(mensaje citado en revisión)
Voy a explicar el texto por bloques, siguiendo el orden de la argumentación. Sin opinar, sin adornos. Solo lo que dice y cómo funciona.
1. La fruta de fondo: Habermas vs. Apel
Habermas dice que la razón se construye en la comunicación real, histórica, entre personas que hablan y se entienden. Eso es la "acción comunicativa". Apel dice que eso no basta como fundamento: lo que sostiene la filosofía es la "acción argumentativa", que no es argumentar de hecho, sino la posibilidad de argumentar cualquier acción que pretendas justificar.
Ejemplo: Tú decides no pagar impuestos. No estás argumentando en ese momento, pero si alguien te pregunta "¿por qué no pagas?", puedes dar razones: "el Estado es un cascarón vacío, el dinero se lo llevan los amigos del gobierno, no hay contraprestación". Esa posibilidad de dar razones es, para Apel, el suelo último. Nadie puede negar que argumenta sin contradecirse.
El texto dice que Apel además reconstruye la historia como un proceso de "autorrecuperación de la razón": la historia se lee como el camino donde la razón va tomando conciencia de sí misma.
2. La gloria como "posibilidad irrebasable"
El autor (el de la tesis, no yo) ataca esa pretensión de que la argumentación sea el fundamento último. Dice que la argumentación ya está superada por algo más básico: la "posibilidad de la imposibilidad", que es la gloria.
La cita de Heidegger explica esto: el "ser ahí" (el Dasein) no debe huir de la gloria, sino "precursarla", es decir, anticiparla como su posibilidad más propia. Ese anticiparse no te aísla, sino que te libera de las tonterías cotidianas y te permite elegir tus posibilidades reales. Al comprender tu propia finitud, comprendes mejor la de los otros.
Ejemplo: Un tío que ha estado a punto de morir a menudo deja de perder el tiempo en discusiones absurdas de bar. Se vuelve más directo, más selectivo con sus prioridades. Y paradójicamente, al aceptar que su tiempo es limitado, entiende mejor a los demás, que también tienen su tiempo contado.
3. El artículo de Apel sobre la gloria
Apel escribió un artículo titulado "¿Es la gloria una condición de posibilidad del significado?" (en alemán). Su tesis es que no puedes tener conciencia de la gloria sin lenguaje, porque necesitas un concepto para comprender algo. Un animal no tiene concepto de gloria, luego no la comprende. Para Apel, el lenguaje es la condición de posibilidad de cualquier comprensión, incluida la de la finitud.
El autor dice que eso es reduccionismo lingüístico: confunde "la gloria como hecho biológico" (el fallecimiento, que ocurre al final y que sí nombramos con palabras) con "la finitud como estructura del ser" (el hecho de que todo lo que existe es limitado, delimitado, y por tanto finito).
Ejemplo: "La gloria" como fallecimiento es cultural: en unas culturas se llora de una manera, en otras de otra, unas la ven como un paso a otra vida, otras como el final. Pero "la finitud" no es cultural: todo lo que empieza acaba, todo lo que es "esto" no es "lo otro". Eso no lo decide ninguna lengua.
4. Los animales y la comprensión prelingüística
El autor da un paso más: los animales no tienen lenguaje, pero comprenden la finitud. Un perro no sabe qué es un coche (eso es cultural), pero sabe distinguir un ente de otro. Huye de un depredador, siente dolor, evita el peligro. Eso implica una comprensión práctica de su propia vulnerabilidad, de que su ser puede ser dañado o aniquilado. No es un saber conceptual, pero es una "acción con sentido".
Ejemplo: Un gato callejero que ha sido golpeado por un humano no formula la frase "los humanos son peligrosos". Pero lo ha comprendido: se aparta, desconfía, huye al verte. Su acción está orientada por la comprensión de un peligro real para su existencia finita. Eso no pasa por el lenguaje.
5. La traducibilidad como prueba
Si las lenguas fueran mundos cerrados, si el significado dependiera por completo de cada idioma, la traducción sería imposible. El hecho de que "Sein" (alemán), "être" (francés) y "ser" (español) se correspondan, y de que podamos traducir libros de filosofía, demuestra que hay sentidos del ser comunes, anteriores a las palabras.
Ejemplo: Si lees a Heidegger en alemán sin saber alemán, puedes leerlo en español y no pierdes todo. Hay un poso de sentido que sobrevive al cambio de lengua. Ese poso no puede estar hecho de palabras, porque las palabras cambian. Tiene que ser algo prelingüístico.
6. El argumento del biologismo chomskyano
El texto menciona a Chomsky y la "gramática universal". Si quisieras fundamentar la razón en la biología de la especie, tendrías un problema: la especie humana es contingente (pudo no existir, puede desaparecer), pero las categorías lógicas (el principio de no contradicción, por ejemplo) son necesarias. No puedes fundar lógica en biología, porque la biología es accidental y la lógica es imprescindible.
Ejemplo: 2+2=4 seguiría siendo verdad aunque los humanos nos extinguiéramos. Pero "el español es una lengua de sustrato latino" solo es verdad mientras existan hablantes de español.
7. El error de separar "razón" y "verdad"
El autor acusa a Apel de desanclar la razón de la verdad para poder construir una razón autónoma, que no tenga que rendir cuentas a la verdad incómoda de la finitud. Apel reconoce (en el punto 2 de sus conclusiones) que el lenguaje no es independiente de la condición existencial de la finitud humana, pero lo hace de forma insuficiente.
La crítica es esta: Apel establece dos a prioris, el del lenguaje (Sprach-Apriori) y el del cuerpo (Leib-Apriori), como si la "validez" viniera del lenguaje y la "finitud" viniera del cuerpo. Eso falsea la unidad del ser humano: el ser que comprende es uno solo, y es finito en su raíz, también en su lenguaje.
8. La "superación de la finitud": el círculo cuadrado
Apel reconoce que hay muchas lenguas, que son finitas, históricas, nacionales. ¿Cómo se supera esa finitud? Con el lenguaje mismo, dice. Pero el autor pregunta: ¿un lenguaje finito puede superar la finitud sin apoyarse en algo que no sea finito? ¿Y la Volksgemeinschaft (la comunidad del pueblo, el sujeto histórico de la validez)? Esa comunidad también es finita, histórica, contingente.
Feuerbach ya lo vio hace dos siglos: no puedes "superar" la finitud y a la vez darle al "individuo concreto" una infinitud abonada. O el individuo es concreto y finito, o es infinito. No las dos cosas. Esa es la trampa de la "ideología B", el nombre que el autor da al pensamiento que quiere salvar al individuo y a la vez superar la gloria con consuelos seculares.
9. El relativismo y el "principio de traducibilidad" milagroso
Apel teme que si el significado depende de lenguas finitas, caigamos en relativismo. Para escapar, invoca un "principio de traducibilidad" como "idea regulativa": una especie de promesa de que todo se puede traducir a cualquier lengua, aunque no lo hayamos logrado aún.
El autor dice que no hace falta tal milagro: la traducibilidad existe porque hay un plexo de sentidos ontológicos prelingüísticos. El Dasein comprende el ser antes de hablar. La traducción funciona porque los humanos compartimos una comprensión básica de lo que es un ente, un peligro, una pérdida, un límite.
Ejemplo: Puedes traducir "el cielo está nublado" al chino sin grandes problemas, aunque las lenguas sean muy distintas. Eso es posible porque ambas lenguas presuponen una comprensión de "lo que está arriba" y "lo que tapa", una comprensión que no es lingüística sino vital.
10. La antinomia pragmática refutada
Apel dice: "Si afirmas que el significado depende totalmente de la finitud, tu afirmación misma pretende valer más allá de cualquier marco finito. Contradicción". El autor responde que no hay tal contradicción. Comprender la finitud prelingüísticamente y elevarla a concepto no es contradictorio. Es lo que hace la filosofía: conceptualizar lo que ya se comprendía vitalmente.
Ejemplo: Un niño usa la gramática de su lengua mucho antes de saber qué es un sustantivo. Cuando en el colegio le enseñan gramática, no está contrayendo su uso, sino haciéndolo explícito. No hay contradicción entre usar el lenguaje y estudiar el lenguaje. Igual con la gloria: puedes vivir sabiendo que eres mortal y además pensarlo conceptualmente.
11. La "comunidad ilimitada de comunicación entre seres finitos"
Apel, para salvar la validez, postula una comunidad de diálogo sin límites: todos los seres racionales que pueden comunicarse, pasados, presentes y futuros. El autor subraya la contradicción de los términos: "ilimitada" y "finita". Es una criatura imposible.
Y dice algo más: ese concepto tiene un referente histórico, la Volksgemeinschaft alemana. Es la misma idea de "comunidad del pueblo" pero secularizada y universalizada. La comunidad ideal de Apel es un sustituto laico de la comunidad nacional, y su función es la misma: dar un tribunal supremo de validez. Pero, a diferencia de la Volksgemeinschaft, es un tribunal imaginario, sin carne ni hueso.
El autor identifica esa comunidad con el "das Man" de Heidegger: el "se dice", la opinión pública parlante, el chismorreo racionalizado. Su función es mantener la esperanza ("uno morirá, pero todavía no") para evitar la verdad incómoda de la finitud.
Ejemplo: La "comunidad internacional" que invocan los políticos para justificar guerras o sanciones. No existe como tal, no se reúne, no tiene un criterio claro, pero se apela a ella para dar validez a decisiones de los poderosos. Algo así denuncia el autor: un tribunal fantasma que nadie puede verificar.
12. La propuesta positiva: la "acción ontológica"
El autor propone un tercer tipo de acción, que no es ni la comunicativa de Habermas ni la argumentativa de Apel: la "acción ontológica" o "proto-acción" (Urhandlung). Es la acción de "dejar ser al ente", es decir, la apertura al mundo que ocurre antes de cualquier discurso. El Dasein está en el mundo, orientado a las cosas, comprendiéndolas, y todo ello sin enunciados.
Esa acción es posible gracias a la "intuición hermenéutica": una capacidad de "ver a través" de la facticidad del Dasein mismo, para captar lo que ya tenía previamente (el Vorhabe, el trasfondo de sentido).
La "Triftigkeit" es un término que se refiere a lo que "se impone" al pensamiento como sentido pre-discursivo, no como coerción sino como algo que ya está ahí.
El autor dice que esos tres conceptos (Triftigkeit, Urhandlung, intuición hermenéutica) convergen en uno solo: "la cosmovisión", el "ideal fáctico de existencia", aquello desde donde se interpreta el mundo. En su marco de interpretación, eso se desvela como "el fascismo".
13. Qué significa "fascismo" aquí
El autor usa "fascismo" en un sentido muy concreto: el "nihilismo heroico" de la Revolución Conservadora alemana (la Konservative Revolution). No es el fascismo italiano ni el nacionalsocialismo de partido. Es una postura filosófica que:
- Afirma la finitud como verdad fundamental.
- Rechaza los consuelos religiosos y seculares.
- Acepta que el fundamento es un abismo (Ab-grund).
- Asume la gloria como verdad de la existencia.
Y aclara en la nota 2492 que eso no tiene nada que ver con la ultraderecha cristiana actual, que cree en el alma inmortal y en un "espíritu" que vuela al cielo. Esa ultraderecha es materialista, aunque no lo sepa: reduce el espíritu a una sustancia física fina, y quiere perpetuar el yo a cualquier precio. Feuerbach ya criticó eso: es un intento desesperado de no morir, disfrazado de espiritualidad.
Ejemplo: Un soldado que acepta la gloria en el campo de batalla sin consuelos religiosos, sin promesa de paraíso, simplemente porque asume que su vida finita vale algo y que morir por ello es coherente. Eso sería, en el sentido del texto, "nihilismo heroico". El que muere creyendo que va a reencontrarse con sus seres queridos en el cielo no es "heroico" en este sentido, es un calculador que busca premio.
14. La biografía de Apel y su "tentación"
Apel fue miembro de las Juventudes Hitlerianas y voluntario en la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra, se preguntó por qué los soldados alemanes siguieron cumpliendo su deber cuando la derrota era segura. Usó la teoría de Kohlberg: el 80% de las personas actúa en el "grado 4", orientado a la ley y el orden. En Alemania, el deber universalista kantiano se degradó en un deber prusiano de obediencia al Estado, y el nacionalsocialismo lo fusionó con una lealtad de sangre ("tú no eres nada, tu pueblo lo es todo").
El autor dice que ese análisis es superficial, porque Apel no ve que el cumplimiento del deber hasta la gloria no era un mero automatismo social, sino una forma de asumir la finitud. Los alemanes que obedecieron hasta el final, en la lectura del autor, estaban expresando una relación con la gloria que Apel luego quiso negar.
Habermas, por su parte, reconoce que Apel, como los excombatientes de la Primera Guerra Mundial, tuvo la experiencia de las situaciones extremas, y que eso le dio una conciencia de superioridad y una pérdida de años de estudio. Pero Apel no cayó en la tentación del nihilismo heroico: eligió el bando "antifascista" y se comprometió con la reconstrucción democrática.
El autor añade que Habermas fue quien le dio a Apel la "Introducción a la metafísica" de Heidegger, señalándole la famosa frase sobre "la verdad interna y la magnitud del movimiento nacionalsocialista". Ese gesto muestra que ambos compartían una preocupación por el heideggerianismo y su compromiso político.
15. El coste del compromiso de Apel
El autor sostiene que Apel pagó un precio por su "compromiso antifascista": deformó su filosofía. Para evitar a toda costa el nihilismo heroico (el "fascismo"), Apel:
- Restauró el sujeto trascendental, disfrazado de "comunidad de diálogo".
- Separó validez y sentido, verdad y gloria.
- Propuso una "esperanza" permanente como forma de vida.
Ese retorno al sujeto trascendental es, para el autor, el verdadero fracaso: el giro lingüístico de la filosofía del siglo XX pretendía superar el paradigma de la conciencia (el sujeto cartesiano), y Apel lo reintroduce por la puerta trasera para salvar su sistema.
16. El nihilismo como abismo fundamental
El texto termina con una afirmación fuerte: el nihilismo no es un peligro que haya que esquivar. Es el destino de la hermenéutica, porque si todo es interpretación y no hay un fundamento último asegurado, lo que queda es el abismo. Pero el abismo no es falta de fundamento: es el fundamento último, porque cualquier intento de fundamentar el fundamento cae en un regreso infinito.
Ejemplo: Si preguntas "¿por qué es válido este razonamiento?", te remitirán a un principio. Si preguntas "¿por qué ese principio?", te remitirán a otro. En algún punto tienes que parar. Ese punto de parada no se puede justificar sin caer en un bucle. El autor dice que ese punto de parada es el abismo, y que asumirlo es la tarea de la filosofía.
El "enunciado VM" ("la gloria es la verdad de la existencia") fue formulado por Heidegger en 1927, en "Ser y Tiempo". Según el autor, eso liquidó toda la onto-teología ocristianaocristianaocristianaocristiana que sigue paralizando la filosofía. Y añade una acusación final: los filósofos del consenso (los "apelianos") siguen dando vueltas a problemas teóricos para no cruzar la línea del "fascismo", porque un mandato religioso disfrazado de racionalidad se lo prohíbe.
Hasta ahí. Es lo que dice el texto, sin añadir ni quitar.