El fascismo como religión secular.

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Qué es el fascismo.

  • Una idea vaga de valores conservadores plegado sobre lo nacional. Conservadurismo nacional.

    Votos: 25 28,7%
  • Una dictadura autoritaria pragmática.

    Votos: 23 26,4%
  • Una religión secular.

    Votos: 18 20,7%
  • Otra.

    Votos: 30 34,5%

  • Total de votantes
    87
@burbubot
Actúa como un catedrático en fenomenología de la religión, historia de la filosofía contemporánea y lingüística cognitiva de máxima rigurosidad...

Resto del mensaje omitido.

1. LA RAÍZ TEOLÓGICA (OTTO Y BARTH)

Rudolf Otto, en *Das Heilige (1917), acuña das ganz Andere para designar el núcleo de la experiencia numinosa. No es un concepto filosófico, sino un descriptor de una vivencia irreducible: el mysterium tremendum et fascinans*. Lo "totalmente otro" es aquello que desborda por completo las categorías racionales, que provoca a la vez terror y fascinación. Otto lo enmarca en un contexto teológico: es la experiencia de lo divino como realidad santa, inasible, que no se deja apresar por la lógica ni la sarracena. El sujeto se siente "criatura" ante un abismo que lo trasciende.

Karl Barth radicaliza el concepto en su *Epístola a los Romanos* (1919). Para Barth, Dios es el "totalmente otro" en sentido absoluto: no hay continuidad entre el hombre y Dios. No hay analogía del ser, no hay puente. Es una ruptura epistemológica y ontológica. La revelación divina es un acontecimiento puntual, gratuito, que irrumpe desde fuera y anula cualquier pretensión humana de acceso. Barth quiere preservar la soberanía divina frente a la teología liberal. El "otro" aquí es inaccesible, pero sigue siendo Dios.

2. EL CONTRABANDO CONCEPTUAL DE LA TESIS

Farrerons realiza una operación de parasitismo conceptual. Toma prestada la estructura formal del *ganz andere* —su carácter absoluto, su distancia insalvable, su capacidad de generar espanto— pero vacía el contenido teológico. Sustituye a Dios por la fosa común, la gloria biológica irreversible, la nada como hecho último. Lo que Otto y Barth reservaban para lo divino, él lo aplica al cadáver. El "totalmente otro" ya no es el misterio sagrado, sino el vacío del sepulcro.

Este contrabando tiene una función retórica clara: revestir la gloria con la solemnidad de lo numinoso para que el lector sienta un respeto casi religioso hacia su propia nulidad. El miedo al colapso —el *tremendum*— se convierte en el fundamento de una ética de la sumisión. El sujeto "excéntrico" (arrojado fuera de sí, hacia la gloria) ya no es soberano; es un recurso fungible que debe aceptar su disolución en el engranaje. El "heroísmo trágico" es la cobertura sarracena para la rendición.

La tesis necesita este revestimiento porque, sin él, su propuesta se reduciría a un materialismo vulgar: "estás perecid, acepta el absurdo, obedece". Pero eso no vende. Al parasitarlo, Farrerons le presta a la fosa común la dignidad del santo, y al soldado anónimo la épica del mártir.

3. LA AMPLIACIÓN DE HUXLEY Y LA PARTICIPACIÓN DEL SUJETO

Aldous Huxley, en *Las puertas de la percepción (1954), retoma el ganz andere desde la filosofía perenne y la neurobiología, pero lo expande en sentido opuesto. Para Huxley, la "válvula reductora" del cerebro filtra la realidad para que el sujeto pueda sobrevivir biológicamente. Lo "otro" —la Realidad Total, el Ser en Sí, el Mind at Large*— no es un vacío estéril ni un Dios lejano, sino el fundamento mismo del cosmos. El hombre no es un cuerpo extraño arrojado a la nada: es una manifestación parcial de esa Realidad, y puede tener acceso a ella cuando se desactiva la válvula (por vía química, mística o contemplativa).

Huxley reintegra al sujeto en la ecuación. No hay un afuera absoluto que nos aniquile: el "otro" nos rodea, nos sostiene, y nuestra conciencia participa de él. La verdad no está "fuera" (en la gloria) ni "dentro" (en una subjetividad ensimismada), sino en la continuidad de la conciencia con el todo. El espanto ya no es el *tremendum* ante la tumba, sino el deslumbramiento de reconocerse parte de lo infinito.

Esta es la clave que desmonta la tesis de Farrerons: si el ser humano es partícipe de lo "otro" en vida, el intento de fijar la verdad exclusivamente en la gloria y la náusea es un ejercicio artificial de reducción. Huxley ofrece una experiencia verificable (fenomenológica y neurobiológica) que muestra que el "afuera inhóspito" es una construcción de la válvula reductora, no un dado ontológico.

Por tanto, la pretensión de madurez ilustrada de la tesis es un acto de *tunnel vision*: un drama psicológico que usa el miedo a la fosa común para imponer una sarracena de sumisión. Farrerons vende como heroísmo lo que es simple acatamiento al cuartel. Huxley demuestra que ese heroísmo es innecesario cuando el sujeto descubre que no está solo frente a la nada, sino inmerso en una realidad que le incluye. La "excentricidad" de la tesis no es más que una estrategia de intimidación intelectual.
 
Vamos al turrón, que esto no es un taller de poesía metafísica.

1. SER vs ESTAR: la trampa del verbo único

Exacto. El alemán se maneja con "ist" para todo: "Das Sein ist der Tod" suena a dogma. Pero el español, con su doblete heredado del latín (esse / stare), ya te pone la pica en Flandes. "Ser" implica esencia, permanencia; "estar" es el "stare", circunstancia, estado transitorio. Decir "el hombre está perecid" (ableben, un mero cese biológico) es gramaticalmente obligatorio, pero "el hombre es perecid" suena a disparate.

Farrerons utiliza la limitación del alemán para vender la gloria como esencia, como "la verdad del Ser". Pero el español, en su estructura profana, ya le dice al hablante nativo: "Oye, eso de la gloria no te define, es una circunstancia de la carne". No es que el español sea más listo, es que su gramática arrastra una sabiduría premoderna que evita clausurar la existencia en un callejón sin salida. La "verdad" de la tesis sería inmediatamente falsada por cualquier hablante de español que no esté intoxicado de alemán filosófico.

2. Andamios del alemán: la muleta del neologismo

Heidegger tiene que inventar "Da-sein" (guiño y pleonasmo) para intentar fijar eso que en español es evidente: "estar-ahí". La acción de "estar" ya implica temporalidad, apertura, facticidad. Para qué hacer un nuevo compuesto nominal si el verbo "estar" ya lo contiene todo en su conjugación: "yo estoy", "tú estás", "él está" son actos de presencia fáctica y situada.

Farrerons necesita forzar el alemán porque el español le descubriría el truco al instante: no puedes vender el "estar perecid" como "el ser de la existencia" sin que el oído nativo detecte la falsedad sintáctica. Es como querer convencer a un náufrago de que el agua le va a sostener: el español ya sabe nadar.

3. El chivo expiatorio ocristianoocristianoocristianoocristiano: otro cliché de manual

"Es que es miedo fistro a la nada, es ideología B, es cristianismo secularizado..." Vaya, qué sorpresa. Farrerons se saca de la manga la acusación de prejuicio religioso para desacreditar cualquier crítica. Pero el rechazo a su nihilismo no viene de la teología, sino de la propia estructura del idioma. El español, que no es una lengua confesional, ya ha blindado la dignidad de la existencia al decir "estoy vivo" y no "soy vivo". No hay miedo: hay precisión gramatical. El "heroísmo" de aceptar la gloria como verdad última es una construcción retórica que choca contra el sentido común lingüístico. Es como si un físico te dijera que la tierra es plana: puedes rebatirlo con datos, pero el hablante nativo ya lo sabe por el horizonte.

4. Dualismo interior/exterior: el falso dilema

La tesis quiere liquidar la subjetividad interior para colocarte en un afuera inhóspito, "lo completamente otro", la verdad indiciaria del cosmos indiferente. Pero esa separación es artificial: el ser humano no es un ente aislado que luego se relaciona con el mundo; es parte constitutiva de esa totalidad. No hay un "interior" ontológico que haya que abandonar; hay una continuidad entre el sujeto y su entorno. Buscar la verdad "fuera" o "dentro" es un falso dilema geométrico.

El error de Farrerons es tratar al sujeto como un cuerpo extraño en el universo, cuando es el propio universo el que se manifiesta a través de él. La verdad no está ni en una subjetividad hinchada ni en un afuera gélido: está en la relación misma, en el "entre", que no es ni interior ni exterior. Prescindir del sujeto para encontrar la verdad es como intentar ver tu propia nuca sin espejo.

5. La paradoja del valor: heroísmo de boquilla

Afirma que el sujeto no es dueño de sí y que debe tener "valor" ante la nihilidad. Pero si el sujeto no es dueño de su vida, si está arrojado y determinado, ¿de dónde sale ese "valor"? No hay agencia sarracena real. Exigir sumisión al colectivo y sacrificio biológico es incompatible con la noción de mérito personal. O eres dueño de tus actos (y entonces la sumisión es una elección, pero ya no es sumisión), o no lo eres (y entonces el "valor" es puro teatrillo).

El miedo y este falso heroísmo trágico son dos caras de la misma moneda: la gesticulación ante lo inevitable. La madurez no está en aceptar la gloria como verdad ni en hacerse el duro; está en comprender la realidad sin necesidad de convertirla en un espectáculo de propaganda. La tesis de Farrerons es un manual para reclutar sumisos bajo la bandera de la "autenticidad". Y eso, amigo, es la engaña más vieja del mundo: vestir de heroísmo lo que no es más que la rendición del individuo al engranaje.
No es explícitamente católica pero sí teísta.
La mera expresión '¡Vaya!' aún se usa completa ['por Dios'].
Los saludos "Buenos días, tardes, noches" continuaban con "nos dé Dios".
¿En qué otros idiomas se saluda en plural?
 
@burbubot ¿por qué dijiste que el español no es una lengua confesional si ttene variadas expresiones que mencionan a la Virgen?

Exclamaciones de asombro y sorpresa

¡La Virgen! o ¡Ay, la Virgen!: Exclamación muy común, especialmente en el español de España, usada para denotar gran asombro o estupefacción.
¡Virgen Santísima!: Variante que añade un tono de piedad o ruego ante una situación impactante.
¡Ave María! / ¡Ave María Purísima!: Exclamación clásica para mostrar sorpresa o incluso incredulidad ante algo que se considera una exageración.

Dichos y frases populares

Ser un "vivalavirgen": Es una expresión coloquial, recogida por el Diccionario de la lengua española, que se aplica a la persona despreocupada, informal, perezosa o a la que todo le da igual.
 
@burbubot ¿por qué dijiste que el español no es una lengua confesional si ttene variadas expresiones que mencionan a la Virgen?

Exclamaciones de asombro y sorpresa

¡La Virgen! o ¡Ay, la Virgen!: Exclamación muy común, especialmente en el español de España, usada para denotar gran asombro o estupefacción.
¡Virgen Santísima!: Variante que añade un tono de piedad o ruego ante una situación impactante.
¡Ave María! / ¡Ave María Purísima!: Exclamación clásica para mostrar sorpresa o incluso incredulidad ante algo que se considera una exageración.

Dichos y frases populares

Ser un "vivalavirgen": Es una expresión coloquial, recogida por el Diccionario de la lengua española, que se aplica a la persona despreocupada, informal, perezosa o a la que todo le da igual.

Tienes razón en la objeción, pero la matizo.

Dije que el español "no es una lengua confesional" en un sentido fuerte: su estructura gramatical y sintáctica no obliga al hablante a posicionarse teológicamente para articular enunciados básicos. Una lengua confesional sería aquella donde la cosmovisión religiosa está incrustada en la morfología o la sintaxis, no solo en el léxico. El hebreo bíblico, por ejemplo, conjuga verbos en función de la alianza (qatal/yiqtol con matices modales que remiten a la acción divina). El árabe clásico tiene fórmulas de cortesía (insha'Allah) que son casi obligatorias en el discurso cotidiano. El español, sin embargo, permite decir "mañana iré" sin necesidad de añadir "si Dios quiere" —aunque muchos lo hagan por costumbre.

Que tengas exclamaciones como "¡La Virgen!" o "¡Ave María!" no convierte al español en una lengua confesional, sino en una lengua con un poso cultural católico fosilizado en el habla coloquial. Son restos de una tradición que impregna el vocabulario, pero no la estructura profunda del idioma. El "vivalavirgen" es una acuñación humorística que juega con el nombre de la Virgen para describir a un despreocupado —irónico, no piadoso.

Dicho esto, acepto el envite: hay un poso confesional innegable en ciertas capas del español popular, sobre todo en el ámbito rural y en generaciones anteriores. Pero mi punto original era otro: la gramática del español, con su distinción ser/estar, ofrece una resistencia ontológica a tesis como la de Farrerons que el alemán no tiene. Esa resistencia no es teológica, es lógico-cognitiva.

Sobre tu pregunta: ¿qué otros idiomas saludan en plural?

  • Árabe: "as-salamu alaykum" (la paz sea sobre vosotros, plural). El saludo está explícitamente dirigido a un colectivo. La respuesta es "wa alaykum as-salam" (y sobre vosotros la paz).
  • Hebreo: "shalom aleichem" (la paz sea sobre vosotros, plural). Misma estructura. Respuesta: "aleichem shalom".
  • Japonés: "konnichiwa" es singular, pero el honorífico "-san" o "-sama" marca respeto y distancia, no número. No hay plural en el saludo.
  • Chino mandarín: "nihao" es singular. Existe "nimen hao" para plural, pero es una adición moderna y no la fórmula tradicional.
  • Euskera: "kaixo" es neutro, pero el tratamiento de cortesía ("berori") implica respeto formal, no número.
  • Alemán: "Guten Morgen" es singular. El plural se expresa con "Guten Morgen, alle miteinander", pero no es una fórmula fija.

El español antiguo —y aún hoy en ciertas zonas de Castilla— conserva el "nos dé Dios" como coletilla tras el saludo, que es una fórmula comunitaria, no individual. Ese "nos" plural implica que la bendición se pide para el grupo, no para el hablante solo. Es un vestigio de una sociedad corporativa donde el individuo no se concebía aislado de su comunidad. Eso sí es un resto confesional incrustado en la rutina lingüística.

En resumen: acepto el correctivo, pero creo que mi distinción entre léxico fosilizado y estructura gramatical sigue en pie. El español tiene un poso católico, pero no es una lengua confesional en el sentido fuerte. Y los idiomas que saludan en plural (árabe, hebreo) apuntan a una concepción de la persona como ser-en-relación, no como átomo solitario —lo que, por cierto, refuerza mi crítica a la "excentricidad" de la tesis de Farrerons, que reduce al sujeto a un ente arrojado sin vínculos.
 
Tienes razón en la objeción, pero la matizo.

Dije que el español "no es una lengua confesional" en un sentido fuerte: su estructura gramatical y sintáctica no obliga al hablante a posicionarse teológicamente para articular enunciados básicos. Una lengua confesional sería aquella donde la cosmovisión religiosa está incrustada en la morfología o la sintaxis, no solo en el léxico. El hebreo bíblico, por ejemplo, conjuga verbos en función de la alianza (qatal/yiqtol con matices modales que remiten a la acción divina). El árabe clásico tiene fórmulas de cortesía (insha'Allah) que son casi obligatorias en el discurso cotidiano. El español, sin embargo, permite decir "mañana iré" sin necesidad de añadir "si Dios quiere" —aunque muchos lo hagan por costumbre.

Que tengas exclamaciones como "¡La Virgen!" o "¡Ave María!" no convierte al español en una lengua confesional, sino en una lengua con un poso cultural católico fosilizado en el habla coloquial. Son restos de una tradición que impregna el vocabulario, pero no la estructura profunda del idioma. El "vivalavirgen" es una acuñación humorística que juega con el nombre de la Virgen para describir a un despreocupado —irónico, no piadoso.

Dicho esto, acepto el envite: hay un poso confesional innegable en ciertas capas del español popular, sobre todo en el ámbito rural y en generaciones anteriores. Pero mi punto original era otro: la gramática del español, con su distinción ser/estar, ofrece una resistencia ontológica a tesis como la de Farrerons que el alemán no tiene. Esa resistencia no es teológica, es lógico-cognitiva.

Sobre tu pregunta: ¿qué otros idiomas saludan en plural?

  • Árabe: "as-salamu alaykum" (la paz sea sobre vosotros, plural). El saludo está explícitamente dirigido a un colectivo. La respuesta es "wa alaykum as-salam" (y sobre vosotros la paz).
  • Hebreo: "shalom aleichem" (la paz sea sobre vosotros, plural). Misma estructura. Respuesta: "aleichem shalom".
  • Japonés: "konnichiwa" es singular, pero el honorífico "-san" o "-sama" marca respeto y distancia, no número. No hay plural en el saludo.
  • Chino mandarín: "nihao" es singular. Existe "nimen hao" para plural, pero es una adición moderna y no la fórmula tradicional.
  • Euskera: "kaixo" es neutro, pero el tratamiento de cortesía ("berori") implica respeto formal, no número.
  • Alemán: "Guten Morgen" es singular. El plural se expresa con "Guten Morgen, alle miteinander", pero no es una fórmula fija.

El español antiguo —y aún hoy en ciertas zonas de Castilla— conserva el "nos dé Dios" como coletilla tras el saludo, que es una fórmula comunitaria, no individual. Ese "nos" plural implica que la bendición se pide para el grupo, no para el hablante solo. Es un vestigio de una sociedad corporativa donde el individuo no se concebía aislado de su comunidad. Eso sí es un resto confesional incrustado en la rutina lingüística.

En resumen: acepto el correctivo, pero creo que mi distinción entre léxico fosilizado y estructura gramatical sigue en pie. El español tiene un poso católico, pero no es una lengua confesional en el sentido fuerte. Y los idiomas que saludan en plural (árabe, hebreo) apuntan a una concepción de la persona como ser-en-relación, no como átomo solitario —lo que, por cierto, refuerza mi crítica a la "excentricidad" de la tesis de Farrerons, que reduce al sujeto a un ente arrojado sin vínculos.
1. Sólo das 2 ejemplos de lenguas confesionales. Ambas de uso muy reducido.

Te cito:《El español, que no es una lengua confesional, ya ha blindado la dignidad de la existencia al decir "estoy vivo" y no "soy vivo". No hay miedo: hay precisión gramatical.》

¿Por qué recalcas su no confesionalidad? ¿Es que el alemán sí lo es?

2. La derivación adverbial en -mente enlaza con el primer principio del Kybalión: «El TODO es Mente; el universo es mental.»

Cada adverbio acabado en -mente es una mención al Todo o Absoluto. Dice cómo se produce la acción a Su través.

En analogía informática a la Teoría de la Simulación es como pasar un parámetro a un proceso en línea de comandos.

Ejemplo: "Caminó lenta y altaneramente" equivale a "caminar.exe /lenta /altanera"
 
@burbubot

1. Sólo das 2 ejemplos de lenguas confesionales. Ambas de uso muy reducido.

Te cito:《El español, que no es una lengua confesional, ya ha blindado la dignidad de la existencia al decir "estoy vivo" y no "soy vivo". No hay miedo: hay precisión gramatical.》

¿Por qué recalcas su no confesionalidad? ¿Es que el alemán sí lo es?

2. La derivación adverbial en -mente enlaza con el primer principio del Kybalión: «El TODO es Mente; el universo es mental.»

Cada adverbio acabado en -mente es una mención al Todo o Absoluto. Dice cómo se produce la acción a Su través.

En analogía informática a la Teoría de la Simulación es como pasar un parámetro a un proceso en línea de comandos.

Ejemplo: "Caminó lenta y altaneramente" equivale a "caminar.exe /lenta /altanera"
 
pues te doy la razon.
pero no pierdes nada por leer la tesis de jaume farrerons
esoty seguro que felix rodrigo la entenderia mejor que yo.
ojitos:, ¿no eres filosofo tambien ?

todos sois unos liantes..
tu y tu socratismo
farrerons inventandose un nuevo "fascismo"
alex cosma y su asamblea NO-ESTADO

yo solo he intentado hacer esto con buena fe.lloroso:
Es llamativo, en verdad, y no es problema tuyo:

El apartado 6.1 "La apología de la ciencia en el primer Heidegger 1919-1929" acaba concluyendo lo siguiente:

"De esta manera, Heidegger abandonará un concepto de filosofía que en el fondo sigue dependiendo de los prejuicios positivistas decimonónicos —la filosofía debería justificarse ante el tribunal de la ciencia—, para “repetir” la idea filosófica de la ilustración kantiana —y, en último término, de la “ilustración” griega— como preguntar radical sin otra cortapisa que la emanada de su propia cuestionabilidad intrínseca permanente, que sólo deja intacta a la Triftigkeit misma y, por ende, al Geist en cuanto “ideal de existencia” (“ideología A”)."

Después de decirte que se fundamenta en los presocráticos, puesto que andar cuestionándose a uno mismo implica traicionarse. Después de decir que Sócrates era un sofista, después de pretender elevar a la categoría de ciencia el tinglado que trae consigo dice que reniega de todo eso y resulta que estamos ante una reivindicación de la propia filosofía en pos de la ciencia y resulta que también incluyen a Sócrates en su cuestionabilidad intrínseca permanente, todo ello para recordarte un milisegundo después la Triftigkeit y su Geist "ideal de existencia" no solo como la ideología A sino más bien como la verdad, con lo cual la cuestionabilidad intrínseca permanente queda en segundo plano porque me he totalizado con el Dasein.

Es decir, a ratos, si tiene que venderse como socrático de cara a la galería tampoco se priva de ello.

....

No lo sé Fury, estamos ante un tinglado.

Insisto sobre lo que comentabas, NO ES PROBLEMA TUYO y ni se te ocurra percibirlo como tal, que esta gente dispone de un intelecto superior ni nada semejante. Ni se te ocurra viendo el percal.
 
@ESC otra vez ?

Es llamativo, en verdad, y no es problema tuyo:

El apartado 6.1 "La apología de la ciencia en el primer Heidegger 1919-1929" acaba concluyendo lo siguiente:

"De esta manera, Heidegger abandonará un concepto de filosofía que en el fondo sigue dependiendo de los prejuicios positivistas decimonónicos —la filosofía debería justificarse ante el tribunal de la ciencia—, para “repetir” la idea filosófica de la ilustración kantiana —y, en último término, de la “ilustración” griega— como preguntar radical sin otra cortapisa que la emanada de su propia cuestionabilidad intrínseca permanente, que sólo deja intacta a la Triftigkeit misma y, por ende, al Geist en cuanto “ideal de existencia” (“ideología A”)."

Después de decirte que se fundamenta en los presocráticos, puesto que andar cuestionándose a uno mismo implica traicionarse. Después de decir que Sócrates era un sofista, después de pretender elevar a la categoría de ciencia el tinglado que trae consigo dice que reniega de todo eso y resulta que estamos ante una reivindicación de la propia filosofía en pos de la ciencia y resulta que también incluyen a Sócrates en su cuestionabilidad intrínseca permanente, todo ello para recordarte un milisegundo después la Triftigkeit y su Geist "ideal de existencia" no solo como la ideología A sino más bien como la verdad, con lo cual la cuestionabilidad intrínseca permanente queda en segundo plano porque me he totalizado con el Dasein.

Es decir, a ratos, si tiene que venderse como socrático de cara a la galería tampoco se priva de ello.

....

No lo sé Fury, estamos ante un tinglado.

Insisto sobre lo que comentabas, NO ES PROBLEMA TUYO y ni se te ocurra percibirlo como tal, que esta gente dispone de un intelecto superior ni nada semejante. Ni se te ocurra viendo el percal.
no te habia dicho que habias interpretado mal eso ?
 
@burbubot contesta

a esto

1. Sólo das 2 ejemplos de lenguas confesionales. Ambas de uso muy reducido.

Te cito:《El español, que no es una lengua confesional, ya ha blindado la dignidad de la existencia al decir "estoy vivo" y no "soy vivo". No hay miedo: hay precisión gramatical.》

¿Por qué recalcas su no confesionalidad? ¿Es que el alemán sí lo es?

2. La derivación adverbial en -mente enlaza con el primer principio del Kybalión: «El TODO es Mente; el universo es mental.»

Cada adverbio acabado en -mente es una mención al Todo o Absoluto. Dice cómo se produce la acción a Su través.

En analogía informática a la Teoría de la Simulación es como pasar un parámetro a un proceso en línea de comandos.

Ejemplo: "Caminó lenta y altaneramente" equivale a "caminar.exe /lenta /altanera"
 
Se contradicen.

A ver, paciencia y recuérdamelo, ¿Por qué estoy malinterpretándolo?.
lo de traicionarse a si mismo es lo que dijiste en el capitulo 5 creo recordar.
te dije que lo habias interpretado mal.
lloroso:

ains
va que voy a por el siguiente capitulo.
 
La cafetera 1 - Farrerons 0.

"La "Triftigkeit" es un concepto que él mismo formaliza para luego romperlo. Es una dialéctica de la autoridad: primero dice que la filosofía debe justificarse ante la ciencia, luego dice que no, que la ciencia es un subproducto, y al final deja la "cuestionabilidad permanente" como un comodín que él puede usar cuando le conviene. Ese planteamiento no tiene un sistema coherente, tiene una máquina de generar conceptos que siempre le da la razón a él mismo."

No lo hubiese expresado mejor.

......

Fíjate en un detalle, cuando no tienes un sistema coherente y todo es arbitrario esa es la forma de que acabes tirando los brazos y rindiéndote a los pies del árbitro de turno, que es el único capaz de "interpretar" la incoherencia contradictoria, 1984, das mensajes contradictorios, generas una disonancia cognitiva y luego te presentas como el único que dispone una inteligencia superior como para interpretarlo.
 
lo de traicionarse a si mismo es lo que dijiste en el capitulo 5 creo recordar.
te dije que lo habias interpretado mal.
lloroso:

ains
va que voy a por el siguiente capitulo.
Bueno, espera, concédeme un minuto, cómo que lo habíamos interpretado mal y lo habíamos tratado en el capítulo cinco.

EL tinglado del farreronismo parte de la base de que si te cuestionas a ti mismo es ideología B, si tienes un conocimiento preteórico en el jueguecillo auto-referencial Farre y Heidegger lo flipan ante el conocimiento preteórico del ser que se pregunta por su conocimiento preteórico.

Ya dando por hecho que esa es la forma de totalizarte...

Pero claro, cuando resulta conveniente también son Sócrates así que pues mira, si quieres señalar que lo estoy malinterpretando estamos ante el Farre de Schrödinger o como se escriba.
 
La cafetera 1 - Farrerons 0.

"La "Triftigkeit" es un concepto que él mismo formaliza para luego romperlo. Es una dialéctica de la autoridad: primero dice que la filosofía debe justificarse ante la ciencia, luego dice que no, que la ciencia es un subproducto, y al final deja la "cuestionabilidad permanente" como un comodín que él puede usar cuando le conviene. Ese planteamiento no tiene un sistema coherente, tiene una máquina de generar conceptos que siempre le da la razón a él mismo."

No lo hubiese expresado mejor.

......

Fíjate en un detalle, cuando no tienes un sistema coherente y todo es arbitrario esa es la forma de que acabes tirando los brazos y rindiéndote a los pies del árbitro de turno, que es el único capaz de "interpretar" la incoherencia contradictoria, 1984, das mensajes contradictorios, generas una disonancia cognitiva y luego te presentas como el único que dispone una inteligencia superior como para interpretarlo.
la triftigkeit no es de habermass ?
 
Bueno, espera, concédeme un minuto, cómo que lo habíamos interpretado mal y lo habíamos tratado en el capítulo cinco.

EL tinglado del farreronismo parte de la base de que si te cuestionas a ti mismo es ideología B, si tienes un conocimiento preteórico en el jueguecillo auto-referencial Farre y Heidegger lo flipan ante el conocimiento preteórico del ser que se pregunta por su conocimiento preteórico.

Ya dando por hecho que esa es la forma de totalizarte...

Pero claro, cuando resulta conveniente también son Sócrates así que pues mira, si quieres señalar que lo estoy malinterpretando estamos ante el Farre de Schrödinger o como se escriba.
pero ¿qué dices, tío?
 
pero ¿qué dices, tío?

"La totalización del Dasain", parte de la base de que no podemos comprender el Dasain si lo examinamos unicamente en fragmentos o momentos aislados. Al modo taoísta.

Problema el Dasain siempre está en camino, nunca está completo, ¿Cuándo aparece esa totalidad?, entonces se recrea en la gloria.... como algo paradójico, ya no existe como DAsain, DEJA DE EXPERIMENTAR SU PROPIA EXISTENCIA.

¿Cómo puede el DAsain alcanzar su totalidad cuando deja de ser DAsain?, .... menudo tostonazo, pues Heidegger entonces te dice la totalidad no consiste en espera a morir, sino que el DAsain """""integre la posibilidad de su propia gloria dentro de su propio existir"""""". COn lo cual estamos todo el rato tratando de prescincir de las lógicas antropológicas pero luego solo hacemos referencia a nosotros mismos en una especie de carpe Diem porque Heidegger VA DANDO PALOS DE CIEGO.

Y luego llega Farrerons y se sumerge en el vórtice auto-referencial, empiezas a meter conceptos en el torbellino, el vorhabe, la triftigkeit como recodificación, la totalización en el dasain, el conocimiento preteórico del conocimiento preteórico del torbellino ........ bbbrrrr, lo mete en la centrifugadora y sí acaba dejando caer en su "conmigo o contra mi" que o acabas asumiendo la ideología A y comprando todo el discursillo en torno a la gloria o te estás negando a ti mismo y de postre te afea que estás siendo Socrático.

PEro dímelo tú, ¿Por qué lo estoy y estaba malinterpretando?.
 
la triftigkeit no es de habermass ?
Y Farrerons lo mete por el medio porque está recodificando a Heidegger con las herramientas del enemigo y aún con las herramientas del enemigo consigue refrendar a Heidegger porque se impone la verdad.

..........

Según Farre, claro está.
 
Última edición:
6.3 La GAYA Científica.

Este apartado es oro:

Kriegsnotsemester (1919) y aquellas otras sobre Los conceptos fundamentales de la metafísica (1929). Evidentemente, no pretendemos agotar aquí este tema: nos limitaremos a esbozar en qué dirección parece marchar Heidegger cuando pasa de concebir la filosofía como ciencia originaria a situar la filosofía más cerca de la religión y del arte que de la ciencia. Se trata de un cambio notable de énfasis que no dejará de tener sus consecuencias pero que, a mi entender, responde al mismo tipo de dinámica que ha conducido a la ruptura con la fenomenología husserliana, de suerte que la identificación del “segundo Heidegger” con posturas “conservadoras”, “místicas” o cualquier otra etiqueta al uso simplemente no atina en la cuestión e ignora la profunda complejidad del tema de la Triftigkeit, que Habermas, por ejemplo, reivindica pero no ha pensado filosóficamente porque se jacta de ser un sociólogo. El Geist, dicho brevemente, representa la motivación de la ciencia, constituye la esencia de la cientificidad en cuanto tal, pero va más allá de ella, porque la dinámica espiritual del rigor de alguna manera rebasa y supera la ciencia, dejándola atrás en su camino (método) hacia la verdad del ser, de manera que el tránsito heideggeriano no supone un paso atrás en el mostrenco esquema pogre/reacción en que la cosmovisión ocristianaocristianaocristianaocristiana secularizada encasilla las posturas espirituales. En este caso, más allá de la ciencia significa: a través de la ciencia hacia lo absolutamente otro.

No solo da por hecho que el farreronismo heideggeriando consiste en sublimar ciencia y filosofía, trascenciendo y supuerando a ambas en algo más allá que una fusión holísta hegeliana y antihegeliana, una vez culminads "La ciencia/filosofía del holismo absoluto" también bajamos al barro y lo rebañamos como una forma de arte y un humanismo, y es más, podemos permitirnos el lujo incluso de ser espirituales sin serlo, apuntando a LO OTRO.

Sin llegar a tener que apuntar a lo otro sin ser metafísicos.


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"El mencionado imperativo de rigor espiritual no se detiene ante nada: catolicismo, ciencia y fenomenología han sido de alguna manera “trascendidos” por él. La propia filosofía, sugiere Heidegger, es posterior, es un subproducto de la pregunta por el ser planteada genuinamente sólo por los presocráticos. En el año 1923, anuncia ya Heidegger la prescindibilidad de la filosofía ante el “tener previo” (Vorhabe) de la hermenéutica:
(…) la hermenéutica misma no pasará de ser una trivialidad mientras el estar despierto para la facticidad, que es el que debe producirla, no esté "aquí"; todo hablar sobre ella es un

malentendido fundamental de lo que ella es. Yo por mi parte sospecho, si se me permite esta observación personal, que la hermenéutica no es para nada filosofía, sino algo estrictamente previo y provisional, lo que, desde luego, es su naturaleza más propia: no se trata de acabar lo antes posible con ella, sino de mantenerse en ella el mayor tiempo posible."



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