Hola, Buenas Noches:
Las últimas perspectivas económicas de la O DE deberían servir de advertencia a los Estados Unidos. Sí bien la organización elevó el crecimiento global al 3,2% en el 2025, tras una sorprendente resistencia en el primer semestre, se prevé que la economía estadounidense se desacelere drásticamente: del 2,8% en el 2024 a tan solo el 1,8% en el 2025, antes de caer al 1,5% en el 2026. Esto representa la mitad del promedio histórico estadounidense de posguerra del 3,5%. A ese ritmo, la economía estadounidense tardará más de tres décadas en duplicar su tamaño, condenando a una generación a un menor crecimiento salarial, menos oportunidades y una menor prosperidad.
Según en "The Wall Street Journal", la OCDE ahora cree que los Estados Unidos se desacelerarán con menos fuerza a corto plazo, pero advierte que los aranceles impactarán con fuerza en el 2026, a medida que las medidas proteccionistas surtan efecto. Y como informó la CNBC, el crecimiento global se vio impulsado por mercados emergentes como Brasil, Indonesia y la India, junto con la inversión impulsada por la IA en los Estados Unidos y un fuerte estímulo fiscal en China. Sin embargo, estos son impulsos temporales. Los riesgos reales -el aumento de los aranceles, la incertidumbre política y los excesos fiscales de Washington- siguen presentes.
La OCDE señaló que "el crecimiento global fue más resiliente de lo previsto en el primer semestre del 2025", en parte porque las empresas aceleraron la producción y el comercio antes de las subidas arancelarias de Agosto. En los Estados Unidos, la inversión vinculada a la IA supuso un impulso a corto plazo, al igual que el estímulo de Beijing impulsó la producción china. Sin embargo, estas ganancias anticipadas no alteran la trayectoria. Como advirtió la OCDE, "los efectos completos de las subidas arancelarias aún no se han sentido" y ya se están haciendo visibles en el gasto de los consumidores, los mercados laborales y los precios.
Las cifras lo confirman. Los aranceles efectivos estadounidenses subieron al 19,5% en Agosto, su nivel más alto desde el... 1933!!! Ese nivel de restricción comercial no es solo un ajuste de política, es un cambio histórico en el legado estadounidense de crecimiento y comercio. Por ahora, las empresas están absorbiendo parte de los costos adicionales en sus márgenes, pero la OCDE prevé que el impacto en los precios se traduzca en mayores costos para el consumidor y mercados laborales más restrictivos. Incluso con una ligera revisión a la baja en el pronóstico de la Inflación (se proyecta que los precios en los Estados Unidos aumentarán un 2,7% en el 2025, frente al 3,2% anterior), la advertencia es clara: los aranceles son un impuesto inflacionario que perjudica tanto a los hogares como a las empresas.
Para el estadounidense común, estas proyecciones no son solo cifras. Una economía con un crecimiento del 1,5% implica un estancamiento de los salarios reales, la adquisición de vivienda se vuelve cada vez más inalcanzable y el valor de los ahorros para la jubilación se erosiona. Significa que los graduados universitarios tardan más en encontrar empleos estables y bien remunerados. Significa que la carga de la deuda se agrava a medida que la deuda nacional de Washington supera los 37 billones de Dólares con menos recursos del sueño americano.
El lenguaje de la OCDE sobre el "débil crecimiento de la productividad" es una forma cortés de decir que el gobierno estadounidense está estrangulando su propia economía. Los gastos federales se han disparado un 88% desde el 2015, creciendo más de tres veces más rápido que el ritmo combinado de la población y la Inflación. Ese tipo de explosión fiscal desplaza la inversión privada y deja menos recursos para los innovadores y las familias.
Al mismo tiempo, la regulación se ha acumulado en todos los ámbitos de la economía. Desde retrat en la concesión de permisos energéticos hasta mandatos de atención médica y cumplimiento financiero, el estado burocrático ha dificultado la creación de empresas, la expansión de la producción o la contratación de trabajadores.
Y luego está la política industrial. Programas como la Ley CHIPS invierten miles de millones de Dólares en empresas que ya invierten fuertemente, distorsionando los mercados y premiando las conexiones políticas en lugar de la productividad. La OCDE advierte que estas intervenciones pueden debilitar aún más las perspectivas de crecimiento a largo plazo, y la historia lo confirma. El favoritismo no crea prosperidad, sino que la desperdicia.
Las soluciones no son complicadas, pero requieren valentía política. Es necesario recortar el gasto Federal y luego limitarlo para que crezca menos que el crecimiento poblacional más la Inflación, lo que se conoce como presupuesto sostenible. La política fiscal debe recompensar el trabajo y el ahorro simplificando el código fiscal para eliminar distorsiones. Se debe reducir drásticamente la burocracia para que los emprendedores puedan innovar sin años de retrat burocráticos. Y el balance general de 6,6 billones de Dólares de la Reserva Federal debe reducirse para restablecer señales de precios honestas y controlar la Inflación.
Las proyecciones de la OCDE son una luz roja intermitente, no una profecía. La desaceleración del crecimiento estadounidense no es inevitable, es el resultado directo de las decisiones tomadas en Washington. Los aranceles, el gasto descontrolado y el exceso regulatorio son heridas auto infringidas. Si no se controlan, convertirán el crecimiento del 1,5% en la nueva normalidad, privando a una generación de prosperidad.
Pero no tiene porqué ser así. La solución es clara: gastar menos, regular menos y confiar más en la gente. Así es como los Estados Unidos duplicaron su economía en 20 años durante sus décadas doradas de crecimiento, y así es como puede volver a hacerlo. La OCDE ha dado la voz de alarma. Ahora le toca a los Estados Unidos cambiar el rumbo, antes de que el declive se convierta en el destino...
Saludos.