Cuando elogia a Heidegger se está elogiando solo a sí mismo. Es una trampa.
"No pretendemos demostrar aquí tamaña enormidad, solo comprensible si te has totalizado en el apartado anterior. Que podría escribir otras 3000 páginas a este respecto. Pero tampoco es plan, es demasiado tocho todo este tema."
El giro copernicano definitivo: le ponemos un lacito a todo y lo ponemos a orbitar alrededor del Dasain. El Dasainismo Farreroriano Marxista de la verdad. Estoy preparado para hacer la auténtica revolución.
Con el gnosticismo del cognoscitivismo hemos topado, cuidado todo el mundo.
Fíjate en este tema porque es jugoso: lo fácil es interpretar que Farre se va a alinear con Platón en su gobierno de los sabios, "la democracia de los sabios del Gnosticismo del cognoscitivismo del Dasaismo Farreroriano Marxista Fenómeno F ideología A son los que dirigen el cotarro".
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Pero espera:
Aquí es cuando aparece el Farre que dice haber "democratizado la verdad", ciñéndose a esas palabras de Heidegger. Incoherencias.
- El fascismo siempre se ha asociado a autoritarismo.
- Si tanto critica al Cristianismo por ser globalizador y universalista, ¿qué acaba de hacer Farre ahora? Porque de su planteamiento de que todo el mundo ya conoce la verdad de antemano ya está partiendo de la base de que todo el mundo es fenómeno F: es decir, incluso los de ideología B que se autoengañan. Con lo cual, ¿qué pretende, montar un fenómeno F global?
De verdad, Fury, esta tesis es el mayor montón de despropósitos que he visto en La Meta Dasain Vida.
Ya vuelve a la carga con sus argumentos de siempre; voy a acelerar porque tampoco es cuestión de comentar párrafo a párrafo. Viene a decir lo de siempre: cancelar a la metafísica porque la pregunta fundamental es la pregunta por el ser, los entes ni pinchan ni cortan, el claro es el claro, esa es la verdad, esa es la religión ilustrada. Es el materialismo filosófico pero sustituyendo materia por Dasain, y no solo eso. Por algo Heidegger dejó de lado todo el rollo ese de la gloria y se focalizó en lo "del claro".
"La metafísica", por definirlo de algún modo, no estalla en base a los ejercicios auto-referenciales que tanto agradan a Farrerons. Es solo en base a la pregunta de "qué es esto". A Farrerons le molesta esa pregunta. ¿Qué es eso de andar haciendo preguntas? Tú no tienes que preguntarte qué es este tinglado, tú tienes que preguntarte qué es el ser, y el ser es la verdad de la gloria y ya está.
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Menuda vergüenza. ¿Qué es el fascismo? Los que cancelar a Sócrates; así, normal que burbubot se despiste y diga: oye, pues no está mal tirado del todo. Pues ni tan siquiera, es un desatino.
A efectos de la presente argumentación, entiendo por preteórica una experiencia existencial de la verdad que es siempre ya ahí en el sentido de anterioridad estructural a la conciencia y al sujeto de conocimiento, pero además también en cuanto prioridad "metodológica" con respecto a las tareas teoréticas, léase: al quehacer académico de elaboración conceptual, cuya esencia, distanciadora y constituyente de objeto "contemplativo", antójase en las antípodas de la experiencia del "ser en el mundo", transida de necesidad, amenaza, angustia y temor. Este sentido trascendental-existenciario encierra el núcleo semántico del "rigor espiritual" empapado de impiedad frente a Yahvé que habíamos identificado provisoriamente con el concepto heideggeriano de crítica ilustrada. El fenómeno en cuestión es el de una verdad donada gratuitamente, sin derechos de autor, ajena a la especialización, a la separación social, histórica y gremial entre trabajadores manuales y trabajadores mentales, una verdad realmente de "todos" porque define la existencia misma del "hombre" y es sentida, experimentada, sufrida, etc., por el Dasein, al margen, y las más de las veces a despecho, de la institucionalización científico-académica del saber. La verdad ontológica no "vale" nada, pese a ser la más decisiva, en el mercado del saber, un espacio regido como un "negocio", donde se trafica con productos y se protegen o usurpan las propiedades de los "hallazgos", como en cualquier otra rama de las actividades comerciales, industriales o financieras:
La pregunta por la verdad. La pregunta por la verdad suena muy pretenciosa y suscita la apariencia de que se supiera, a pesar del preguntar, qué es lo verdadero. Y no obstante el preguntar no es aquí un mero preludio, para presentar algo indudable, como si estuviera ganado. El preguntar es aquí comienzo y fin. Y la "verdad" está mentada como la esencia cuestionable de lo verdadero, algo muy provisional y apartado para todo el que directamente quiera asir y poseer lo verdadero. Y si aquí se diera una salida, entonces la filosofía tendría que esconder la pregunta por la verdad en otra que rezara de otro modo, aparentemente inofensivo, para evitar toda apariencia de que se prometieran aquí grandes anuncios.
Ya estoy leyendo en diagonal; la verdad es la verdad y tal.
¿Y no dice nada más de Sócrates? Qué vergüenza. Ya puestos invoco a
@burbubot.