Tú verás lo que quieres ser; pero las ideas que expresas sobre el "poder por encima del ESTADO" son de origen totalitario (y marxista).
Por cierto, el ANCAP Benedicto Camela me acaba de poner en el ignore... la razón es obvia: él no se siente capaz de entrar en debate conmigo, y prefiere que yo no siga leyendo sus cosas.
Benedicto Camela, al igual que otros, usa el IGNORE, y en mi opinión eso es infantil. En general a los niños no les gusta no tener razón, porque aún no han madurado, por tanto, todos, y por pura biología, son ARROGANTES, ENGREÍDOS, PREPOTENTES, etc. (se enfadan y amenazan con dejar de respirar, y esas cosas).
Los adultos infantilizados perpetuos usan el IGNORE.
Ahora Benedicto Camela ya podrá hablar de lo que sea sin que yo le REFUTE punto por punto en TODO. Y así se reafirmará en que él tiene razón, porque como cada vez ignora a más gente, pues al final se quedará él solo, y como nadie le podrá replicar, pues habrá llegado al final camino: él tiene la verdad ABSOLUTA.
A mi en concreto los que usan el ignore me hacen un favor, porque yo no hablo para ellos, sino para la inmensa mayoría silenciosa que se limita a leer los hilos y no escriben o lo hacen poco. Por tanto, los IGNORADORES, al no poder leerme, no podrán siquiera intentar refutar nada de lo que digo, porque ya no me pueden leer. De tal manera que me ahorran el trabajo de responderles.
Pero lo dicho, a los ignoradores en REALIDAD les da igual la REALIDAD (valga la redundancia), y les sirve con seguir en su burbuja, esa en la que nadie les lleve la contraria. Eso es lo que les pasa, que no SOPORTAN que nadie les lleve la contraria, y menos aún no poder refutar. Por eso tiran del ignore... porque ni siquiera soportan tener que visualizar (no ya leer, simplemente visualizar) y aceptar que EL OTRO sigue escribiendo. Con dicha actitud en un simple foro, precisamente, demuestran lo que harían con la disidencia si estuvieran en el PODER.
Repitamos: los IGNORADORES por cuestiones políticas/ideológicas ignoran a aquellos a los que no pueden refutar, no a los contrarios ideológicos pero que son igual de incapaces que ellos, porque éstos les dan juego y les permiten responder con simplezas que parecen refutaciones, cuando lo cierto es que todos ellos están dentro de un falso y superficial debate.