*Tema mítico* : ⚡ Ya es oficial, ha ganado el Brexit por más de 1.000.000 de votos (III)

Jesús, ni te enteras de NADA…. Los referéndums en el UK incluso el ultimo referéndum sobre la independencia de Escocia NO SON VINCULANTES….

Creo que la única vez que había un referéndum vinculante en el UK era sobre cambiar el sistema de votaciones en los elecciones de “ganador se lleva todos los votos” a “Voto alternativa” ( una especia de PR). Esto era de cumplimiento obligatorio porque el parlamento ya tenia el ley y marco legal creado y aprobado en el parlamento siempre que se recibía la ratificación de los votantes….

Para hacer un referéndum vinculante sobre la independencia de Escocia se deberá haber tenido lugar las negociaciones UK/Escosia y acordado las condiciones de la ruptura.

SIEMPRE el parlamento británico tiene el ultima voz y voto porque el Parlamento de Londres es soberana. (como con el referéndum sobre Brexit) … Esto dicho, el parlamento británico no va ir contra el resultado si el voto ha sido un referéndum legal. PERO, Un referéndum ilegal no tiene ninguna validez sarracena o legal por lo tanto el resultado será ignorado.
Que Lizz Truss se vaya, ¿es algo bueno o malo? Yo creo que se está hundiendo el barco del Brexit. Está demasiado lleno de charlatanes e incompetentes.
 
Que Lizz Truss se vaya, ¿es algo bueno o malo? Yo creo que se está hundiendo el barco del Brexit. Está demasiado lleno de charlatanes e incompetentes.
Antes de que Truss hubiera sido elegida yo escribí esto:
""""""
Brexit era inevitable y vemos que no pasa nada por haber ansioso de la UE; ahora los políticos británicos no pueden eludir sus responsabilidades alegando “Bruselas nos obliga”.

Aquí a unos años el UK tendrá políticos decentes y competentes porque se verá el plumero a los incompetentes a los pocos días de entrar en el poder…

Tengo dudas de que Liz Truss sea la premier que lidere el partido conservador las próximas elecciones; Truss no parece estar a la altura. Antes, cuando Bruselas gobernaba el UK, esto no importaba; pero ahora se notará enseguida…""""""

Mis opiniones sobre los otros aspirantes al puesto de premier no son mucho mejores. Para mí lo mejor para el UK serán elecciones y que gobierne el partido laborista... Así el partido laborista estará bajo una severa inspección, lo más probable es que les pase lo mismo que le está pasando al partido conservador hoy.
Dentro de 5 años tendremos políticos competentes porque los votantes solo elegirán políticos con una mínima capacidad.
 



El Mercado Commun de entonces no tenia nada qué ver con la recuperation del UK. El UK se r.ecupero por dos razones

1 petroleum del mar del Norte

2. Margaret Thatcher..... Ella libero el UK de las garas del socalismo esteril de los syndicatos laborales.
 
Última edición:
Antes de que Truss hubiera sido elegida yo escribí esto:
""""""
Brexit era inevitable y vemos que no pasa nada por haber ansioso de la UE; ahora los políticos británicos no pueden eludir sus responsabilidades alegando “Bruselas nos obliga”.

Aquí a unos años el UK tendrá políticos decentes y competentes porque se verá el plumero a los incompetentes a los pocos días de entrar en el poder…

Tengo dudas de que Liz Truss sea la premier que lidere el partido conservador las próximas elecciones; Truss no parece estar a la altura. Antes, cuando Bruselas gobernaba el UK, esto no importaba; pero ahora se notará enseguida…""""""

Mis opiniones sobre los otros aspirantes al puesto de premier no son mucho mejores. Para mí lo mejor para el UK serán elecciones y que gobierne el partido laborista... Así el partido laborista estará bajo una severa inspección, lo más probable es que les pase lo mismo que le está pasando al partido conservador hoy.
Dentro de 5 años tendremos políticos competentes porque los votantes solo elegirán políticos con una mínima capacidad.
Dentro de 5 años?? Joer... Pero si los brexiters decian que en cuanto salieran de la UE todo iria a mejor. No me digas que es pormel elbichito o por la guerra, que en ningun pais estan cayendo sus presidentes tan rapido.
 
Bueno;
Hemos visto el resultado de la “Marcha para volver al EU” 15,000 manifestantes, lo que emplaza “Volver al EU “ en la absoluta irrelevancia.

Dos años después del referéndum había 700,000 manifestando en Londres para una segunda referéndum….. Ayer solo se han presentado el 2% de aquel cantidad pidiendo “Volver al EU”.

Los 15,000 manifestantes en Londres nos muestra el total desinterés del público Britanico en volver al EU…

Ni si quiere los Frances residentes en Londres les interesaba pedir que el UK volvía,,, hay unas 250,000 Franceses en Londres…..
 
Bueno;
Hemos visto el resultado de la “Marcha para volver al EU” 15,000 manifestantes, lo que emplaza “Volver al EU “ en la absoluta irrelevancia.

Dos años después del referéndum había 700,000 manifestando en Londres para una segunda referéndum….. Ayer solo se han presentado el 2% de aquel cantidad pidiendo “Volver al EU”.

Los 15,000 manifestantes en Londres nos muestra el total desinterés del público Britanico en volver al EU…

Ni si quiere los Frances residentes en Londres les interesaba pedir que el UK volvía,,, hay unas 250,000 Franceses en Londres…..
Aun necesitais mas Brexit para daros cuenta que ya no sois un Imperio jajajjajaa
 
Lo mejor que ha pasado en el breve (des)gobierno de Truss es que ha dejado claro que las majaderías neoliberales no las compran ni ellos. Todos los think tanks ultraconservadores tuvieron un clímax tras otro mientras leían el contenido del "minibudget". Por ejemplo el CPS, que el 23 de septiembre decía que era fabuloso.

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Qué decir del prestigioso Adam Smith Institute... muchos años reclamando que alguien les hiciera caso, y por fin Mrs. Truss cumplía sus sueños.


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Y la guinda del pastel, el gran referente de los think tanks ultraliberales, el conocido como "Britain's oldest and leading neoliberal think tank" : The Institute of Economic Affairs (IEA). Estos pedían más, no un mini sino un maxibudget, les faltó decir que iban a sacar en procesión a los dioses del mercado, Friedman, Hayek, la sacerdotisa Ayn, y sacrificarles algún parado de larga duración como ofrenda propiciatoria.

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Después del duro golpe que la realidad (léase mercados financieros) les ha asestado supongo que dejarán de decir sandeces económicas y se dedicarán a algo más provechoso, como el cultivo de la lechuga, que aguanta más tiempo que un político neoliberal y además es comestible. Es un consejo económico igual de sólido que los suyos, como apostar por el Brexit.
 

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UK en 2022 no tiene una verdadera capacidad productiva 100% privada ni un mercado interior lo suficientemente grande para estimular una aceleración económica por medio de incentivos fiscales y el consumo. Si estuviéramos hablando de EE.UU. en 1980 ya sería otra cosa.

Es una economía demasiado pequeña para que este tipo de estímulos tengan efecto por sí solos y es demasiado grande para que tengan efectos de golpe como si fuera Gibraltar o Singapur. Y tal y como se han planteado tenía que ser de golpe o los efectos secundarios cancelar la iniciativa antes de que la economía hubiera cogido velocidad.
 
UK en 2022 no tiene una verdadera capacidad productiva 100% privada ni un mercado interior lo suficientemente grande para estimular una aceleración económica por medio de incentivos fiscales y el consumo. Si estuviéramos hablando de EE.UU. en 1980 ya sería otra cosa.

Es una economía demasiado pequeña para que este tipo de estímulos tengan efecto por sí solos y es demasiado grande para que tengan efectos de golpe como si fuera Gibraltar o Singapur. Y tal y como se han planteado tenía que ser de golpe o los efectos secundarios cancelar la iniciativa antes de que la economía hubiera cogido velocidad.

Los estímulos, tras la masiva deslocalización industrial y la globalización, solo se traducen en más barcoss con contenedores llegando del sudoeste asiático.
 
Los estímulos, tras la masiva deslocalización industrial y la globalización, solo se traducen en más barcoss con contenedores llegando del sudoeste asiático.

Exactamente. Y en lo que no es así, un montón de empresas están demasiado implicadas en el gasto público para beneficiarse de una bajada de impuestos porque su principal cliente que es el sector público va a gastar mucho menos dinero. De Rolls Royce aviación a las lácteas que suministran leche a los comedores escolares.
 
UK en 2022 no tiene una verdadera capacidad productiva 100% privada ni un mercado interior lo suficientemente grande para estimular una aceleración económica por medio de incentivos fiscales y el consumo. Si estuviéramos hablando de EE.UU. en 1980 ya sería otra cosa.

Es una economía demasiado pequeña para que este tipo de estímulos tengan efecto por sí solos y es demasiado grande para que tengan efectos de golpe como si fuera Gibraltar o Singapur. Y tal y como se han planteado tenía que ser de golpe o los efectos secundarios cancelar la iniciativa antes de que la economía hubiera cogido velocidad.


¿Tan sencillo como eso y los muy bien pagados economistas de los mejores think tanks no habían caido en ello, ni uno? Parece que el principio de Peter sigue haciendo de las suyas, o puede que haya cosas que no sabemos, el tiempo dirá.
 
¿Y cual es la situación laboral en uk ahora que ya disfrutan del brexit? Lo pregunto tanto desde el punto de vista del currito como del empresario.
 
¿Tan sencillo como eso y los muy bien pagados economistas de los mejores think tanks no habían caido en ello, ni uno? Parece que el principio de Peter sigue haciendo de las suyas, o puede que haya cosas que no sabemos, el tiempo dirá.

Hay un artículo muy bueno que desgraciadamente no puedo encontrar (llevo buscándolo desde que posteé mi anterior mensaje) que lo explica. Básicamente decía que la gente que toma las decisiones no percibe el Reino Unido como algo separado de los EE.UU. porque viven entre una costa y la otra en todos los aspectos: el cultural, el económico (sus negocios son ("overseas") y, desde luego, el habitacional. Han sobrevalorado el peso de la "relación especial" que no tiene tanto excepto en los campos puramente militar y diplomático.

¿Por qué digo que es muy bueno? Bueno, predecía todo esto antes de que pasara. Eso es un plus.

Es de los primeros días del gabinete Truss. Creo recordar que era de The Atlantic pero no puedo encontrarlo.
 
¿Y cual es la situación laboral en uk ahora que ya disfrutan del brexit? Lo pregunto tanto desde el punto de vista del currito como del empresario.

Básicamente, el pleno empleo… se supone que un recesión iba subir el desempleo, asi quizás para el año que viene habrá algún parado en el UK…..


¿Que tal en España?
 
Básicamente, el pleno empleo… se supone que un recesión iba subir el desempleo, asi quizás para el año que viene habrá algún parado en el UK…..


¿Que tal en España?
En España de momento no nos partimos la cara para llenar el coche en las gasolineras.

¿Te han dado ya un buen par de golpes a ti?
 
En España de momento no nos partimos la cara para llenar el coche en las gasolineras.

¿Te han dado ya un buen par de golpes a ti?

Esto era durante unas pocos días hace mucho tiempo…

En cambio llevas DECADAS con un paro altísimo y durante 40 años ni una gobierno Español o Europea ha sido capaz de crear los condiciones para que los Españoles tengan un trabajo decente y bien pagado.
 
Esto era durante unas pocos días hace mucho tiempo…

En cambio llevas DECADAS con un paro altísimo y durante 40 años ni una gobierno Español o Europea ha sido capaz de crear los condiciones para que los Españoles tengan un trabajo decente y bien pagado.
¿Unos pocos días? En España fueron CERO días de peleas en las gasolineras.
Gran éxito de la common wealth que solo os dierais de golpes unos pocos días.
 
Resumen: poder claro que pueden volver, pero la situación es la siguiente:
-los ingleses no quieren volver
-quizá dentro de bastantes años ellos quieran volver
-Reino Unido en la ue tenía una serie de privilegios impensables que a nadie más se le permitían
-si volviesen a la ue ya no los tendrían
-si vuelven primero tendrán que dar garantias de que no harán otro brexit
-Escocia e Irlanda del norte van camino de separarse

 
Cómo el Reino Unido se convirtió en un desastre

Gran Bretaña eligió las finanzas en lugar de la industria, la austeridad en lugar de la inversión, y una economía cerrada en lugar de la apertura al mundo.

Por Derek Thompson

Los últimos meses han sido duros para el Reino Unido. Los precios de la energía se han disparado. La inflación nacional ha superado los dos dígitos. El monarca británico más longevo ha perecid. El primer ministro que lleva menos tiempo en el cargo ha dimitido.

Probablemente ya lo sabías. Los medios de comunicación estadounidenses cubren ampliamente (algunos dirán que demasiado) las noticias británicas. Sin embargo, detrás de los escabrosos titulares hay una historia más profunda de disfunción económica de décadas que contiene lecciones para el futuro.

En el imaginario estadounidense, el Reino Unido no sólo es nuestro padre político, sino también nuestro socio cultural, una nación rica que nos dio el capitalismo moderno y la Revolución Industrial. Sin embargo, según las cifras, Gran Bretaña es bastante pobre para ser un lugar rico. El nivel de vida y los salarios del Reino Unido han quedado muy por detrás de los de Europa Occidental. De hecho, según algunas mediciones, los salarios reales en el Reino Unido son más bajos que hace 15 años, y probablemente serán aún más bajos el año que viene.

Esta calamidad se está gestando desde hace décadas. Después de la Segunda Guerra Mundial, la economía británica creció más lentamente que las de gran parte de la Europa continental. En la década de 1970, los británicos mantenían un debate nacional sobre por qué se estaban quedando atrás y cómo el antiguo imperio se había convertido en una economía relativamente insular y adormecida. Con la primera ministra Margaret Thatcher en los años 80, se desregularon los mercados, se aplastaron los sindicatos y el sector financiero emergió como una joya de la economía británica. La inyección de neoliberalismo de Thatcher tuvo muchas y complicadas repercusiones, pero desde los años 90 hasta los 2000, la economía británica se disparó, con el boom financiero de Londres a la cabeza. Gran Bretaña, que se enriqueció como la fábrica del mundo en el siglo XIX, se había convertido en el banquero del mundo en el siglo XXI.

Cuando la crisis financiera mundial llegó en 2008, lo hizo con fuerza, destrozando el motor del ascenso económico británico. Preocupado por el aumento de los déficits, el gobierno británico aplicó una política de austeridad, preocupándose por la deuda más que por la productividad o la demanda agregada. Los resultados fueron desastrosos. Los salarios reales cayeron durante seis años consecutivos. Enfrentados a lo que el escritor Fintan O'Toole denominó "la aburrida ansiedad del descenso del nivel de vida", los políticos conservadores buscaron un culpable de esta catástrofe en cámara lenta. Sirvieron a los ansiosos votantes un menú de temibles forasteros: burócratas de Bruselas, forasteros, solicitantes de asilo... cualquiera menos los verdaderos responsables de la toma de decisiones que habían fruta la competitividad británica. Una cohorte de votantes mayores, de clase media y con gran nostalgia, exigió el Brexit, y lo consiguió.

En los últimos 30 años, la economía británica eligió las finanzas en lugar de la industria, el gobierno británico eligió la austeridad en lugar de la inversión, y los votantes británicos eligieron una economía cerrada y más pobre en lugar de una economía abierta y más rica. El resultado previsible es la caída de los salarios y el asombroso bajo crecimiento de la productividad. Aunque los medios de comunicación británicos se preocupan de que los robots le quiten el trabajo a todo el mundo, la realidad está más cerca de lo contrario. "Entre 2003 y 2018, el número de lavaderos de coches con rodillos automáticos (es decir, robots que lavan tu coche) se redujo en un 50%, mientras que el número de lavaderos manuales (es decir, hombres con cubos) aumentó en un 50%", me dijo el comentarista economista Duncan Weldon en una entrevista para mi podcast, Plain English. "Es más bien que la gente está ocupando los puestos de trabajo de los robots".

Puede parecer un ejemplo extravagante, porque la economía británica es obviamente más compleja que unos tipos que frotan los coches con jabón. Pero es un caso ilustrativo. Según la Federación Internacional de Robótica, la industria manufacturera del Reino Unido tiene menos automatización tecnológica que casi cualquier otro país de riqueza similar. Con apenas 100 robots instalados por cada 10.000 trabajadores del sector manufacturero en 2020, su densidad media de robots era inferior a la de Eslovenia y Eslovaquia. Un análisis del infame "rompecabezas de la productividad" del Reino Unido concluyó que, fuera de Londres y las finanzas, casi todos los sectores británicos tienen una productividad inferior a la de sus pares de Europa Occidental.

Así, el Reino Unido, la primera nación en industrializarse, fue también la primera en desindustrializarse. Gran Bretaña dio lugar a la revolución de la productividad que cambió el mundo, y ahora tiene algunas de las peores estadísticas de productividad de cualquier economía importante. El que fue el imperio globalizado más poderoso del mundo ha votado ahora por reducir explícitamente el acceso global al comercio y al talento. Desde el Brexit, la inmi gración, las exportaciones y la inversión extranjera han disminuido, lo que probablemente reducirá el tamaño de la economía del Reino Unido en varios puntos porcentuales a largo plazo.

Es posible que los estadounidenses que hayan visitado el Reino Unido no reconozcan el retrato que estoy pintando. Probablemente sea porque están familiarizados con Londres, no con el país en su conjunto. Como señala el economista Noah Smith, la proeza financiera de Londres ha ocultado la debilidad de la economía en general en materia de innovación y fabricación. O, como dice el analista económico Matt Klein, "si se elimina el Gran Londres -cuya prosperidad depende en un grado incómodo de la voluntad de prestar servicios a los oligarcas de Oriente Medio y la antigua Unión Soviética-, el Reino Unido es uno de los países más pobres de Europa Occidental".

En la actualidad, Gran Bretaña parece atrapada entre una aversión de la izquierda al crecimiento y una aversión de la derecha a la apertura. En la izquierda académica, el Reino Unido ha acogido últimamente un movimiento en auge llamado decrecimiento, que afirma que para salvar el planeta es necesario que los países ricos dejen de buscar el crecimiento. En la derecha, el electorado está dominado por votantes de mayor edad que se preocupan más por las guerras culturales que por la competitividad. "En 2019, cuando Boris Johnson y el Partido Conservador ganaron una gran mayoría en la Cámara de los Comunes, la mayoría de las personas en edad de trabajar no les votaron", me dijo Weldon. "Estoy bastante seguro de que es la primera vez que eso ocurre. Tienes este bloque de votantes post-económicos, de mayor edad y económicamente aislados, que pueden permitirse el lujo de estar en contra del crecimiento casi como un lujo, porque no tienen que preocuparse por los resultados económicos."

El Reino Unido es ahora una lección para otros países que se enfrentan a una oscura tríada de desindustrialización, decrecimiento y denigración de los extranjeros. Al haber deslocalizado la industria en favor de las finanzas, su economía no era resistente. La consiguiente erosión del nivel de vida hizo que la opinión pública buscara desesperadamente un culpable. Los conservadores, en busca de culpables, buscaron culpables en el extranjero. El Brexit impidió que la economía siguiera creciendo y preparó el terreno para un circo político.

Estados Unidos tiene un menú de problemas diferente al del Reino Unido. Pero aquí también, los políticos se enfrentan a un sector industrial en declive estructural, a una izquierda política que suele ser escéptica sobre las virtudes del crecimiento económico y a una derecha política que se organiza en parte en torno al repruebo a los extranjeros. Los enemigos del pogre pueden criticar el legado de la industrialización, la productividad y la globalización. Pero el Reino Unido nos muestra lo que puede ocurrir cuando un país rico parece rechazar las tres cosas. En lugar de transformarse en un edén posteconómico de buen rollo, se convierte en un país amargado, agitado y sin sentido.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor

Fuente The Atlantic:
 
Cómo el Reino Unido se convirtió en un desastre

Gran Bretaña eligió las finanzas en lugar de la industria, la austeridad en lugar de la inversión, y una economía cerrada en lugar de la apertura al mundo.

Por Derek Thompson

Los últimos meses han sido duros para el Reino Unido. Los precios de la energía se han disparado. La inflación nacional ha superado los dos dígitos. El monarca británico más longevo ha perecid. El primer ministro que lleva menos tiempo en el cargo ha dimitido.

Probablemente ya lo sabías. Los medios de comunicación estadounidenses cubren ampliamente (algunos dirán que demasiado) las noticias británicas. Sin embargo, detrás de los escabrosos titulares hay una historia más profunda de disfunción económica de décadas que contiene lecciones para el futuro.

En el imaginario estadounidense, el Reino Unido no sólo es nuestro padre político, sino también nuestro socio cultural, una nación rica que nos dio el capitalismo moderno y la Revolución Industrial. Sin embargo, según las cifras, Gran Bretaña es bastante pobre para ser un lugar rico. El nivel de vida y los salarios del Reino Unido han quedado muy por detrás de los de Europa Occidental. De hecho, según algunas mediciones, los salarios reales en el Reino Unido son más bajos que hace 15 años, y probablemente serán aún más bajos el año que viene.

Esta calamidad se está gestando desde hace décadas. Después de la Segunda Guerra Mundial, la economía británica creció más lentamente que las de gran parte de la Europa continental. En la década de 1970, los británicos mantenían un debate nacional sobre por qué se estaban quedando atrás y cómo el antiguo imperio se había convertido en una economía relativamente insular y adormecida. Con la primera ministra Margaret Thatcher en los años 80, se desregularon los mercados, se aplastaron los sindicatos y el sector financiero emergió como una joya de la economía británica. La inyección de neoliberalismo de Thatcher tuvo muchas y complicadas repercusiones, pero desde los años 90 hasta los 2000, la economía británica se disparó, con el boom financiero de Londres a la cabeza. Gran Bretaña, que se enriqueció como la fábrica del mundo en el siglo XIX, se había convertido en el banquero del mundo en el siglo XXI.

Cuando la crisis financiera mundial llegó en 2008, lo hizo con fuerza, destrozando el motor del ascenso económico británico. Preocupado por el aumento de los déficits, el gobierno británico aplicó una política de austeridad, preocupándose por la deuda más que por la productividad o la demanda agregada. Los resultados fueron desastrosos. Los salarios reales cayeron durante seis años consecutivos. Enfrentados a lo que el escritor Fintan O'Toole denominó "la aburrida ansiedad del descenso del nivel de vida", los políticos conservadores buscaron un culpable de esta catástrofe en cámara lenta. Sirvieron a los ansiosos votantes un menú de temibles forasteros: burócratas de Bruselas, forasteros, solicitantes de asilo... cualquiera menos los verdaderos responsables de la toma de decisiones que habían fruta la competitividad británica. Una cohorte de votantes mayores, de clase media y con gran nostalgia, exigió el Brexit, y lo consiguió.

En los últimos 30 años, la economía británica eligió las finanzas en lugar de la industria, el gobierno británico eligió la austeridad en lugar de la inversión, y los votantes británicos eligieron una economía cerrada y más pobre en lugar de una economía abierta y más rica. El resultado previsible es la caída de los salarios y el asombroso bajo crecimiento de la productividad. Aunque los medios de comunicación británicos se preocupan de que los robots le quiten el trabajo a todo el mundo, la realidad está más cerca de lo contrario. "Entre 2003 y 2018, el número de lavaderos de coches con rodillos automáticos (es decir, robots que lavan tu coche) se redujo en un 50%, mientras que el número de lavaderos manuales (es decir, hombres con cubos) aumentó en un 50%", me dijo el comentarista economista Duncan Weldon en una entrevista para mi podcast, Plain English. "Es más bien que la gente está ocupando los puestos de trabajo de los robots".

Puede parecer un ejemplo extravagante, porque la economía británica es obviamente más compleja que unos tipos que frotan los coches con jabón. Pero es un caso ilustrativo. Según la Federación Internacional de Robótica, la industria manufacturera del Reino Unido tiene menos automatización tecnológica que casi cualquier otro país de riqueza similar. Con apenas 100 robots instalados por cada 10.000 trabajadores del sector manufacturero en 2020, su densidad media de robots era inferior a la de Eslovenia y Eslovaquia. Un análisis del infame "rompecabezas de la productividad" del Reino Unido concluyó que, fuera de Londres y las finanzas, casi todos los sectores británicos tienen una productividad inferior a la de sus pares de Europa Occidental.

Así, el Reino Unido, la primera nación en industrializarse, fue también la primera en desindustrializarse. Gran Bretaña dio lugar a la revolución de la productividad que cambió el mundo, y ahora tiene algunas de las peores estadísticas de productividad de cualquier economía importante. El que fue el imperio globalizado más poderoso del mundo ha votado ahora por reducir explícitamente el acceso global al comercio y al talento. Desde el Brexit, la inmi gración, las exportaciones y la inversión extranjera han disminuido, lo que probablemente reducirá el tamaño de la economía del Reino Unido en varios puntos porcentuales a largo plazo.

Es posible que los estadounidenses que hayan visitado el Reino Unido no reconozcan el retrato que estoy pintando. Probablemente sea porque están familiarizados con Londres, no con el país en su conjunto. Como señala el economista Noah Smith, la proeza financiera de Londres ha ocultado la debilidad de la economía en general en materia de innovación y fabricación. O, como dice el analista económico Matt Klein, "si se elimina el Gran Londres -cuya prosperidad depende en un grado incómodo de la voluntad de prestar servicios a los oligarcas de Oriente Medio y la antigua Unión Soviética-, el Reino Unido es uno de los países más pobres de Europa Occidental".

En la actualidad, Gran Bretaña parece atrapada entre una aversión de la izquierda al crecimiento y una aversión de la derecha a la apertura. En la izquierda académica, el Reino Unido ha acogido últimamente un movimiento en auge llamado decrecimiento, que afirma que para salvar el planeta es necesario que los países ricos dejen de buscar el crecimiento. En la derecha, el electorado está dominado por votantes de mayor edad que se preocupan más por las guerras culturales que por la competitividad. "En 2019, cuando Boris Johnson y el Partido Conservador ganaron una gran mayoría en la Cámara de los Comunes, la mayoría de las personas en edad de trabajar no les votaron", me dijo Weldon. "Estoy bastante seguro de que es la primera vez que eso ocurre. Tienes este bloque de votantes post-económicos, de mayor edad y económicamente aislados, que pueden permitirse el lujo de estar en contra del crecimiento casi como un lujo, porque no tienen que preocuparse por los resultados económicos."

El Reino Unido es ahora una lección para otros países que se enfrentan a una oscura tríada de desindustrialización, decrecimiento y denigración de los extranjeros. Al haber deslocalizado la industria en favor de las finanzas, su economía no era resistente. La consiguiente erosión del nivel de vida hizo que la opinión pública buscara desesperadamente un culpable. Los conservadores, en busca de culpables, buscaron culpables en el extranjero. El Brexit impidió que la economía siguiera creciendo y preparó el terreno para un circo político.

Estados Unidos tiene un menú de problemas diferente al del Reino Unido. Pero aquí también, los políticos se enfrentan a un sector industrial en declive estructural, a una izquierda política que suele ser escéptica sobre las virtudes del crecimiento económico y a una derecha política que se organiza en parte en torno al repruebo a los extranjeros. Los enemigos del pogre pueden criticar el legado de la industrialización, la productividad y la globalización. Pero el Reino Unido nos muestra lo que puede ocurrir cuando un país rico parece rechazar las tres cosas. En lugar de transformarse en un edén posteconómico de buen rollo, se convierte en un país amargado, agitado y sin sentido.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor

Fuente The Atlantic:
Mi resumen de este y otros artículos sería:
-Son como en Gandulacia. Incluso hablan una versión del inglés cazurro igual que en Gandulacia hablan una versión del español cazurro. Hasta ahora culpaban de todos sus males a la malvada y siniestra ue. Pero ahora que ya llevan tiempo fuera y siguen siendo como en Gandulacia, ¿a quién van a culpar?
-Entre los jóvenes (que son los que tienen que construirse un futuro o vivir en una situación difícil) parece que queda alguna esperanza. Pero a los mayores es para darles de comer aparte.
 
Donde andará el mitico forero anglo antiUE que se reía de las consecuencias de salirse de la unión?
No recuerdo el nombre

Ah, si @Pat
 

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