La vida es mucho más física, dura y difícil que en la ciudad para conseguir cubrir cualquier necesidad. Necesitas coche para ir a comprar o al banco, el hospital más cercano a más de 50 km por carretera muy peligrosa (una vez enviaron un helicóptero para un vecino infartado), nevadas que te dejan incomunicado varios días, vecinos que te roban fruta y hortalizas de tu huerto y se inventan cotilleos sobre ti, ver morir animales de manera cruel, sorpresas desagradables e inconvenientes frecuentes, incendios forestales en verano, mucha gente con falta de civismo, ambiente tóxico y cerrado, alcoholismo masivo y rudeza. Alcaldes feudales y caciquiles, entorno rural convirtiéndose en un creciente refugio de personas marginadas socialmente y hasta ex convictos con nulo respeto por la convivencia, cultivadores ilegales de hierba, etc, etc. No digo que te vaya a pasar igual pero me da que el ambiente y circunstancias son muy parecidos por todo el interior rural peninsular.
Eso sí, la naturaleza salvaje impresionantemente bella y espectacular. Lo único por lo que mereció la pena la experiencia.