Hay un artículo en El Confidencial hoy que hace una crónica de los hechos que la sentencia da por demostrados. Yo creo que sí encaja con algo premeditado y difícilmente con un accidente:
Lo que Tailandia supo pronto sobre Daniel Sancho (y España prefirió ignorar)
José Ruz (Triun Arts), youtuber de true crime, publica libro sobre el caso. Cronología ordenada, desagravio a la Justicia tailandesa y críticas a la defensa del reo
(imagen visible para usuarios registrados) Daniel Sancho, escoltado por la policía tailandesa. (EFE/Somkeat Ruksaman)
Por
Carlos Prieto
30/01/2025 - 05:00
En su cabeza parecía el crimen perfecto, pero no contaba con un contratiempo: su talento para la chapuza. Podría ser la sinopsis de
una película de los hermanos Coen, pero es el caso Daniel Sancho, que intentó cancelar a un cirujano colombiano sin dejar rastro y le salió regular. En un marco tailandés.
Llevamos mucho tiempo
dando vueltas a este crimen, como si hubiera aún mucho por resolver, pero a las pocas horas de cometerse, estaba casi visto para sentencia por los gruesos fallos del ejecutor. “Sancho cometió tres fallos de bulto. 1) No conocía el entorno del asesinato, por ejemplo: no sabía que la isla estaba llena de cámaras. 2) Empezó arrojando los restos de Edwin Arrieta al mar, pero tras una tormenta, recurrió al vertedero. Desconocía que en la isla abrirían las bolsas rápido para separar los residuos antes de incinerarlos. 3)
No debió contestar a la hermana de Arrieta cuando le preguntó por su hermano en redes sociales”, cuenta José Ruz (conocido como Triun Arts), popular youtuber de true crime con varias primicias sobre el crimen.
(imagen visible para usuarios registrados)
TE PUEDE INTERESAR
Sainete español en Tailandia: los cinco graves errores que complican la existencia a Sancho
Alfredo Pascual Carlos Prieto
Ruz publica ahora libro,
Toda la verdad y nada más que la verdad (Somos B), meticulosa cronología sostenida sobre la traducción coherente del sumario -poca broma con esto: muchos medios españoles han sufrido el síndrome lost in translation informando sobre el caso. Exhaustivo minuto a minuto que vuelve a poner en duda la capacidad de Sancho para el mal: creía que una isla exótica de raveros sería el sitio más discreto para cometer un crimen, pero estuvo todo el rato más vigilado que Jim Carrey en
El show de Truman.
Suena a chiste, pero es bastante ajustado a lo que pasó: las cámaras callejeras grabaron tanto a Sancho que daría para un reality de autor. “La estancia de Sancho en la isla está filmada con tal detalle que basta con describir las grabaciones, sin ningún tipo de valoración extra, para tener un retrato objetivo preciso de lo que pasó antes y
después del crimen”, razona Ruz. Vamos a ello.
Truman bajo foco
Daniel Sancho llegó a Tailandia el 30 de julio de 2023 (13:34 horas). Gracias a las cámaras de seguridad, hay vídeos de él aterrizando en el aeropuerto internacional de Bangkok (Suvarnabbumi), pasando por el control de pasaportes (14:06), sacando dinero de un cajero (14:31), saliendo de la terminal (14:41) y cogiendo un taxi (14:43). Tras pasar la noche en Bangkok, el 31 de julio, volvió al aeropuerto
para viajar a la isla de Koh Pangan: llegó en un taxi (08:53), accedió a la terminal (08:55), facturó su equipaje (09:16) y pasó por el detector de metales (09:40). Vuelo. Llegó al aeropuerto de Koh Samui (11:21), pilló un minibús (11:31), una furgoneta (11:34) y el ferri con el que llegó a la isla. Una cámara le grabó saliendo del muelle (13:20).
Primeros movimientos en la isla: alquiló una motocicleta en la tienda Anugpaw, donde dejó su pasaporte en depósito. Check-in en el Hotel Panviman Resort (Arrieta había reservado una habitación para dos-tres noches). Comió fuera. Por la tarde, fue a un gimnasio a ver un combate de muay thai (lo crean o no, hay vídeos de Sancho viendo una pelea de este
arte marcial tailandés). Volvió a dormir al hotel.
"Una mente normal no mata por los motivos por los que lo hizo Sancho"
1 de agosto:
Reservó online otro alojamiento: el Bougain Villas, bungalow al otro lado de la isla. Esa tarde, camino del bungalow, paró en el supermercado Big C, cuyas cámaras le grabaron aparcando su moto a las 16 horas, 51 minutos y 29 segundos. Once minutos después, pagó en caja un cuchillo, 200 bolsas de residuos, 180 metros de film transparente, guantes, estropajos, esponjas, melón, sandía y uvas. Las cámaras le grabaron luego llegando en moto al bungalow (17:21), donde dejó la compra y se fue un rato a la playa. Volvió al hotel reservado por Arrieta, donde pasó la noche.
2 de agosto: Mañana. Camino del bungalow, paró en una ferretería para comprar artículos “llamativos para una persona que estaba en la isla haciendo turismo”, según el libro. 12:32, las cámaras grabaron a Sancho eligiendo entre diferentes tipos de sierras y
cuchillos de carnicero. Compró también una tabla de cortar. Salió de la tienda (12:46) y llegó al bungalow (13:12) en moto (con la tabla de madera entre las piernas). Poco después, salió para recoger a Edwin Arrieta, a punto de llegar a la isla en ferry. Las cámaras grabaron a Sancho y Arrieta saliendo del puerto (15:16), subiéndose a una moto (15:18) y conduciendo (hay varios vídeos del viaje) hacia el bungalow. No sabemos qué le dijo Sancho a Arrieta para no ir al hotel que tenían reservado. Sí sabemos que Arrieta no salió con vida del bungalow. Tarde de desmembramiento...
“Empecé usando una sierra para cortar la muñeca izquierda del difunto y luego puse la mano cortada en una bolsa de residuos. Continué con los brazos y el cuello. Las partes de la carne las corté con un cuchillo y las partes huesos duros con la sierra en pedazos… No recuerdo en cuántas partes, tal vez entre diecisiete y veinte, empaquetadas en ocho o nueve bolsas”,
admitió luego en una de sus declaraciones a la policía. “Sancho llegó incluso a dibujar un croquis del cuerpo de la víctima y a enumerar las partes y el orden en que supuestamente fueron cortadas”, recuerda el libro. Pero sigamos con la cronología filmada estricta.
A las 19:17 horas,
tres horas y media después de entrar en el bungalow con Arrieta, Sancho salió para caminar los 300 metros que le separaban de la playa de Haad Salad. Entró en la tienda Coral Beach Bungalow para llevarse un kayak. Puso “mil dólares en el mostrador” (según el testimonio de la dependienta). Alquiló un kayak rojo y blanco y lo arrastró hasta la orilla. Volvió andando al bungalow (19:32). Tres minutos después, según el sumario, salió cargando los primeros restos del cirujano colombiano, se subió al kayak, remó medio kilómetro, arrojó una bolsa al mar y volvió al bungalow. Tiempo total del operativo: entre 25 y 30 minutos. Lo repitió varias veces. En la segunda salida, las cámaras le grabaron cargando una mochila “con la espalda curvada”. Tercera salida marítima: de 22:39 a 22:54 horas. Pero algo se torció…
Las siguientes dos salidas del bungalow, solo duraron quince minutos, tiempo insuficiente para navegar. ¿Qué pasó? El autor del libro cree que Sancho estaba preocupado por “el estado del mar”. O la tormenta que lo complicó todo. 23:31: Sancho salió en moto cargando una mochila. Volvió al bungalow tres horas y pico después, a la 02:48. El dónde estuvo —arrojando restos de Arrieta en un basurero— se deduce por algo (funesto para sus intereses) que pasó a la mañana siguiente. Poco después de volver al bungalow esa noche, las cámaras le grabaron paseando arriba y abajo por la playa. Volvió a la habitación (03:14). Se sentó en una silla frente al mar (04:12). “Permanece ahí, mirando al horizonte de noche, a oscuras, fumando relajado, tranquilo, solo. ¿Qué estaría pensando? ¿Qué puede pasar por la cabeza de alguien que lleva
más de doce horas deshaciéndose del cuerpo del que hasta el día anterior había sido su pareja?”, se pregunta el libro.
04:46: Regreso al bungalow. 5:50: Vuelta a tirar restos al mar. 6:22: Otro viaje (al estar amaneciendo, las cámaras captaron a Sancho arrastrando el kayak hasta el mar). Ya era de día, el tiempo de tirar al mar bolsas de tapadillo, se había acabado… con el trabajo sin rematar. Poco antes de las ocho, Sancho salió en moto. Paró a desayunar en el restaurante del hotel Anantara, donde hizo tres fotos que subió a Instagram: de la playa, de las frutas que comía y de un organización incivil que ponía (en inglés): “Un coco al día mantiene al doctor en la lejanía”.
(imagen visible para usuarios registrados) (imagen visible para usuarios registrados)
Daniel Sancho en una imagen anterior a su entrada en la cárcel. (EFE/Instagram)
Esa tarde, las cámaras le grabaron varias veces dejando bolsas de residuos en los contenedores más cercanos al bungalow. Una de ellas, se arrepintió a los dos minutos, volvió sobre sus pasos, sacó del contenedor las bolsas que había depositado poco antes, las guardó en la mochila, fue hacia el kayak (23:39) y, según el sumario, arrojó restos de Arrieta al mar por última vez. (es decir, entre la tormenta de la primera noche y ese momento, pasaron 24 horas en las que un impaciente Sancho recurrió demasiado a los cubos de residuos). Media hora después del viaje final en kayak, Sancho fue a comisaría a denunciar la desaparición del cirujano colombiano. ¿Por qué? Preocupada porque Edwin no respondía al teléfono,
su hermana escribió a Sancho un privado por redes sociales, Sancho le dio vagas explicaciones -fuimos a una fiesta, tomamos unas setas y perdí a Edwin. La hermana le preguntó si había denunciado la desaparición. A Sancho le entraron las dudas sobre qué hacer… Puede sonar increíble, pero para cuando Sancho llegó a comisaría, la policía tailandesa ya sabía a qué se había dedicado la noche anterior.
En efecto, a la mañana siguiente del asesinato, en el vertedero donde se clasificaba la […] antes de tirarla al incinerador, un operario encontró restos humanos (parte de la cadera y los genitales de Edwin Arrieta) en una bolsa que “olía muy mal”. Mientras Sancho subía fotos de sus desayunos a Instagram, la policía ya ataba cabos. Las bolsas con restos humanos del vertedero eran del supermercado Big C, donde la policía revisó las cámaras de seguridad y localizó a un turista que había comprado cuchillos y 200 bolsas de residuos… y ansioso de la tienda en una moto de la tienda Anugpaw, donde los agentes localizaron el pasaporte de Sancho. Pronto supieron que había viajado a la isla recientemente, ocupado una habitación reservada por un cirujano colombiano en paradero desconocido y comprado cuchillos como para un remake de
La matanza de Texas. Luego, aparecieron más restos humanos en el vertedero, además de estropajos y ropa usada de Sancho. Para cuando Sancho fue a comisaría a denunciar la desaparición de Arrieta, insistimos, su suerte estaba echada. “Sancho nunca fue consciente de que le grababan todo el rato. Cuando fue a comisaría a denunciar la desaparición de Arrieta, sus coartadas eran fácilmente desmontables por las grabaciones”, explica Ruz.
Lo siguiente fue el viaje de Sancho con los policías al bungalow, que seguía oliendo a amoniaco y perecid, y donde, bajo la rejilla de la ducha, encontraron restos de piel, huesos y sangre. Sancho confesó poco después. Atado y bien atado.
(imagen visible para usuarios registrados)
Juango Ospina (abogado familia Arrieta) y Marcos García Montes (abogado familia Sancho), en 'La sentencia de Daniel Sancho'. (Mediaset)