo que supo diseñar muy bien las monedas, y me refiero a la tacañez en los metales usados y la dificultad en refundirlos para reutilizarlos. Por eso el cuproníquel se descartó. Demasiado cuco.
El oro nórdico, aunque aleación más rica en cobre que el cuproníquel, es igualmente atractivo a la vista, bueno ante la corrosión y complica su separación aún más en los distintos metales base, amén que es una aleación con menos usos industriales (potenciales salidas directas con refundir y listo).
Las monedas de 1€ y 2€ por su enorme valor facial y "malas" aleaciones, me refiero a lo complejas que son, no serán nunca fundidas a corto plazo. Contamos con que Europa además es el continente menos inflacionario. Están a salvo por décadas.
En este escenario poco inflacionario se diseñaron a finales de los años 90s monedas y hasta billetes bajitos, nunca se ha visto semejante lonchafinismo acuñador.
Por lo que descartando los 1, 2 y 5 céntimos por el nulo valor del acero y que la inflación de los primeros años los haría sacar de nuestras carteras casi por gravedad (escaso valor facial), nos quedamos sólo como monedas interesantes las ya dichas de 10 céntimos y en mucha menor medida la de 20, que es sólo un 20% más pesada, o la de 50 céntimos que no es ni el doble de la de 10 cents. en cuanto a cobre se refiere y 5 veces más de valor facial. Es decir, solo escasearían en semejante escenario las de 10 céntimos y eso contando una inflación salvaje. Recordad que a estos hdlgp acuñarlas les sale de gratis, me refiero a energía etc. al ser empresas públicas que asumen el coste a través de impuestos, las conocidas fábricas de moneda y timbre. Ahora mismo la moneda de 10 céntimos atesora el 35% sólo de su valor facial en metal. Tendría que triplicarse la carestía de vida para que ocurriese su escasez y muy probablemente ahí ya su bajo valor facial las haría sacar de su acuñación. La clave es que los metales se revaloricen menos que la inflación del resto de cosas que tienes que comprar con esas monedas (la famosa cesta de la compra). Históricamente hay una correlación. Es una paradoja en sí misma cuando acuñas monedas tacaño como si fuese papel. Me refiero a su coste nulo, su valor facial decae y nunca alcanza por mucho el valor del metal base. Otra cosa es que cueste fabricarlas más de lo que valen pero eso va a cargo de los presupuestos sacados vía impuestos. Ha pasado siempre con las monedas de aluminio. Las rupias indonesias son así. Se hacen a cargo del erario público y no desaparecen porque su aluminio no vale nada. Algo así pasaba con las pesetas de aluminio. No escaseaban por muy bajos que fuese su valor facial e inflación altas. Fueron una solución a finales de los 80's en España y solo salieron de nuestras carteras por su inutilidad compradora, justo lo mismo que pasa ahora con los céntimos de euro cobreados de acero.
En EE.UU. hemos tenido una curiosa refutación una vez más de la teoría cuando acuñas monedas de calidad. Y viene del año pasado con el aumento en precios de las materias primas y apuntalada este por la inflación de más de 5%.
El valor en cobre de las monedas de cuproníquel (75% cobre - 25% níquel) usanas son fantásticas en comparación a su valor facial. Me refiero específicamente a las de 5 céntimos, aunque las de 10 céntimos (dimes), cuartos de dólar y medio dólar son también interesantes por rondar el 90% en cobre (tienen un núcleo puro de cobre y recubrimiento de cuproníquel). Las de dólar y un céntimo no se ven afectadas por su mayor valor facial la primera, aunque muy rica en cobre con el 88%, y la segunda por su ínfimo contenido en cobre del 2,5%.
En EE.UU. por lo general "todo es a lo grande" y hasta en las monedas se refleja esta tendencia empezando por las propias dimensiones de las monedas y redundando con un mayor peso en cobre. Lo siquiente en ocurrir era cuestión de tiempo.
El paradigma es la moneda de 5 céntimos que es, rompiendo todas las normas del diseño, incluso mayor físicamente que la de 10 céntimos: 5 gramos de moneda que dan 3,75 gramos de cobre teóricos con la dificultad de separar el níquel, aunque también muy valioso.
Sólo en cobre te llevas 3,75 gramos por 5$ céntimos de dólar. La tonelada métrica "en papel" y en la práctica de chatarra está pagada redondeando a 10.000$, es decir, un millón de céntimos de dólares, o 10 dólares el kilo. Una tonelada son un millón de gramos también. Lo que quiere decir que cada gramo de cobre vale exactamente 1 céntimo de dólar; lo que ofrecen las monedas de por sí está muy próximo a su valor real en metal puesto que el níquel es hasta más caro que el cobre, justo el doble:
5 gramos de moneda de 5 céntimos:
3,75 gramos de Cu--> 3,75 cents
1,25 gramos de Ni --> 2,50 cents
Es decir, la moneda de 5 céntimos estadounidense tiene en metal ya un valor de 6,25 céntimos de dólar lo cual es un absurdo en sí mismo y hace que desaparezca de circulación por la propia ley de Gresham. Las que más circulan son las pencas y las que más se atesoran las buenas.
Luego todo esto deriva en un coste energético en separar metales puesto que el cuproníquel necesita de industria avanzada del reciclaje pero lo cierto es que la aleación en sí misma es válida para ser reusada en fundición casi tal cual para hélices de barco, por ejemplo, por sus características contra la corrosión y buena resistencia.
Un chollo para las chatarrerías si descontamos el coste energético, de almacenamiento y penales que se derivan de fundir moneda de curso legal. En EE.UU. te juegas la cadena perpetua.
Un tema interesante, repito. No estamos próximos a que escaseen siquiera las de 10 céntimos ya que España solo acuñó en veinte años 2.000 millones de monedas de estas y se ven profusamente. La EU en su conjunto unos 10.000 millones estimo. Somos tan gilipilas los españoles que acuñamos la moneda más cara de hacer, la de 10 céntimos, en mucha mayor tirada que economías más grandes como son Alemania, Francia e Italia, bastante más que esta última, por ejemplo. Todo a cargo de ser gilipilas, como siempre. Les hemos dado moneda de gratis a Europa claramente.
Como estoy entrado en años es un absurdo para mí, pero un zagal de 18 bien podría ir haciendo hucha... como tantas generaciones han hecho anteriormente.