el problema de Madrid son los fondos internacionales, que compran la ciudad a pedazos, el turismo internacional de alto standing y su reorientación a ser un hub de negocios y lavado de dinero por donde fluye la pasta. Todo eso tira los precios hacia arriba. Por eso es la capital española del neoliberalismo agresivo, ideología de los borrachos de billetes, como Huerta de Soto.
No, Nelson y Kevin Jesus, apiñados en una habitación con 400€ en la cuenta y a un paso de ser echados por el jefe por no pagar no son la causa de los males. Es el reverso necesario del sistema. Cuando Burbuja molaba, con aquel blog, de Transición Estructural, esto se veía.
Ahora vemos que los sectores profesionales de la ex clase media no van a tocar a los de arriba, porque tienen carrera en el bolsillo, familia y patrimonio y no quieren aceptar que la situación del forastero y la suya empieza a converger inquietantemente, y que Nelson ya no pone fruta, sino que ahora se hace dueño del local e incluso llega a esquirol de algún amante de la libertad y se hace evangelista de Vox. Mientras su descendiente sigue jugando a la play buscando algo de lo suyo (periodismo)
La situación es de sálvese quién pueda y de tortas en los estratos bajos, que aumentan exponencialmente. El capitalismo vuelve al S.XIX.
El problema de las clases populares europeas es el engaño de la clase media, y la disolución del obrero como sujeto político activo en una economía de servicios atestada de gurús y caracteriza por su falta de planificación a largo plazo. Todo ello con la complicidad de la pogre Occidental.