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(mensaje citado en revisión)

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Quiero preguntar. Al mismo tiempo NO quiero preguntar.
Es curioso el inmenso coste de la confiscación vía inflación, corralito e impago. Si todo esa capitalización (grande, imagino por ese porcentaje en "stablecoins"), fuesen pesos, Argentina podría pagar su deuda sin problemas, pero años de robo han hecho lógicamente inviable querer pesos.
Qué bien entendió Suiza que el capitalismo solo necesita seguridad física y jurídica y los demás países insisten en hacer lo contrario.
Que siga el Perro socavando el inmobiliario y subiendo impuestos, que va a entender pronto la diferencia entre efectos del socialismo a corto y largo plazo , así como la curva de Laffer para un país como el nuestro que no le enseñaron al "Doctor" en economía. Por desgracia el pato lo pagamos los demás.
Edito: Y que Lagarde siga con la represión fiscal usando su monopolio comunista. Luego vendrán los lloros por la brutal inflación costándonos más que una subida de tipos a tiempo.
Es el soci-soci-socialismo, amigos!!!
Es un buen análisis, pero se puede resumir en "dar mas poder al estadoUn comentario muy acertado.
Antes de analizar las propuestas de euro digital que están sobre la mesa conviene establecer los criterios de evaluación para clasificarlas y compararlas con otras alternativas de dinero actualmente disponibles.
¿Qué hace que algo funcione como dinero?
¿Y qué hace que quien lo usa sea libre?
Las propiedades clásicas del dinero: escasez, durabilidad, divisibilidad, portabilidad, fungibilidad y verificabilidad, están bien establecidas desde Jevons (1875) y Menger (1892), y sirven para clasificar la idoneidad de diferentes formas de dinero.
Sin embargo, esas propiedades asumen implícitamente que el dinero es emitido y controlado por un estado o banco central.
Desde 2009 existen formas de dinero cuya emisión no depende de ninguna autoridad central, lo que obliga a añadir una segunda clasificación con las propiedades que determinan la soberanía del individuo sobre su propio dinero.
Cualquier estado justo debería basar su soberanía en la de sus ciudadanos libres. Pero las nuevas propuestas de dinero digital, algunas ya funcionando, como el e-yuan, lejos de preservar los derechos y libertades de la ciudadanía, añaden capas adicionales de control estatal.
La narrativa oficial lo presenta como modernización monetaria y soberanía financiera. Lo es, pero la soberanía es la del emisor, no la del ciudadano.
Propiedades del dinero como concepto económico
Estas propiedades vienen de la teoría monetaria clásica, desde Aristóteles hasta Menger, y no son arbitrarias porque emergen del problema que el dinero resuelve. El dinero existe porque el trueque directo exige una doble coincidencia de necesidades que raramente se produce. Para eliminar esa fricción, el bien que funcione como dinero necesita cumplir tres funciones y poseer unas propiedades técnicas específicas.
Las tres funciones del dinero
Medio de intercambio. La función primaria. Que cualquier persona lo acepte a cambio de bienes o servicios sin necesidad de que ambas partes coincidan en sus necesidades. Esto requiere aceptación generalizada, que a su vez requiere confianza en que el siguiente receptor también lo aceptará.
Unidad de cuenta. Permite expresar el valor de cualquier bien en una métrica común. Sin esto, necesitas una tabla de conversión entre cada par de bienes posible, el problema combinatorio del trueque.
Depósito de valor. Lo que ganas hoy y no gastas, puedes gastarlo mañana. Esto exige que el dinero mantenga su poder adquisitivo en el tiempo, lo que conecta directamente con la escasez y la política monetaria.
Siete propiedades técnicas
Para cumplir esas tres funciones, el bien que funcione como dinero necesita:
Escasez. Si cualquiera puede producirlo, no mantiene valor. El oro funciona porque extraerlo es costoso; el billete funciona porque falsificarlo es difícil (en teoría); Bitcoin funciona porque el suministro está limitado por protocolo a 21 millones de unidades.
Durabilidad. No puede degradarse con el uso. El pescado es mal dinero; el oro es excelente; un token digital no se degrada.
Divisibilidad. Tiene que poder fraccionarse para transacciones de distintos tamaños sin perder valor proporcional. El oro es divisible; un diamante no, porque al cortarlo pierde valor desproporcionadamente; un bitcoin es divisible hasta 100 millones de satoshis.
Portabilidad. Alto valor por unidad de peso y volumen. El oro es mejor que el cobre; un billete de 500€ es mejor que monedas equivalentes; un token digital es superior a cualquier forma física.
Fungibilidad. Cada unidad es indistinguible e intercambiable por cualquier otra del mismo valor. Un billete de 20€ vale lo mismo que cualquier otro billete de 20€, independientemente de su historia. Esta propiedad es fundamental y frecuentemente atacada. Cuando los billetes tienen número de serie rastreable, o cuando ciertos bitcoins son marcados como contaminados (tainted) por haber pasado por direcciones sancionadas, la fungibilidad se erosiona y con ella la función de medio de intercambio.
Verificabilidad. El receptor puede confirmar rápidamente que el dinero es auténtico y tiene el valor que aparenta. Las marcas de agua en billetes, la prueba de mordida en monedas de oro, la verificación criptográfica en blockchain.
Resistencia a la falsificación. Directamente ligada a la escasez. Si es fácil de falsificar, la escasez es artificial y se colapsa.
Propiedades del efectivo: la capa de soberanía
Las propiedades anteriores determinan si algo puede funcionar como dinero. Las siguientes determinan si quien lo usa es soberano sobre su propio dinero.
Son las propiedades que el efectivo físico posee y que lo separan de otras formas de dinero como depósitos bancarios, dinero electrónico y CBDCs. No son propiedades técnicas sino que definen la relación de poder entre el usuario y el sistema.
Instrumento al portador. Quien lo posee físicamente, lo posee legalmente. No hay registro externo que determine la propiedad. No necesitas que un tercero confirme que es tuyo. Esto es radicalmente diferente de un depósito bancario, donde tu dinero es en realidad un crédito que el banco te debe, y que puede congelar.
No requiere permiso para intercambiar. Puedes entregar un billete a quien quieras, cuando quieras, por el motivo que quieras, sin pedir autorización a nadie. Ningún intermediario puede bloquear, retrat o condicionar la transferencia.
Anonimato en el intercambio. El billete no sabe quién lo usa. No hay registro de quién pagó a quién, cuándo ni por qué. Esta es la propiedad que el estado lleva décadas erosionando con límites al pago en efectivo, regulaciones AML/KYC y la narrativa de que la privacidad financiera es sospechosa.
Liquidación final instantánea. Cuando entregas el billete, la transacción está completada. No hay estado pendiente, no hay posibilidad de reversión unilateral por un tercero, no hay riesgo de contraparte. Esto es lo que en finanzas se llama firmeza de la liquidación, y es algo que ningún sistema de pagos electrónico replica completamente: siempre hay un periodo de liquidación, una posibilidad de devolución del cargo, o una dependencia de confirmación.
Sin límites de uso. No hay tope en cuánto puedes tener ni cuánto puedes gastar en una transacción. Los límites que existen (en España, 1.000€ para pagos a profesionales) son restricciones legales externas, no propiedades del instrumento. El billete en sí no tiene límite.
Funciona sin infraestructura. No necesita electricidad, internet, servidores, hardware especializado ni software. Funciona en un apagón, en una zona sin cobertura, en un país en guerra. Es el sistema de pagos más resiliente que existe.
No programable. Un billete de 50€ es siempre un billete de 50€. No puede condicionarse a que lo gastes en un plazo, en un tipo de comercio, o en una categoría de producto. No puede expirar. No puede restringir su propio uso. Esta propiedad, que parece obvia, es exactamente lo que las CBDC amenazan, porque la infraestructura técnica de pagos condicionales convierte el dinero en un instrumento con reglas de uso dictadas por el emisor.
Resistente a censura. Esta propiedad está estrechamente ligada a las anteriores, pero no se deduce automáticamente de ellas. Su cara fuerte sí es emergente: si nadie sabe que lo tienes, nadie necesita autorizarte para usarlo y no hay intermediario en la transacción, entonces, en el momento del intercambio, ningún actor puede impedir que lo uses. Esa resistencia en la transacción es el mejor indicador de que las demás propiedades funcionan de verdad y no solo sobre el papel.
Pero resistencia en la transacción no es resistencia total. Un instrumento puede cumplir todas las propiedades al portador y seguir siendo censurable en los bordes: el estado no necesita interceptar la entrega de un billete si puede limitar cuánto puedes pagar en efectivo, vigilar el ingreso en el banco o estrangular los puntos por donde el dinero entra y sale del sistema.
El efectivo es soberano en la mano y vulnerable en la frontera, y por eso, aun cumpliendo casi todas las propiedades de soberanía, no alcanza la nota máxima en este criterio. La resistencia a censura sigue siendo la prueba de fuego del sistema, pero es una prueba que puede perderse sin que ninguna propiedad técnica se rompa: basta con que el control se desplace al perímetro, el único lugar donde el instrumento todavía es vulnerable.
Existen propiedades adicionales relevantes para el análisis de dinero digital que no se incluyen en esta clasificación base. Propiedades de usabilidad práctica como respaldo y recuperación, latencia, throughput y eficiencia energética se evaluarán en un análisis posterior.
Lo mismo aplica a propiedades más especializadas como la capacidad de generar intereses, prueba de reservas, mensurabilidad de la oferta monetaria, reversibilidad, contratos inteligentes, transparencia opcional, fruta del emisor y coste de cambio de divisa.
La propiedad de curso legal queda excluida deliberadamente al ser un atributo conferido por el estado, no una propiedad inherente del dinero.
El debate del euro digital se centra casi exclusivamente en la primera capa, cómo hacer que el euro funcione en formato digital.
La segunda capa, las propiedades que definen la libertad del usuario, se sacrifica sistemáticamente en cada propuesta, porque preservarla significaría diseñar un instrumento sobre el cual el emisor pierde control tras la emisión. Y eso es exactamente lo que ningún banco central ni ningún legislador está dispuesto a conceder.
Las propiedades del efectivo no son un fallo de diseño, son la última frontera de soberanía individual que el sistema financiero no ha conseguido eliminar...hasta ahora.
Es un buen análisis, pero se puede resumir en "dar mas poder al estado
"
El pago en euros digitales con restricciones provocará la conversión inmediata en euros sin restricciones.
Si se eliminan los euros sin restricciones en cash o en apuntes bancarios, la gente convertirá los euros digitales a dólares, criptos ligadas al dólar (o incluso al euro), BTC, oro, acciones o lo que sea.
No creo que nadie vaya a querer ese tipo de dinero, por lo que empezará cotizando con descuento.
Promoción de la engaña Bitcoin disfrazada de crítica financiera.
Muy necesaria ahora que la narrativa de redención financiera y reserva de valor está colapsando.
Promoción de la engaña Bitcoin disfrazada de crítica financiera.
Muy necesaria ahora que la narrativa de redención financiera y reserva de valor está colapsando.
Si esto es promoción de Bitcoin, es la peor de la historia. Una promoción no dedica un apartado entero a que su privacidad está perseguida y sus desarrolladores encarcelados (caso Samourai).
No explica que su minería está concentrada en dos pools que se reparten medio mapa.
No cuenta que sus propios desarrolladores debaten en BIP-361 congelar monedas para defenderse de la cuántica, que es justo el botón que el hilo le reprocha al euro digital.
Y desde luego no te avisa de que la mayor parte de lo que llamas Bitcoin, el de los ETFs y los exchanges, no es Bitcoin a efectos de soberanía, sino oro-papel con mejor marketing.
El hilo pasa 16 arquitecturas por el mismo rasero. Al oro le saca la opacidad del papel 10:1; al euro digital, la programabilidad; a USDC, el botón de congelar; a Monero y Zcash, su trilema.
Señalar solo a Bitcoin delata que has leído el título, no el hilo. Y lo de "la narrativa de reserva de valor está colapsando" es precisamente el relato que el hilo no defiende. Hay un apartado entero diciendo que Bitcoin es volátil, que no es unidad de cuenta estable y que no sirve para el dinero que vas a necesitar pronto.
Le estás pegando a la narrativa maximalista; que no es el objeto de este hilo. Coincidimos más de lo que crees.
Eso sí, una engaña necesita un emisor que se quede con tu dinero. Señálame el emisor de Bitcoin y hablamos.
Emisor con nombre y botón de congelar en esta mesa lo tienen el euro digital, las stablecoins, el e-yuan y hasta el oro tokenizado. Te has equivocado de lado de la mesa.
Ciertamente cuando me refería a la cotización con descuento, no me refería a la convertibilidad e-euro a euro en cualquiera de sus otras formas. Evidentemente, no puede ser otra que 1-1.Coincido con tu instinto, que es justo el del hilo, en cuanto el dinero lleva grilletes, el que puede, huye.Y la sustitución de divisa (dólar, stablecoins, BTC, oro) es la válvula de escape.
Si el juego siguiera siendo libre, tendrías toda la razón: nadie elige dinero con restricciones, y el euro digital necesitaría imponerse para sobrevivir.
El problema está en el "cotizando con descuento". Un euro digital es dinero de banco central, de curso legal, convertible 1:1 con el efectivo y las reservas por ley. No puede cotizar con descuento frente a sí mismo: un euro digital es un euro, garantizado por el BCE.
Con las salidas abiertas rige la ley de Thiers: el dinero bueno expulsa al malo, la gente elige, y el euro digital simplemente no se adopta (por eso necesita curso legal y experiencia por defecto, no mérito).
Con la paridad impuesta rige la de Gresham: el dinero malo circula y el bueno se atesora, pero el malo no cotiza con descuento, circula MÁS, porque todos se lo quitan de encima primero.
El descuento aparece en un único escenario: cuando bloquean la convertibilidad. Una moneda que no puedes cambiar libremente sí cotiza con descuento, en el mercado […]. Y eso tiene nombre, y no es "el mercado derrotando al euro digital", es el corralito.
El descuento que predices no es la derrota del sistema, es su certificado de éxito, porque solo aparece cuando ya han cerrado las puertas por las que escapar.
El error es dar por hecho que las salidas van a seguir abiertas, porque de hecho ya se están cerrando, una a una:
• Eliminación del efectivo.
• Límites de tenencia en el propio euro digital (entre 500 y 3.000 euros).
• KYC y reporte automático en cada rampa cripto (CARF de la OCDE, DAC8 en la UE, modelo 721 en España).
• Incivil de las herramientas de privacidad (caso Samourai).
Y los controles de capital, siempre en el cajón.
Eso es la represión financiera, no hace atractiva la trampa, cierra las puertas. No hace falta querer el euro digital, igual que nadie quería una década de tipos reales negativos y la tuvimos igual.
La adopción se decreta, no se elige.
Por querer, queremos las salidas abiertas. La diferencia es que unos confían en que el mercado gane por defecto, y otros creemos que el mercado solo gana si cruzas las puertas ANTES de que las tapien, con activos al portador en mano.
No como reacción cuando aparezca el descuento, sino como posición tomada ahora. Porque cuando veamos en pantalla ese descuento que anticipas, las puertas de salida ya estarán tapiadas.
No sé si el BTC es una engaña o no. No sé si la narrativa de reserva de valor está colapsando (una vez más) para hundirse definitivamente o volver a subir.Promoción de la engaña Bitcoin disfrazada de crítica financiera.
Muy necesaria ahora que la narrativa de redención financiera y reserva de valor está colapsando.
Ciertamente cuando me refería a la cotización con descuento, no me refería a la convertibilidad e-euro a euro en cualquiera de sus otras formas. Evidentemente, no puede ser otra que 1-1.
Ciertamente el euro normal expulsaría al e-euro con restricciones de forma inmediata, salvo ciertos supuestos que tal vez no haya tenido en cuenta:
supongamos que inicialmente el e-euro es usado para ciertos usos particulares pero obligatorios, por ejemplo, al modo de food stamps en los Estados Unidos, pongamos que las pagas del IMV y de las pensiones no contributivas se pagan en e- euros con ciertas restricciones. Es decir, los perceptores no tendrían otra opción que aceptarlo o quedarse sin paga. En ese caso, sí que podría cotizar con descuento en el caso de que estos quisiesen deshacerse de él a cambio de euros sin limitación, y no tendrían más remedio que aceptarlo si quieren liberarse de las restricciones.
Si la economía se e-eurizase, (objetivo final del BCE), nos encontraríamos ante unas cuotas de poder inimaginables en cualquier Estado de la historia. Una aplicación inmediata, podría ser, por ejemplo, expulsar a un país entero de euro, convirtiendo todos sus e-euros en circulación en euros B. Es decir, en euros de países incumplidores con los criterios del BCE, que estaría devaluado con carácter inmediato. También podría expulsarse formalmente a un país del euro inicialmente transformando todo el sistema bancario a e-euros B inmediatamente devaluados, quedando solo el dinero físico circulante dentro del sistema (una pequeña fracción del total).
En todas estas operaciones ganaría siempre el que tenga cualquier cosa que no sean euros.
Expuse esa posibilidad en 2020 en un hipotético escenario post ELbichito. Finalmente no se materializó porque le oleada turística de Ucrania lo cambió todo y porque el Bundesbank y la UE decidieron entrar conjuntamente en la senda de la inflación.Sobre Bitcoin, suspender el juicio es la postura honesta, y es la del hilo: Bitcoin se audita, no se promociona ni se vende. Quien no sabe si es reserva de valor o burbuja está en el sitio correcto, porque eso se contesta propiedad por propiedad, no por fe.
Sobre el euro, hay que medirlo con el mismo rasero que usamos con Bitcoin.
Legalmente no es engaña, no te engañan para firmar nada y es de curso legal pero la estructura es real, y con la definición estricta el euro encaja en la palabra mejor que Bitcoin: tiene emisor, y ese emisor se beneficia del hueco entre lo que promete ("estabilidad de precios") y lo que entrega (tipos reales negativos).
El mecanismo tiene nombre, represión financiera, y el beneficiario tiene dirección, el Tesoro endeudado, que ve cómo su deuda se licúa con cada punto de inflación que no le compensan al ahorrador.
Por eso calificarlo como "opción perdedora con seguridad" es exacto, pero no por profecía de colapso, sino por aritmética. Un tipo real negativo es una pérdida garantizada por diseño para quien lo tiene. No hay que adivinar el futuro del euro, basta con leer el rendimiento real.
Y "engaña al cuadrado" para el euro digital también es exacto, no es más engaña, es la misma extracción con menos escapatoria. La represión ya te transfiere el poder adquisitivo; el euro digital le quita las fricciones que aún te dejan salir, el efectivo, el límite de tenencia y la imposibilidad técnica de condicionar el dinero.
Expuse esa posibilidad en 2020 en un hipotético escenario post ELbichito. Finalmente no se materializó porque le oleada turística de Ucrania lo cambió todo y porque el Bundesbank y la UE decidieron entrar conjuntamente en la senda de la inflación.
Pero el mecanismo que describí para una eventual ruptura no (muy) traumática del euro, sigue siendo posible:
Este es el hilo
Y este es el post:
La política central del Bundesbank gira en torno a evitar la inflación, ocurra lo que ocurra, por las nefastas consecuencias que trajo durante la República de Weimar. Si el Euro no puede seguir esa política por meras cuestiones regionales, se romperá el euro.
¿Cómo? no lo sé aún. Una vuelta a las monedas nacionales parece complicada. Pero la creación de un euro B digital del que ya están hablando puede ser la respuesta para todo: es decir, ?cómo romper le euro sin roperlo realmente y llevarlo a cabo sin introducir moneda física de curso legal, evitar el caos y resolverlo con un pqueño corralito?.
El euro B no tendría soporte físico, pero fruta como masa monetaria en la eurozona. Si el euro digital (llamémoslo euro B, o e€) se desliga del euro corriente (euro A o €), tenemos la respuesta. Eso permitiría convertir instantáneamente los euros de las cuentas bancarias en los países indisciplinados fiscalmente a euros digitales, que inmediatamente cotizarían con descuento.
Es decir, aún se usarían euros en cash, pero todos los salarios irían por lo digital, así como el pago de impuestos, los sueldos públicos, las pensiones y los pagos del Estado. Al sacar el dinero del cajero se obtendrían euros A al tipo de cambio oficial. Una forma de romper el euro sin coste y sin romperlo realmente de forma visible. Sólo hay que hacer los cambios en el sistema bancario digital.
Supongamos que tenemos nuestra cuenta referenciada a euros B (que sería la única moneda en la que podrían referenciarse cuentas en España), y queremos sacar euros A físicos. Si cotiza con un 15% de descuento, y queremos 50 € físicos, el cajero nos retiraría 58,82 e€ (o euros B) de nuestra cuenta.
Así, en los países que se adhieran (o sean expulsados) al euro digital porque sus economías no pueden soportar seguir sin devaluación, el día D, las cuentas serían instantaneamente referenciadas a euros B. Y la gente perdería un % del valor de sus cuentas inmediatamente, eso unido aun corralito temporal que evite sacar más de una cantidad diaria para evitar el pánico, hará que la gente no tenga más remedio que usar los pagos con tarjeta durante un tiempo.
Cuando vean que pese a todo el BCE mantiene el euro B en ciertos márgenes controlados, se calmará la cosa, pero la quita ya estará ejecutada. Los países serios de la eurozona pondrán condiciones draconianas para la apertura de cuentas por parte de residentes en la eurozona B, para evitar la descapitalización de los países fiscalmente irresponsables.
Los países responsables fiscalmente conservarán todo su sistema en euros A, y si tu dinero está allí, te habrás salvado de la quema, o al menos de perder en un día el 15-20% del tu poder adquisitivo. Si no, tu efectivo permanecería igual, pero tus euros en cuentas corrientes pasarían a ser e€, euros B, o como se les prefiera llamar.