Sabéis que pasa, que el ser humano es muy impresionable y tiene la tendencia natural a aceptar la excepción como la regla, especialmente cuando se trata de hechos positivos. Dicho de otra forma, al ser humano suele tener la esperanza como principal estrategia de vida, y eso implica creer que entre lo bueno y lo malo, hay más probabilidades de que te ocurra "lo bueno". O si lo prefieres "si eso le ha ocurrido a él/ella ¿Por qué no me iba a ocurrir a mi? (que es como decir "si a mengano le tocó la lotería ¿Por qué no me iba a tocar también a mi?)
Dice que un chaval se va con 18 años a Filipinas y encuentra un trabajo por el que le pagan x4 veces lo que suele ser un sueldo normal allí. Hay que empezar por saber "cuál es el sueldo normal allí", porque si es una miseria de sueldo, quizás un x4 tampoco es una maravilla.
Pero vamos a ser positivos, y aceptar que un x4 allí te permite vivir muy bien. En ese caso hablamos de la excepción que confirma la regla, porque seguramente de cada uno de estos que consigue un x4 hay 99 que se comen un elemento del tamaño de un sombrero cordobés. Dicho de otro modo, la inmensa mayoría que va allá como emigrantes se estrellan con la realidad. Y la realidad suele ser precariedad sumado a que eres un forastero de guano, y la gente en particular te trata como un forastero de guano (encima español) que va allá a quitarles el trabajo.
Hay que recordar que allá, en Filipinas, los EEUU se encargaron muy mucho de sembrar el repruebo hacia los españoles, y hasta el día de hoy se nos observa como aquellos "invasores" que fueron a aquellas tierras a someter al noble pueblo filipino. Es una mentira de guano, pero no os quepa duda que estará muy arraigada entre la población. Y lo mismo podríamos decir de toda Sudamérica, donde no nos tienen mucho aprecio, por mucho que algún petulante diga en voz alta el cuento de los "pueblos hermanos". Pueblos hermanos, mis agallas, porque a buen seguro que a un español lo tratarán mucho mejor en Islandia o Dinamarca que en un país "hermano".