Hola, Buenas Tardes: A continuación hago una traducción parcial de lo que ha respondido Doug Casey a un medio en relación a los aranceles de Trump...
"La izquierda constantemente llama mentiroso a Trump. Y, francamente, en cosas como esta es cuando se le da la razón. No es que mienta más que un político típico, ni que mienta intencionadamente. Es que su uso de las palabras es tan hiperbólico, tan alejado de la realidad, que lo hace parecer un mentiroso. Es intelectualmente deshonesto -deshonesto y punto- etiquetar algo falsamente. Es extraño que Trump piense que sus aranceles potencialmente catastróficos deberían llamarse "el Día de la Liberación".
Lo cierto es que los aranceles son impuestos que pagan el importador de mercancías. El dinero sale, en su mayoría, de los bolsillos de los compradores y, quizás, en menor medida, de los vendedores. Es 100% seguro que los aranceles son un impuesto, y el dinero va 100% al bolsillo del Estado.
Las cadenas de suministro entre países se han vuelto tan complejas que hay muy pocos artículos que se fabriquen, o incluso puedan fabricarse, íntegramente en un solo país. La producción de todo disminuirá a nivel mundial.
Los aranceles de Trump aumentarán los precios y causarán escasez. Sin embargo, no causan Inflación. La Inflación se debe estrictamente a un aumento de la oferta monetaria. Los aranceles no aumentan la oferta monetaria, pero sí provocan precios más altos y un menor nivel de vida tanto para el comprador como para el vendedor. Tan perjudiciales como un impuesto, los aranceles resultan en más Dólares en manos del Estado.
Los Estados Unidos importan alrededor de 3 billones de Dólares anuales. Quizás Trump piense que un impuesto del 10% generará 300.000 millones de Dólares en ingresos para el Gobierno, y un arancel del 20%, 600.000 millones de Dólares. Pero esto es incorrecto, ya que el aumento de los costos reducirá proporcionalmente el volumen del comercio. Los aranceles no solo no pueden resolver el problema del déficit público, sino que lo agravarán.
Dice que el objetivo principal de los aranceles es forzar la inversión en los Estados Unidos. Y, por supuesto, eso podría ocurrir hasta cierto punto. Olvida que, cuando los Estados Unidos, eran prósperos antes del 1971, nunca necesitó inversión extranjera. Pero es como si intercambiaramos Cadillacs con Guatemala a cambio de sus bananas. Como ellos nos venden más bananas que nosotros Cadillacs, esto les genera un enorme déficit.
Así que apliquemos un arancel del 100% a las bananas. Problema resuelto. Los guatemaltecos venden muchas menos bananas, pero ahora no pueden permitirse comprar ningún Cadillac. Todos salen perjudicados: los productores de bananas, los productores de Cadillacs y, sobre todo, quienes consumen estos productos.
Los trumpistas replicarán: "Bueno, los aranceles que amenazamos imponer al café colombiano obligaron a su gobierno a aceptar refugiados". Cierto, eso funcionó. Se puede presionar a un país pequeño, pero no se puede al mundo. Ni siquiera se puede presionar a China, porque China es el productor y los Estados Unidos el consumidor. En el mundo real, quienes producen las cosas llevan el timón, no un país que imprime moneda fiduciaria para alimentar su consumo.
No estoy seguro de qué intenta hacer Trump en realidad. Dice cosas una semana y se contradice a la siguiente. Quizás quiera que el mundo entero alcance los cero aranceles, pero lo dudo. Es esencialmente un mercantilista, parece creer que puede obligar al mundo entero a tener un déficit comercial con los Estados Unidos. Cree que el comercio es una cuestión de "ganar o perder", y que todo el mundo está "engañando" a los Estados Unidos. Seguro que cree que los guatemaltecos están engañando a los Estados Unidos con las bananas.
Si su objetivo es que el mundo alcance los cero aranceles, sería fantástico. Pero ese no es su objetivo. Y no resolverá los enormes y crecientes déficits comerciales que los Estados Unidos han tenido desde aproximadamente 1980. Podría preguntarse porqué los Estados Unidos tuvieron enormes superávits comerciales en las décadas anteriores a 1980, cuando, casualmente, el Dólar estaba muy fuerte. Pero no lo hará. No es una persona introspectiva.
Lo más probable es que, a medida que la Economía mundial decae, agobiada por la deuda pública, la devaluación monetaria, las regulaciones y los impuestos, los gigantescos aranceles de Trump empeoren la situación. Los aranceles Smoot-Hawley de 1929 empeoraron la situación, causando desempleo tanto en los Estados Unidos como en el extranjero. Los aranceles de Trump son mucho más altos, y el comercio es mucho más importante que en la década de 1930. Son una pésima noticia".
A Doug Casey también se le preguntó sobre la devaluación del Dólar que pretende Trump y dijo:
"Está es una prueba más de la ignorancia económica de Trump. Aunque me apresuro a añadir que, haga lo que haga, casi con toda seguridad no será tan grave como lo que habría sucedido si Kamala hubiera sido elegida.
Desde 1971, el Marco alemán, que básicamente se transformó en el Euro, ha subido 25 centavos a 1,25 por Dólar, y el superávit comercial de Alemania aumentó incluso cuando su moneda se quintuplicó en valor. Lo mismo ocurrió con el Yen, cuyo valor se incrementó de 360 a aproximadamente 100 por Dólar. Adiós a la manipulación monetaria!
El efecto inmediato y directo de devaluar la moneda es que reduce los precios para los extranjeros, permitiéndoles comprar más. Por lo tanto, las ganancias de los fabricantes parecen aumentar. Pero es una ilusión, ya que las ganancias solo aumentan en términos de moneda devaluada.
Todo país debería desear una moneda fuerte. Una monada fuerte te permite comprar tecnología y materias primas extranjeras, algo que no puede hacer con una moneda débil. Una monada fuerte fomenta el ahorro y la acumulación de capital. Una moneda fuerte contribuye a la estabilidad del país, lo que genera la confianza necesaria para invertir en el país. También permite la inversión extranjera en condiciones ventajosas.
Una moneda débil no vale la pena ahorrar. Perjudica a los ahorradores nacionales, dificulta la acumulación de capital, hace inasequible la importación de tecnología extranjera, genera inestabilidad social y desalienta los negocios y la inversión. Una moneda débil fomenta el endeudamiento y la especulación. Los economistas keynesianos y marxistas tienen estas ideas completamente al revés.
Trump dice que quiere un Dólar débil. Una razón es que los Estados Unidos están sepultados bajo billones de deuda, y un Dólar débil podría parecer que mejoraría la situación. Pero no lo hará. Intentar inflarlo sutilmente equivale a robar. Si una moneda débil generara prosperidad, Zimbabue y la Argentina serían los países más prósperos del mundo".
Saludos.