La tendencia es elegir entre susto y gloria en Europa con las políticas actuales, pero ya hace tiempo que le ven las orejas al lobo. O arruinas a las marcas y creas desempleo, lo cual no te hace muy popular y ojo, que las familias detrás de las marcas tienen mucha influencia, o vas en contra del discurso verde y pisas el acelerador de la industrialización a tope. Ahora están en una disyuntiva, porque China viene y los conductores mayores que tenían un Mercedes o un Peugeot diesel infinito, que se han metido de lleno en uno moderno con todas sus consecuencias y se han llevado la decepción del siglo miran a Asia con otros ojos.