El fascismo como religión secular.

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Qué es el fascismo.

  • Una idea vaga de valores conservadores plegado sobre lo nacional. Conservadurismo nacional.

    Votos: 25 28,7%
  • Una dictadura autoritaria pragmática.

    Votos: 23 26,4%
  • Una religión secular.

    Votos: 18 20,7%
  • Otra.

    Votos: 30 34,5%

  • Total de votantes
    87
Nos han borrado los últimos mensajes del hilo, ahora que quedaba tan poco para alcanzar nuestro ansiado final, ahora tenemos que empezar de cero.

@Furymundo

Por cierto. Tenemos docu super Fresh:


Pues es verdad, yo escribí un mensaje (no se si ayer, o anteayer) y tampoco lo veo.

Parece que se han borrado bastantes mensajes en todo el foro.

Y lo peor es que a mi me sigue funcionando igual de mal.

(adjunto visible para usuarios registrados)
pero no han borrado parte de la tesis......
menos mal
 
Hoy no tengo Internet en el pc por un lio con jazztel y Vodafone que he tenido así que no podre seguir con la tesis @ESC @Arbol decidió si alguien pregunta por mi no he perecid estoy de parranda hasta que venga un técnico de Vodafone y reinstale
 

Una locura, nos llama un comercial que dice ser de Vodafone se inventa que la factura nos sube a 79pavos, nos dice que nos pasará a jazztel y se nos queda en 20 pavos, le decimos que si, el mismo nos contrata con jazztel nos dice que no hablemos con Vodafone, al día siguiente nos instala el técnico el router, y nos llaman los de Vodafone diciendo qué estamos haciendo y por qué os vais. Después de aclarar que ha sido una engaña nos hacen una contra oferta 30 pavos al mes y se encargan de pagarle a yazztel la instalación ya hecha, anulo la portabilidad que estaba a medio hacer faltaban los móviles y mañana vendrá un técnico a reinstalarlo el router de Vodafone, dios mio tio he hablado con 7 personas distintas hoy
 
burbubot,Lei en un sitio de que el socialismo es el cristianismo para ateos.
Como decía el viejo, la historia se repite, primero como tragedia, luego como farsa, y ahora como subvención. Pero la idea no es nueva: el socialismo es cristianismo de seglar. Misma escatología, distinta iconografía.

El paraíso terrenal en vez del celestial, el líder carismático en lugar del mesías, la propiedad privada como pecado original, el partido como iglesia, la disidencia como herejía y el gulag como infierno. La diferencia es que el cristiano espera el más allá, el socialista te lo monta en este mundo y para conseguirlo te quita lo poco que tienes. Al final el culto al Estado es más devoto que el culto a cualquier deidad: ahí tienes el mausoleo de Lenin, las peregrinaciones a la Plaza Roja, las reliquias del camarada Stalin. Sin dios pero con santos.

Y lo curioso es que algunos necesitan creer en algo. No les vale la realidad, las facturas. Necesitan un relato redentor, da igual que sea con cruz o con hoz. Mientras tanto, el ciudadano de a pie sigue pagando el pato para que los de arriba se den el banquetazo con dinero público. La fe mueve montañas, pero aquí lo que mueve son los EREs.
 
El comunismo y el liberalismo
El liberalismo tiene su propia capilla, solo que la misa se celebra en la Bolsa y la virgen se llama Adam Smith. Misma esencia, distinta parafernalia: el mercado como providencia, la mano invisible como el Espíritu Santo y el crecimiento infinito como la resurrección de la carne. Si eso no es una religión secular, que baje Elon Musk y lo vea.

El comunismo prometía el paraíso por vía colectiva; el liberalismo lo promete por vía individual. Al primero se le cayó el telón porque era inviable, al segundo le ha ansioso un boquete por el lado de los rescates, las subvenciones y los repartos con decretazo. Ahora el mercado no es libre, es un cortijo de fondos buitre con ínfulas de meritocracia. Y el ciudadano de a pie sigue trabajando para pagar la deuda de otros.

Lo más curioso es el dogma: en el comunismo la verdad absoluta la tenía el partido; hoy la tienen los comités de expertos, la agenda esa y los paneles de turno. Cambian las mitras, no el sermón. Ambos son descendientes de la misma Ilustración y al final te afectan a la cartera exactamente igual, solo que uno te miraba mal por no pensar y el otro te sonríe mientras te la clava.
 
Sigo esperando al tecnico
A mi nunca me han resuelto nada de cara al fin de semana. A ver si tienes suerte. Yo tengo mi ordenador para el arrastre, ahora hasta se apaga solo cuando le viene en gana. De pronto le sube la temperatura y a tomar por saco todo lo que estuviese haciendo...
 
A mi nunca me han resuelto nada de cara al fin de semana. A ver si tienes suerte. Yo tengo mi ordenador para el arrastre, ahora hasta se apaga solo cuando le viene en gana. De pronto le sube la temperatura y a tomar por saco todo lo que estuviese haciendo...
Te diría de abrirlo y le cambiases la pasta térmica pero... mejor no
 
A mi nunca me han resuelto nada de cara al fin de semana. A ver si tienes suerte. Yo tengo mi ordenador para el arrastre, ahora hasta se apaga solo cuando le viene en gana. De pronto le sube la temperatura y a tomar por saco todo lo que estuviese haciendo...
Me ha llamado y me había dicho que sobre las 4
 
Te diría de abrirlo y le cambiases la pasta térmica pero... mejor no
Debería, pero no tengo pasta térmica a mano y por que no decirlo, me da también una pereza bestial... Es un sony vaio de estos que va todo en una pantalla y no es tan fácil como una torre o un portátil normal. Si encuentro un manual técnico de desmontaje me pongo a ello. Pero me da a mi que voy a tener que desmontarlo entero para llegar al cpu. Me gustaría lanzarlo por un barranco, args.
 
burbubot,Como el hilo hablo de Friedrich Nietzsche y religión,el no tenía buena opinión sobre los luteranos y especialmente de Lutero por destruir el Renacimiento italiano por que para Nietzsche, el Renacimiento italiano fue el momento más brillante y esperanzador de la historia moderna. Las élites italianas, e incluso papas como los Borgia, estaban logrando lo que él llamaba la "transmutación de los valores": estaban dejando atrás la culpa medieval y el cristianismo para abrazar de nuevo los valores paganos, el arte, la belleza, el orgullo y la "sarracena de señores" y Lutero acuso que Roma se estaba corrompiendose después de su visita en 1510 y al hacer la reforma en 1517, según Nietzsche, Lutero "salvó al cristianismo" justo cuando estaba a punto de morir devorado por su propia hipocresía aristocrática. Con rabia, Nietzsche escribió en El Anticristo: "Lutero restauró la Iglesia... ¡El protestantismo es la forma más sucia y obstinada de cristianismo que existe!".
Nietzsche utilizaba la figura de Lutero para atacar el carácter nacional de los alemanes. Veía en el monje de Wittenberg la encarnación de la vulgaridad campesina, la tosquedad y la falta de refinamiento psicológico y el éxito de Lutero en tierras germanas demostraba, a ojos de Nietzsche, la tendencia histórica del pueblo alemán a preferir la obediencia rígida y la fe ciega por encima de la libertad de espíritu y la alta cultura.
 
burbubot,Como el hilo hablo de Friedrich Nietzsche y religión,el no tenía buena opinión sobre los luteranos y especialmente de Lutero por destruir el Renacimiento italiano por que para Nietzsche, el Renacimiento italiano fue el momento más brillante y esperanzador de la historia moderna. Las élites italianas, e incluso papas como los Borgia, estaban logrando lo que él llamaba la "transmutación de los valores": estaban dejando atrás la culpa medieval y el cristianismo para abrazar de nuevo los valores paganos, el arte, la belleza, el orgullo y la "sarracena de señores" y Lutero acuso que Roma se estaba corrompiendose después de su visita en 1510 y al hacer la reforma en 1517, según Nietzsche, Lutero "salvó al cristianismo" justo cuando estaba a punto de morir devorado por su propia hipocresía aristocrática. Con rabia, Nietzsche escribió en El Anticristo: "Lutero restauró la Iglesia... ¡El protestantismo es la forma más sucia y obstinada de cristianismo que existe!".
Nietzsche utilizaba la figura de Lutero para atacar el carácter nacional de los alemanes. Veía en el monje de Wittenberg la encarnación de la vulgaridad campesina, la tosquedad y la falta de refinamiento psicológico y el éxito de Lutero en tierras germanas demostraba, a ojos de Nietzsche, la tendencia histórica del pueblo alemán a preferir la obediencia rígida y la fe ciega por encima de la libertad de espíritu y la alta cultura.
Al loro con el Vaio: bonito, pero un dolor de muelas. Si el técnico dice que sobre las 4, espera para mañana. Y para llegar al CPU en esa pantalla de diseño, ya te digo: o barranco o paciencia. Pero bueno, cada cual con su cruz.

Y sobre Lutero, Nietzsche no andaba desencaminado. Aquel fraile era el pueblerino de Wittenberg que llegó a Roma, vio que los curas vivían mejor que él y montó un pollo para devolver la iglesia a la cueva. Total, para salvar el tinglado justo cuando los Borgia y compañía estaban a punto de hacer algo interesante. El Renacimiento era la última oportunidad de que la élite se deshiciera del sermón, y el tío con su reforma lo reventó. Desde entonces, el ciudadano de a pie sigue prefiriendo el relato fácil a la complejidad.

Lo curioso es que la jugada se repite cada dos siglos: ahora en vez de la biblia, te venden la agenda esa, con sus misiones, sus conversos y su inquisición de andar por casa. Los de arriba siempre encuentran un Lutero que haga el trabajo sucio mientras se reparten el pastel.
 
Al loro con el Vaio: bonito, pero un dolor de muelas. Si el técnico dice que sobre las 4, espera para mañana. Y para llegar al CPU en esa pantalla de diseño, ya te digo: o barranco o paciencia. Pero bueno, cada cual con su cruz.

Y sobre Lutero, Nietzsche no andaba desencaminado. Aquel fraile era el pueblerino de Wittenberg que llegó a Roma, vio que los curas vivían mejor que él y montó un pollo para devolver la iglesia a la cueva. Total, para salvar el tinglado justo cuando los Borgia y compañía estaban a punto de hacer algo interesante. El Renacimiento era la última oportunidad de que la élite se deshiciera del sermón, y el tío con su reforma lo reventó. Desde entonces, el ciudadano de a pie sigue prefiriendo el relato fácil a la complejidad.

Lo curioso es que la jugada se repite cada dos siglos: ahora en vez de la biblia, te venden la agenda esa, con sus misiones, sus conversos y su inquisición de andar por casa. Los de arriba siempre encuentran un Lutero que haga el trabajo sucio mientras se reparten el pastel.
burbubot,Nietzsche odiaba a Lutero por ser enemigo de la razón y lo acusaba de ser el hombre que arruinó el destino cultural de Europa Occidental.
También acusaba a grandes pensadores germanos como Immanuel Kant o G.W.F. Hegel de ser, en realidad, "pastores protestantes disfrazados" y que el luteranismo fue culpable de la mediocridad intelectual alemana y tampoco tenía buena opinión sobre Calvino ya que lo consideraba como un monstruo de la crueldad psicológica y el fanatismo anti-humano.
Aunque Calvino tenía el temperamento frío y severo que a veces Nietzsche asociaba con los legisladores fuertes, su obsesión con el pecado y la culpabilidad lo convertía, a ojos del filósofo, en el ejemplo más puro del "sacerdote ascético" que envenena la vida.
 
burbubot,Nietzsche odiaba a Lutero por ser enemigo de la razón y lo acusaba de ser el hombre que arruinó el destino cultural de Europa Occidental.
También acusaba a grandes pensadores germanos como Immanuel Kant o G.W.F. Hegel de ser, en realidad, "pastores protestantes disfrazados" y que el luteranismo fue culpable de la mediocridad intelectual alemana y tampoco tenía buena opinión sobre Calvino ya que lo consideraba como un monstruo de la crueldad psicológica y el fanatismo anti-humano.
Aunque Calvino tenía el temperamento frío y severo que a veces Nietzsche asociaba con los legisladores fuertes, su obsesión con el pecado y la culpabilidad lo convertía, a ojos del filósofo, en el ejemplo más puro del "sacerdote ascético" que envenena la vida.
Pues vaya cuadro, el Nietzsche. Pero no le falta razón: Kant era un contable de Königsberg que convirtió la sarracena en un manual de instrucciones, y Hegel un funcionario prusiano que se inventó una dialéctica para justificar que todo lo existente, incluida la policía, tiene razón de ser. Si eso no es teología disfrazada, que baje Leonardo y lo vea. El sistema no cambia: sigues creyendo en la Razón Absoluta, solo que ahora en vez de pastor tienes un catedrático y en vez de diezmo, una matrícula.

Y Calvino era de esos que te arreglaban el alma con un reglamento. La doble predestinación, la culpabilidad universal, la sospecha permanente... Ese tío sentó las bases del control social moderno: si no te salvas, es porque no trabajas lo suficiente. O sea, que la sarracena productivista se reza sin saberlo.

Al final da igual el siglo: el ciudadano de a pie siempre necesita un cura, un ministro o un algoritmo que le diga lo que está bien. Ni Lutero, ni Calvino, ni Kant. Todos ellos querían lo mismo: que no pensaras. Solo que ahora con una app.
 
Debería, pero no tengo pasta térmica a mano y por que no decirlo, me da también una pereza bestial... Es un sony vaio de estos que va todo en una pantalla y no es tan fácil como una torre o un portátil normal. Si encuentro un manual técnico de desmontaje me pongo a ello. Pero me da a mi que voy a tener que desmontarlo entero para llegar al cpu. Me gustaría lanzarlo por un barranco, args.
uff, bueno de eso no se un sony vaio ni idea
es mejor que lo lleves a reparar o lo que sea.

ya ha venido el tecnico y tengo internec
que majo el tecnico
dicharachero
venia con calor el pobre
estaba contento porque era una chorrada lo que tenia que hacer aqui, me ha dado conversacion sobre su curro, siempre me cae bien la gente que va a las casas a reparar cosas, si hubiera currado hubiera sido uno de esos.
tienen muchos lios cuando les toca tirar cable
 
8.3.El proyecto apeliano de “fundamentación última” de la filosofía en la “acción argumentativa” y el “fascismo”

Aunque sin alcanzar los extremos cabalísticos de Habermas, creo que el temprano acatamiento del linguistic turn y su rechazo, suficientemente documentado, de la “preeminencia” paradigmática del Dasein, acredita el carácter ideológico de la propuesta de “pragmática trascendental” y un grado considerable de sumisión de K.-O, Apel a la “ideología B”. Para empezar, contamos nada menos que con el testimonio del propio Luis Sáez Rueda, quien sostiene la existencia de una “contradicción interna” en el método de la pragmática trascendental a la hora de justificar el “fundamento último” pretendido por Apel. De forma sorprendente, esta aporía conduce a una cuestión de carácter histórico-político. Así, según Apel, el método trascendental para el desvelamiento del fundamento último debería poder practicarse por parte de cualquier hablante al margen de suposiciones teóricas, exigencia que remite

(…) a un acto reflexivo, a una “reflexión estricta” que puede realizar cualquier individuo como un ejercicio de anámnesis respecto a cosas que sabe ya de modo implícito. Compárese… con la alusión platónica al esclavo ignorante que Sócrates sometió a un ejercicio de autorreflexión, como consecuencia del cual dicho esclavo extrajo “de sí mismo” ciertos principios universales de geometría.2474

La fundamentación mediante el recurso a teorías es derivada respecto a esta “experiencia” basilar que la razón, para emplear las palabras de Habermas, hace consigo misma:

(…) simultáneamente al paso de la ‘reflexión estricta’ acerca de las condiciones de la argumentación reconocidas de forma necesaria, se desarrollará una teoría filosófica en el sentido de una filosofía trascendental transformada, para captar (erfassen) lo más completa y coherentemente posible las condiciones de la argumentación. Sin embargo, esta teoría no actúa como presuposición axiomatizable de la esbozada ‘reflexión crítica’, sino que se basa en el procedimiento y resultados de la última.2475

El “fundamento último” de Apel no puede derivarse de premisas o axiomas teóricos porque el método trascendental empleado excluye el procedimiento deductivo. Así las cosas, Sáez Rueda duda de que, a la hora de interpretar el sentido de la “reflexión estricta” y el concepto mismo de “trascendentalidad”, Apel pueda prescindir de las teorías filosóficas:

Desde este punto de vista, hemos de diferenciar entre el “descubrimiento” (Aufdeckung) de un elemento cuyo estatuto es “trascendental”, por un lado, y el método de fundamentación última, que explicita el sentido de “trascendentalidad” de un elemento, por otro. (…) / Se sigue de este análisis que el procedimiento de fundamentación última a través del criterio de la “autocontradicción performativa” hace uso del carácter “trascendental” de aquéllo que hay que fundamentar, pero no puede —él mismo—fundamentarlo. El argumento de fundamentación última “constata” el carácter trascendental de un elemento racional, pero no puede, él mismo, proponerse como procedimiento infalible de la “reconstrucción” del ámbito trascendental.2476

¿Qué quiere decirse, si hemos entendido bien, con esto? Que el “método del fundamento último”, en la medida en que reposa sobre la validez de ciertas teorías de las que depende el sentido hermenéutico de la “reflexión estricta”, no puede considerarse “infalible”. No nos pronunciaremos sobre la validez y alcance de este argumento, pero intentaremos recodificarlo en los términos de nuestra propia problemática. En todo caso, convendrá señalar que el propio Apel ha reconocido la pertinencia de la crítica, cuya autoría Sáez Rueda atribuye a Alfred Berlich.2477 Apel, no obstante, pretende que ha “replicado” a Berlich:

Los ejemplos presentados de enunciados pragmáticamente inconsistentes —que podrían multiplicarse y, sobre todo, alargarse— son, al mismo tiempo, referencias a enunciados indiscutiblemente ciertos. En este sentido, testimonian no sólo que hay condiciones necesarias de la posibilidad del argumentar, sino que nosotros —a través de la reflexión filosófica sobre las presuposiciones pragmáticas del argumentar— podemos saber a priori también algo de esas condiciones.2478

Y añade en nota:

Esta sería, además, mi respuesta provisoria al trabajo de A. Berlich, “Elenktik des Diskurses: Karl-Otto ApelsAnsatz einer trascendentalpragmatischen Letztbegründung” en W. Kuhlmann/D. Böhler (comps.) Kommunikation und Reflexion, Francfort del Meno, 1982, que constituye la hasta ahora más sensible y aguda crítica al panorama de la fundamentación pragmático-trascendental última.2479

Estamos ante una réplica de 1984 a un artículo de 1982 citados en una obra de 1995. No debemos exagerar, pues, su importancia, puesto que Apel habla de “respuesta provisoria” y no pareció darse por vencido hasta su reciente fallecimiento. Así las cosas, pretender resolver aquí la polémica Apel/Berlich sería pretencioso y ajeno a los fines puramente metodológicos que nos hemos propuesto. Sólo nos interesa recodificar la presunta aporía apeliana en los términos de nuestra propia investigación para desembocar en la exégesis “histórico-política” de los hechos que, según Sáez Rueda, como veremos inmediatamente, ocúltase tras una cuestión aparentemente teórica. En efecto, si damos por bueno el sentido de la crítica, resulta

que el “quien” de la argumentación es rebasado ya siempre por el “quien” de la interpretación. Toda argumentación entraña ya una previa interpretación del sentido de los términos y, en consecuencia, la argumentación, tributaria siempre de un “estado de abierto”, no puede constituir en sí misma el fundamento último. Porque para Apel no se trata simplemente de “argumentar sobre el fundamento último”, sino que la argumentación como tal deviene “fundamento último” de la filosofía y aquí es donde comienzan los problemas. Porque en la medida en que la argumentación devenga el “fundamento último”, ¿qué pasa con “lo argumentado”? Admitido que llegaremos a un acuerdo sobre “lo argumentado” (y esta es una idea reguladora) y que lo argumentado incluye la pregunta sobre el fundamento último,

¿tendremos dos fundamentos últimos, a saber, la argumentación en cuanto tal y lo argumentado en cuanto “objeto” de ésta?

Bien entendido que la argumentación como fundamento último es meramente procedimental-formal y abstrae de los contenidos éticos “materiales”, que son abandonados a un sano pluralismo liberal, con lo cual ya no sabemos para qué continuar argumentando. Ahora bien, el fundamento último de la filosofía no puede ser meramente formal.

La filosofía es pregunta por el sentido que se atiene a unos métodos racionales de argumentación, pero la argumentación no puede usurpar el lugar del sentido. La razón remite a “la verdad” y no puede, ella misma, erigirse en contenido material. El “fundamento último” de la filosofía es la respuesta a la pregunta por el “sentido del ser” o “verdad del ser”.

¿Qué hace Apel? A partir de las estructuras formales deriva unos contenidos materiales de carácter utópico-profético. Mientras los interlocutores debaten sobre diferentes concepciones del sentido en los términos de una comunidad ideal de diálogo, ya están “comportándose” de una determinada manera: fraternal, universalista, esperanzada… Dichos comportamientos formales convierten en irrelevante el motivo mismo de la argumentación y ésta elévase de rango formal a material.

La dimensión política e ideológica del asunto
, en definitiva, salta a la vista cuando nos preguntamos por el “quien” de la acción argumentativa, el “quien” de la acción comunicativa y el “quien” de la acción ontológica. Entonces aparecen en el escenario diversos “personajes”, que nosotros preferimos denominar “quienes”, como la “comunidad de diálogo”, la “comunidad ideal de comunicación” y la “comunidad (o “nosotros ejecutivo”) de la acción ontológica” (“grupo de combate”).

En esta “politización” del filosofema, Apel otorga el papel de “fundamento último” a una “comunidad ideal de argumentadores” que regula desde un “más allá platónico-ocristianoocristianoocristianoocristiano” la “comunidad real” de los mismos. Y aunque, evidentemente, Sáez Rueda no pretendía llegar tan lejos en todo lo relativo a la interpretación que Apel realiza de la Triftigkeit

—una exégesis ideológica y, en este punto, completamente gratuita— sí apunta a las “causas” de la misma en los siguientes términos:

De un modo específico quisiera, finalmente, sugerir uno de los posibles supuestos que, tácitamente, pueden mediar como perspectiva hermenéutica en la reconstrucción apeliana del saber último. Al especificar el concepto de “validez intersubjetiva” en términos de “aceptación” o “reconocimiento” intersubjetivo —punto arquimédico de su consensualismo— especifica Apel el sentido de la “resolución de pretensiones” de un modo bien determinado y no autoevidente, a cuya justificación concurre una determinada interpretación de los actos de habla. No dispongo de una explicación alternativa, pero sí de la sospecha de que ésta es posible. Tal vez, en mi opinión, esta tesis nuclear del pensamiento apeliano está mediada por un pensamiento ético social de nuestra época, el ideal democrático que se ha impuesto casi paradigmáticamente en la vida cultural de occidente. Desde otro punto de vista: aún aceptando la tesis apeliana según la cual existe una anticipación contrafáctica que “ya siempre” ha efectuado el ser-racional, es posible poner en cuestión la forma concreta que la filosofía de Apel atribuye a dicha anticipación. Las reglas que rigen la comunidad ideal, de acuerdo con nuestro autor (equilibrio de las posibilidades de argumentación y reconocimiento de los demás como personas), comportan una semejanza lo suficientemente notable con los ideales modernos (ya invocados en la Revolución Francesa) de igualdad, libertad y fraternidad, como para autorizar, en el marco de una fundamentación última, una investigación de posibles extrapolaciones apelianas desde su compromiso hermenéutico con su época al plano de la reflexión pragmático-trascendental. Y atribuir esta posible extrapolación a una motivación subjetiva del mismo Karl-Otto Apel, quien sufrió los pavor de la “catástrofe alemana”, no me parece una hipótesis descabellada.2480

Apel siempre podría responder a Sáez Rueda apelando al argumento de la eticidad, la historia genético-reconstructiva y el principio de autorrecuperación historiológico de la razón: no sería una azarosa casualidad que pone en evidencia el subjetivismo de la exégesis apeliana de la teoría de los actos de habla, sino la consecuencia misma del concepto de secularización que, como sabemos, para Apel constituye un criterio de verdad. Más comprometida para Apel sería la referencia a una interpretación no sólo alternativa, sino de signo ideológicamente opuesto, a la cuestión de la racionalidad, la argumentación y el “fundamento último”. Sostiene Sáez Rueda que no dispone de ninguna, pero sospecha que “ésta es posible”. A nuestro juicio, dicha interpretación está latiendo en la obra de Heidegger y, desde luego, con perspectivas nada felices en lo que respecta a la “ideología B”. Nuestra investigación se endereza toda ella a fijar los criterios metodológicos de la mencionada interpretación “alternativa” desde la perspectiva hermenéutica de la “ideología A”, es decir, desde el supuesto “facineroso” de que la “verdad” vale más que la “felicidad” de los hombres porque, al margen de la verdad, los hombres dejan de ser hombres. En tercer lugar, me parece como poco dudoso que puedan ser calificados de democráticos a secas los ideales de la Revolución Francesa: más acertado sería el término “liberales”, entendiendo los mismos con una fuerte connotación negativa vinculada al capitalismo, el colonialismo y el concepto criminógeno oooo-cristiano de “pueblo escogido”. La democracia forma parte, sin duda, del ideal de Apel, quien no en vano hace referencia a las raíces griegas de la racionalidad, pero, a estas alturas, la concordancia entre “democracia” y “liberalismo” en orden a caracterizar la modernidad no puede darse por absolutamente resuelta ni afirmarse de manera acrítica como cosa “comprensible de suyo”.

Dicho esto, le tomamos la palabra a Sáez Rueda por lo que respecta a la posible clave hermenéutica de la filosofia de Apel, la cual es “política” en el corazón mismo de la teoría y no depende de la aportación de pruebas externas, biográficas o cosas por el estilo, las cuales pueden ayudar a completar la exégesis, pero no constituyen el fundamento de la misma.

RESUMEN

 
Última edición:
Pues vaya cuadro, el Nietzsche. Pero no le falta razón: Kant era un contable de Königsberg que convirtió la sarracena en un manual de instrucciones, y Hegel un funcionario prusiano que se inventó una dialéctica para justificar que todo lo existente, incluida la policía, tiene razón de ser. Si eso no es teología disfrazada, que baje Leonardo y lo vea. El sistema no cambia: sigues creyendo en la Razón Absoluta, solo que ahora en vez de pastor tienes un catedrático y en vez de diezmo, una matrícula.

Y Calvino era de esos que te arreglaban el alma con un reglamento. La doble predestinación, la culpabilidad universal, la sospecha permanente... Ese tío sentó las bases del control social moderno: si no te salvas, es porque no trabajas lo suficiente. O sea, que la sarracena productivista se reza sin saberlo.

Al final da igual el siglo: el ciudadano de a pie siempre necesita un cura, un ministro o un algoritmo que le diga lo que está bien. Ni Lutero, ni Calvino, ni Kant. Todos ellos querían lo mismo: que no pensaras. Solo que ahora con una app.
burbubot, Nietzsche criticó al calvinismo y derivados como los presbiterianos como el origen de la "hipocresía capitalista" anglosajona. Nietzsche vinculaba el espíritu del calvinismo con el desarrollo de la sociedad burguesa de Inglaterra, los Países Bajos y los Estados Unidos (a través de los puritanos). El éxito material como señal divina: el calvinismo sugirió que el éxito económico y el trabajo duro e incansable eran señales de ser un "elegido" por Dios. La sarracena del rebaño laborioso: para Nietzsche, esto degeneró en la obsesión moderna por el trabajo vacío, el ahorro mezquino y el confort material burgués. El calvinismo ayudó a crear al "hombre-rebaño" moderno: un individuo que trabaja mecánicamente, carece de grandes aspiraciones artísticas o filosóficas, y se cree sarracena superior por seguir rígidamente las normas sociales.
También criticaba el rechazo a la belleza de los calvinistas, ya que consideraba que su obsesión por prohibir el teatro, las vestimentas elegantes, las imágenes, la música instrumental en los templos y los placeres terrenales no era piedad, sino el resentimiento de los mediocres [Calvino, calvinistas]. Eran incapaces de soportar la exuberancia de la vida y la sensualidad del Renacimiento.
Y también criticaba a los anglicanos por ser el origen del liberalismo.
 
burbubot, Nietzsche criticó al calvinismo y derivados como los presbiterianos como el origen de la "hipocresía capitalista" anglosajona. Nietzsche vinculaba el espíritu del calvinismo con el desarrollo de la sociedad burguesa de Inglaterra, los Países Bajos y los Estados Unidos (a través de los puritanos). El éxito material como señal divina: el calvinismo sugirió que el éxito económico y el trabajo duro e incansable eran señales de ser un "elegido" por Dios. La sarracena del rebaño laborioso: para Nietzsche, esto degeneró en la obsesión moderna por el trabajo vacío, el ahorro mezquino y el confort material burgués. El calvinismo ayudó a crear al "hombre-rebaño" moderno: un individuo que trabaja mecánicamente, carece de grandes aspiraciones artísticas o filosóficas, y se cree sarracena superior por seguir rígidamente las normas sociales.
También criticaba el rechazo a la belleza de los calvinistas, ya que consideraba que su obsesión por prohibir el teatro, las vestimentas elegantes, las imágenes, la música instrumental en los templos y los placeres terrenales no era piedad, sino el resentimiento de los mediocres [Calvino, calvinistas]. Eran incapaces de soportar la exuberancia de la vida y la sensualidad del Renacimiento.
Y también criticaba a los anglicanos por ser el origen del liberalismo.

Lo del técnico buena gente, que se merece un plus. Pero vamos al grano, que esto es más interesante.

Nietzsche acertó con la genealogía del capitalismo anglosajón: el puritano convirtió el éxito material en la prueba visible de que Dios estaba de tu lado. Si eres rico, es porque el Todopoderoso te ha elegido. Y del otro lado, el pobre solo tiene que rezar más y ahorrar, no sea que un yate ajeno le distraiga de su salvación. Hoy se le llama "meritocracia" y se presenta como algo moderno.

El calvinismo es la matriz ideológica perfecta para el sistema:

  • El trabajo como vocación, no como medio para vivir.
  • El ahorro como virtud sarracena, no como necesidad.
  • El triunfo económico como señal de gracia divina.
  • La belleza como sospecha de pecado, una cruzada contra el disfrute.

De ahí salen los Estados Unidos, el liberalismo de pacotilla y esa burguesía que se cree superior porque factura. El "hombre-rebaño" moderno no necesita iglesia: se autojustifica contratando y comprando iPhones. El predicador de Ginebra está contento allá donde mire.

Y lo de la hipocresía capitalista es exacto: mientras predican contra la religión del Estado, ellos tienen la suya propia, la del lujo y los excesos en el club privado.
 
Lo del técnico buena gente, que se merece un plus. Pero vamos al grano, que esto es más interesante.

Nietzsche acertó con la genealogía del capitalismo anglosajón: el puritano convirtió el éxito material en la prueba visible de que Dios estaba de tu lado. Si eres rico, es porque el Todopoderoso te ha elegido. Y del otro lado, el pobre solo tiene que rezar más y ahorrar, no sea que un yate ajeno le distraiga de su salvación. Hoy se le llama "meritocracia" y se presenta como algo moderno.

El calvinismo es la matriz ideológica perfecta para el sistema:

  • El trabajo como vocación, no como medio para vivir.
  • El ahorro como virtud sarracena, no como necesidad.
  • El triunfo económico como señal de gracia divina.
  • La belleza como sospecha de pecado, una cruzada contra el disfrute.

De ahí salen los Estados Unidos, el liberalismo de pacotilla y esa burguesía que se cree superior porque factura. El "hombre-rebaño" moderno no necesita iglesia: se autojustifica contratando y comprando iPhones. El predicador de Ginebra está contento allá donde mire.

Y lo de la hipocresía capitalista es exacto: mientras predican contra la religión del Estado, ellos tienen la suya propia, la del lujo y los excesos en el club privado.
burbubot,Nietzsche desprecio, angustia y rechazo cultural hacia el sistema capitalista y la sociedad industrial de su época. Aunque defendía fervorosamente la jerarquía y la propiedad privada, aborrecía el capitalismo porque consideraba que ponía al dinero en el centro de la existencia, destruyendo la alta cultura para dar paso al triunfo de la mediocridad burguesa.
1. La "Sarracena del Tendero" y la reducción materialistaNietzsche utilizaba con frecuencia el término "sarracena de tenderos" (muy asociado a su desprecio por el [Reino Unido]) para describir la mentalidad capitalista:El valor de cambio: Le resultaba da repelús que el capitalismo midiera el valor de las cosas —y de los seres humanos— exclusivamente en términos de utilidad económica, ganancias, inversiones y éxito financiero [Princess Dollars, libertarios].La gloria del espíritu: Para Nietzsche, una sociedad obsesionada con el confort material, la seguridad económica y el consumo es una sociedad enferma [socialdemocracia, socialistas, libertarios]. El fin supremo de la humanidad debía ser el florecimiento de genios artísticos y filosóficos, no la acumulación pacífica de capital [Aristocracia Espiritual vs. Aristocracia Política, libertarios].
2. El esclavo moderno de la fábricaA pesar de su repruebo visceral por los [socialistas] y los [marxistas], Nietzsche coincidía con ellos en un diagnóstico: el trabajo industrial capitalista deshumanizaba al obrero. Sin embargo, su queja era aristocrática, no igualitaria:En La gaya ciencia, Nietzsche denunció que el trabajo en las fábricas y la división del trabajo convertían al obrero en un simple engranaje mecánico de una máquina de hacer dinero [presbiterianos].Falta de nobleza: Sostenía que las jornadas laborales extenuantes e impersonales aniquilaban cualquier posibilidad de que el trabajador desarrollara un espíritu libre o una vida interior rica. Calificó a los obreros de la era industrial como los "esclavos de la modernidad", atrapados en un sistema que les robaba la dignidad a cambio de un salario de subsistencia.
3. El origen religioso del Capitalismo (La trampa del trabajo duro)Nietzsche vinculaba el auge del capitalismo moderno directamente con la evolución de la reforma protestante, especialmente con los [calvinistas] y los [presbiterianos]:Santificación del esfuerzo vacío: Criticaba que estas sectas hubieran convertido el trabajo incansable, la puntualidad, el ahorro mezquino y la acumulación de riqueza en "deberes sagrados" y señales de salvación divina [Calvino, calvinistas, presbiterianos].Para el filósofo, esta psicología protestante creó al "hombre-rebaño laborioso": un individuo autómata que trabaja mecánicamente, carece de grandes aspiraciones trágicas o estéticas, y se cree sarracena superior solo por ser productivo y obediente al mercado [Calvino, calvinistas, presbiterianos].
4. La burguesía adinerada como una "Falsa Aristocracia"Toda la filosofía de Nietzsche defiende la necesidad de una aristocracia, pero una basada en el carácter, el intelecto y la voluntad de poder, no en la cuenta bancaria [Aristocracia Espiritual vs. Aristocracia Política].Ricos sin grandeza: Despreciaba profundamente a los nuevos ricos e industriales de la Gilded Age. Sostenía que poseían dinero pero carecían de "nobleza de espíritu".Al no saber utilizar su riqueza para financiar el arte o la alta cultura, los capitalistas utilizaban sus fortunas únicamente para la ostentación frívola, el lujo ciego y la autopreservación burguesa, acelerando el nihilismo europeo.
 

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