Pues ahora que lo dices, el tiburón de la pintura podría ser un tiburón blanco viendo la foto que has puesto. En Cuba suele haber más tiburones toro, tigre, martillo, de arrecife, aunque claramente también hay tiburones blancos. He recordado las fotografías de los años cuarenta donde capturaron en aguas cubanas uno de los tiburones blancos más grandes que se han visto. Se decía que medía 6.4 metros, aunque hay expertos que dicen que medía algo menos. Sea como sea, el tiburón que atacó a Sir Brook Watson, podría haber sido perfectamente un blanco...
El tiburón blanco de cuba:
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Ese es el tema. Los tiburones perecid, que es lo que podía haber visto una persona hace 200 años, tienen ese aspecto grotesco con el que se representan en los dibujos de la época. Solo un blanco vivo y atacando una víctima grande, adelanta las mandíbulas de forma que parece que sonríe. De hecho, hubo un tiempo en que se creía que los tiburones se ponían de canto para morder (lo he visto en películas de cine mudo, con tiburones de pega), porque si lo hacían en posición normal, te pegaban con el morro, parecía imposible que te pudiesen morder. Si nos fijamos en el bicharraco de las fotos que ha puesto Ud, hay casi media cintura de un niño entre el morro y los dientes. Cualquiera puede pensar que el "punto seguro" es mantenerse de frente contra el bicho. Ahora todos hemos visto como el morro se desplaza y aparecen dos mandíbulas con varías filas de dientes, perfectas para arrancar media panza de una ballena con un corte limpio.
Otra creencia clásica era que los tiburones no podían doblarse hasta tocar la cola con la cabeza. Hans Hass cuenta como una vez le sorprendió un tiburón enorme en una de sus inmersiones. Siguiendo esta convicción, se agarró a la cola del pescadito. El problema es que el tiburón no conocía la creencia, y se revolvió pegándole un bocado que por poco se desangra.