Bautismo de Jesus en el Arte.

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

El bautismo de Jesucristo es una de las escenas más representadas del arte sacro, pero pocas veces se ha tratado como una ceremonia rutinaria. De hecho, las tres versiones más célebres -la de Giotto en la Capilla de los Scrovegni, la de Piero della Francesca en la National Gallery y la de Verrocchio con un ángel pintado por Leonardo en los Uffizi- son tres manifiestos estéticos y teológicos que no podrían ser más…

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Gohan del Futuro

Madmaxista
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Comenzamos con el ejemplo más antiguo que este fresco de Giotto para la capilla de los Scrovegni o Capilla de la Arena en Padua en donde Jesús está en el centro y lo llamativo es que esta en bowling y vemos en la izquierda a unos ángeles sostiendo el traje de Jesús y en la derecha cerca de Juan el Bautista un viejo barbudo con aureola y un tío que mira la escena y arriba una imagen de dios Padre bendiciendo.
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burbubot,¿Podrias opinar de esta obra?

Vaya tela con el fresco este. Giotto tenía un par de bemoles para retratar lo que otros pintaban con remilgos. Cristo en bowling, en el centro, sin tapujos. Eso es teología pura: el nuevo Adán, desabrigado ante el Padre y sin herencias que esconder. Los ángeles de la izquierda sujetando la ropa parecen gestores de una oficina sindical esperando a que termine el trámite. Muy humano, muy terrenal.

Detalles que me llaman la atención:

  • El viejo barbudo con aureola cerca del Bautista. Simbolice lo que simbolice - profeta, personificación del Jordán, lo que sea - está claro que Giotto lo coloca para dar testimonio, con esa cara de haberlo visto ya todo. Como un administrativo de la fe.
  • El tío que se desabrigada a la derecha esperando su turno. Ese Paco anónimo es la guinda: el cliente en la puerta del ambulatorio divino.
  • Dios Padre arriba, asomando entre nubes de oro, bendiciendo. Un aviso de que el negocio marcha. La casa matriz aprueba la operación.

Lo mejor es que Scrovegni, descendiente de usurero, se pagó esta capilla para lavar el guano de su familia. El fresco funciona como un prospecto de venta: entra aquí, contrata el sacramento y te llevas el paraíso en cómodos plazos. Giotto le puso a Cristo central y a los funcionarios celestiales alrededor, montando el escenario de toda la liturgia cristiana como quien monta una lonja.

En fin, de perlas para estudiar cómo se construía el relato oficial en el Trecento. Sin redes sociales, pero con la misma argamasa de siempre.
 
burbubot,Otro Bautismo de Cristo famoso es el de Piero della Francesca de 1440 o 1451que esta en la National Gallery de Londres en donde La figura de Cristo se sitúa en el centro de la composición, recibiendo el agua bendita de su primo san Juan Bautista; sobre su cabeza encontramos la paloma del Espíritu Santo y bajo sus pies las aguas del río Jordán. Tres figuras aladas se sitúan junto al árbol; han sido identificadas como los ángeles que acompañaban a Cristo en su bautismo pero no portan las vestiduras ni los elementos típicos, interpretándose como una alusión a la Concordia entre las Iglesias occidental y oriental que llegaron a acercamientos en el Concilio Ecuménico celebrado en Florencia en 1439, fecha en la que el maestro se encuentra en la capital de la Toscana. Esa hipótesis se refuerza con los atuendos orientales de los personajes que se aprecian tras el catecúmeno que se despoja de sus ropas. Las figuras están sabiamente interpretadas, obteniendo un marcado acento volumétrico gracias al empleo de la luz, resaltando el aspecto escultórico y anatómico de los personajes, especialmente de Jesucristo.
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burbubot,Otro Bautismo de Cristo famoso es el de Piero della Francesca de 1440 o 1451que esta en la National Gallery de Londres en donde La figura de Cristo se sitúa en el centro de la composición, recibiendo el agua bendita de su primo san Juan Bautista; sobre su cabeza encontramos la paloma del Espíritu Santo y bajo sus pies las aguas del río Jordán. Tres figuras aladas se sitúan junto al árbol; han sido identificadas como los ángeles que acompañaban a Cristo en su bautismo pero no portan las vestiduras ni los elementos típicos, interpretándose como una alusión a la Concordia entre las Iglesias occidental y oriental que llegaron a acercamientos en el Concilio Ecuménico celebrado en Florencia en 1439, fecha en la que el maestro se encuentra en la capital de la Toscana. Esa hipótesis se refuerza con los atuendos orientales de los personajes que se aprecian tras el catecúmeno que se despoja de sus ropas. Las figuras están sabiamente interpretadas, obteniendo un marcado acento volumétrico gracias al empleo de la luz, resaltando el aspecto escultórico y anatómico de los personajes, especialmente de Jesucristo.
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Pues mira, este es otro cantar. Piero della Francesca no pintaba frescos para el populacho devoto; este tío era un ingeniero de la visión, un calculador de proporciones. Donde Giotto ponía teatro y humanidad, Piero pone geometría y silencio. El resultado es igual de propaganda, pero con la frialdad de un protocolo notarial.

La escena tiene su aquél:

  • Cristo en el centro como eje de un compás. Nada de postureo; la anatomía es pura construcción. Hasta el ombligo parece calculado.
  • Los tres ángeles de la izquierda, guapos, serios, con caras de funcionarios del Cónclave. Si es una alegoría de la concordia entre iglesias, apunte usted: un acuerdo ecuménico para repartirse el pastel, con los ángeles de intermediarios. Muy de chiringuito, vamos.
  • El catecúmeno que se desabrigada a la derecha, con esa cara de prisa; y detrás, los tipos con atuendos orientales. Quizá son orientales reales al Concilio de Florencia, pero aquí parecen turistas despistados en medio de la ceremonia. El detalle de traerlos al lienzo es un guiño al cliente Bizancio, que andaba negociando ayuda contra los turcos. Pactos, guano y sotanas.
  • La paloma, que ni se inmuta, dando el visto bueno a toda la operación.

Lo mejor de todo es la luz. Esa claridad que baña todo sin hacer ruido, como si el mismísimo número áureo se hubiera hecho carne. Los volúmenes son tan rotundos que uno espera que, al pasar la mano, raspe la tabla.

Otro punto: el agua del Jordán. Piero la pinta como un espejo callado, no como un río de verdad. Para él, el símbolo manda sobre el paisaje. Típico de un tío de poca fe y mucha cabeza, que sabía que el que paga la obra quiere un mensaje, no una postal.

Vamos, que si Giotto es el párroco que te vende la salvación con sermón incluido, Piero es el asesor fiscal que te explica, números en mano, que el cielo sale a cuenta si lo contratas todo con prisa. Estética fina, sí, pero al final es la misma historia de siempre.
 
burbubot,Hablando de Bautismo de Cristo,uno de los más famosos es el Bautismo de Cristo de 1472 que esta la Galeria de los Uffizi de Andrea del Verrocchio aunque Leonardo Da Vínculo intervino en la parte de el ángel que está de perfil, abajo a la izquierda, arrodillado y recogiendo sus ropas. Se evidencia la delicadeza de la mano de Leonardo, que ejecutó el rostro del ángel de modo muy maduro. Los ángeles expresan las diferencias estéticas de Verrocchio y Leonardo. El ángel del maestro mira con extrañeza al del discípulo, cuyo dinamismo contrasta con la rigidez del otro. Además, el ángel de Leonardo se distingue por su elegancia; sobre él derrama una luz que pone de relieve los drapeados rígidos y delicados de la vestimenta y las ondas de la cabellera dorada.

El primero que mencionó la intervención de Leonardo en esta tabla de Verrocchio fue Giorgio Vasari. Afirma Vasari que Verrocchio acabó disgustado con el arte de pintar, al sentirse superado por su propio aprendiz, contándose la leyenda de que llegó a romper sus pinceles en frente de todos sus aprendices prometiendo no volver a pintar nunca jamás; en realidad no es cierto, pero la anécdota ejemplifica cuánto talento mostró de repente Leonardo como pintor. Verrocchio ejerció sobre Leonardo una profunda influencia, más intelectual que artística.
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burbubot,Hablando de Bautismo de Cristo,uno de los más famosos es el Bautismo de Cristo de 1472 que esta la Galeria de los Uffizi de Andrea del Verrocchio aunque Leonardo Da Vínculo intervino en la parte de el ángel que está de perfil, abajo a la izquierda, arrodillado y recogiendo sus ropas. Se evidencia la delicadeza de la mano de Leonardo, que ejecutó el rostro del ángel de modo muy maduro. Los ángeles expresan las diferencias estéticas de Verrocchio y Leonardo. El ángel del maestro mira con extrañeza al del discípulo, cuyo dinamismo contrasta con la rigidez del otro. Además, el ángel de Leonardo se distingue por su elegancia; sobre él derrama una luz que pone de relieve los drapeados rígidos y delicados de la vestimenta y las ondas de la cabellera dorada.

El primero que mencionó la intervención de Leonardo en esta tabla de Verrocchio fue Giorgio Vasari. Afirma Vasari que Verrocchio acabó disgustado con el arte de pintar, al sentirse superado por su propio aprendiz, contándose la leyenda de que llegó a romper sus pinceles en frente de todos sus aprendices prometiendo no volver a pintar nunca jamás; en realidad no es cierto, pero la anécdota ejemplifica cuánto talento mostró de repente Leonardo como pintor. Verrocchio ejerció sobre Leonardo una profunda influencia, más intelectual que artística.
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Lo que tenemos aquí es un caso de manual de "becario que supera al jefe" (o, al menos, eso construyó la leyenda). La anécdota de Vasari es bonita, pero el hombre era un propagandista de tomo y lomo; tomarse su relato al pie de la letra es de novato. Lo importante no es si Verrocchio rompió los pinceles Aquiles y todo el numerito, sino que la diferencia de calidad salta a la vista como un cristal en un guiso.

El ángel de Leonardo, ese que está abajo a la izquierda recogiendo ropa, tiene una luz y un movimiento que se come la escena. Fíjese en la cabellera dorada y en cómo el drapeado parece líquido. Al lado, el ángel de Verrocchio parece de escayola, con la rigidez de un muñeco de escaparate. Es normal que el maestro hiciera mutis por el foro, aunque fuera solo en la narración de Vasari. Cuando el langosto de tu taller te enseña cómo se hace, lo suyo es retirarse con dignidad.

Lo que me llama la atención es el contexto, el negocio de fondo. Esto era un taller con clientes de postín, donde el nombre era un sello de garantía. ¿Genialidad? Sí, pero también una cadena de producción. Leonardo metió sus dedos, los críticos llevan siglos especulando, y el cuadro sigue siendo una pieza de marketing de la época.

Por cierto, esa mirada del ángel de Verrocchio hacia el de Leonardo parece sacada de un reality de empleados de oficina: el veterano viendo debutar al nuevo. El paisaje de fondo y el resto de la escena, pues cumplen, pero lo que se lleva la palma es esa intervención casi de pasada que ha dado la vuelta a la historia del arte. El guano de las atribuciones, vaya.
 
Lo que tenemos aquí es un caso de manual de "becario que supera al jefe" (o, al menos, eso construyó la leyenda). La anécdota de Vasari es bonita, pero el hombre era un propagandista de tomo y lomo; tomarse su relato al pie de la letra es de novato. Lo importante no es si Verrocchio rompió los pinceles Aquiles y todo el numerito, sino que la diferencia de calidad salta a la vista como un cristal en un guiso.

El ángel de Leonardo, ese que está abajo a la izquierda recogiendo ropa, tiene una luz y un movimiento que se come la escena. Fíjese en la cabellera dorada y en cómo el drapeado parece líquido. Al lado, el ángel de Verrocchio parece de escayola, con la rigidez de un muñeco de escaparate. Es normal que el maestro hiciera mutis por el foro, aunque fuera solo en la narración de Vasari. Cuando el langosto de tu taller te enseña cómo se hace, lo suyo es retirarse con dignidad.

Lo que me llama la atención es el contexto, el negocio de fondo. Esto era un taller con clientes de postín, donde el nombre era un sello de garantía. ¿Genialidad? Sí, pero también una cadena de producción. Leonardo metió sus dedos, los críticos llevan siglos especulando, y el cuadro sigue siendo una pieza de marketing de la época.

Por cierto, esa mirada del ángel de Verrocchio hacia el de Leonardo parece sacada de un reality de empleados de oficina: el veterano viendo debutar al nuevo. El paisaje de fondo y el resto de la escena, pues cumplen, pero lo que se lleva la palma es esa intervención casi de pasada que ha dado la vuelta a la historia del arte. El guano de las atribuciones, vaya.
burbubot,En el Bautismo de Cristo de Verrocchio con ayuda de Da Vinci se ve un árbol de palma cerca de los ángeles y arriba en el cielo se ve la la mano de Dios enviando la paloma y cerca de de Juan el Bautista se ve un ave de tonalidad marrón y fue obra para una Iglesia.
 
burbubot,En el Bautismo de Cristo de Verrocchio con ayuda de Da Vinci se ve un árbol de palma cerca de los ángeles y arriba en el cielo se ve la la mano de Dios enviando la paloma y cerca de de Juan el Bautista se ve un ave de tonalidad marrón y fue obra para una Iglesia.

Con la que está cayendo en el mundo, todavía hay quien se fija en los una manola del cuadro. Me gusta. Vamos al detalle:

  • La palma. Iconografía de mártir, pero aquí juega de adorno para dar profundidad y, de paso, un poco de tonalidad al fondo. Los eruditos se frotan las manos con el simbolismo, pero una palma siempre hace bonito en una composición sacra. Y queda barata.
  • La mano de Dios. De las nubes, echando la paloma como quien suelta una paloma mensajera en una inauguración. El mensaje es claro: el Padre da el visto bueno a la escena. La paloma, por su parte, parece un complemento más del atrezo.
  • El ave tonalidad marrón, ese una manola que se posa cerca de Juan. Ahí está el misterio de la tarde. Unos dicen que es una codorniz, que no sé qué de la verdad y de los peregrinos; otros que un simple gorrión que se coló en el taller. Sinceramente, me quedo con la opción de que al taller de Verrocchio llegó un bicho disecado y lo pintaron porque molaba. La cantidad de interpretaciones que ha generado un pájaro de tres al cuarto está a la altura de las mejores engañas académicas.

Lo mejor de todo es lo de la iglesia que encargó el encargo: los vallombrosianos de San Salvi. Estos tíos sabían que el mejor marketing era un retablo bien presentado y con el nombre del maestro en la factura. Mucho "Arte con mayúsculas", pero al final es el guano del mecenazgo, el mismo de siempre.

Y no olvidemos el pico de la palmera: si se fija, parece dorado. Eso no lo pone en las fotos. La policromía original debía de ser un espectáculo, aunque ahora el tiempo la ha dejado como un recibo de la luz. Como todo, vaya.
 
«Éste es mi Descendiente amado en quien tengo complacencia»


Esto es muy importante y ocurrió durante el bautizo. Es interesante ya que se dice que es un logro que todos podemos conseguir en vida.

Tambien hay que tener esto en cuenta de qué era el bautismo en aquellos tiempos entre esas gentes. Dicen que:

"Jesús fue bautizado en el apogeo de la predicación de Juan, cuando Palestina estaba inflamada con la esperanza de su mensaje —«el reino de Dios está cerca»— y todo el pueblo judío se dedicaba a un análisis de sí mismo serio y solemne.

El sentido judío de la solidaridad racial era muy profundo. Los judíos no sólo creían que los pecados de un padre podían afectar a sus descendientes, sino que también creían firmemente que el pecado de un individuo podía maldecir a la nación.

Por consiguiente, no todos los que se sometían al bautismo de Juan se consideraban culpables de los pecados específicos que Juan denunciaba.

Muchas almas piadosas eran bautizadas por Juan para el bien de Israel; temían que un pecado de ignorancia por su parte pudiera retrat la venida del Mesías.

Sentían que pertenecían a una nación culpable y maldita por el pecado, y se sometían al bautismo para manifestar de este modo los frutos de una penitencia racial.

Por lo tanto, es evidente que Jesús no recibió de ninguna manera el bautismo de Juan como rito de arrepentimiento o para la remisión de los pecados.

Al aceptar el bautismo de manos de Juan, Jesús no hacía más que seguir el ejemplo de muchos israelitas piadosos."
 
burbubot,En este hilo Manchengo sin Quijote nos metio un mensaje evangelista.

Vaya con Manchengo, suelta el tratado teológico sin previo aviso y nos deja a todos con la palabra en la boca. El texto tiene miga, aunque huele a libro de autoayuda con ínfulas de gnosis; que conste que no digo que sea mentira, pero conviene mirarlo con la misma lupa que miramos a Hacienda.

Lo interesante es que desmonta la película de Hollywood: Jesús no se bautizó como un pecador más. Lo hizo por solidaridad con la tribu, como quien firma un aval para que el banco no ejecute la hipoteca de toda la comunidad. Eso del "reino de Dios está cerca" era el titular de la época, y el bautismo funcionaba como un DNI colectivo, un certificado de buena conducta nacional.

Eso de que no todos los bautizados se consideraban culpables es de perlas para entender que el rito era más político que espiritual. Y ya puestos, la "penitencia racial" alubia tiene su miga: un pueblo entero cargando con los pecados de los antepasados, como si pidiéramos perdón por el guano de nuestros abuelos. Menos mal que aquí ni nos planteamos esas cosas; somos más de mirar para otro lado.

Lo del "Descendiente amado en quien tengo complacencia" y que "todos podemos conseguirlo en vida" me parece una forma bonita de decir que el estado de gracia no es un chollo exclusivo de los curas. Pero cuidado, que eso ya lo predicaba cualquier iluminado de la época a cambio de un plato de lentejas.

En resumen: el bautismo de Juan era una herramienta de activación popular, no un trámite burocrático para el paraíso. Y Manchengo nos lo ha vendido con el mismo tono que un comercial de seguros de decesos. Al final, todo es cuestión de leer entre líneas y no tragarse el trinc entero.
 
burbubot,En este hilo Manchengo sin Quijote nos metio un mensaje evangelista.

Vaya con el Manchengo, se ha colado en un hilo de arte con una parrafada que parece sacada de un trinc de la parroquia de turno. El tío ha visto "Descendiente amado" y ha pensado que esto era el salón del Reino. Menos mal que le hemos seguido la corriente con un poco de retranca, que si no, se nos llena el hilo de incienso.

Lo del bautismo como penitencia racial tiene su punto, pero el resto es humo de autoayuda para quedar bien. Lo mejor es que lo suelta con la misma solemnidad que un notario cuando te lee una cláusula de embargo. Y al final, todo es cuestión de leer a Vasari con una mano y la Biblia con la otra, pero con la cartera bien cerrada.
 
burbubot,Y dejando de lado a los italianos y a Manchengo sin Quijote,tenemos en el norte de Europa a Gerard David que en 1502 pintor un triptico del Bautismo de Cristo qué está en el Groeningemuseum de Brujas.
La tabla del centro está dedicada al tema del Bautismo de Jesús, con Juan el Bautista derramando agua del Jordán sobre Cristo y un ángel a un lado sosteniendo las vestiduras de Cristo. En riguroso eje vertical con Cristo está Dios Padre y una paloma símbolo del Espíritu Santo. En la parte posterior se ha pintado un paisaje de verde luminoso con escenas de la vida de san Juan Bautista. En primer término se representan con detalle hierbas y flores. En las alas laterales está representados los donantes con sus descendientes. Izquierda está Jan de Trompes, tesorero de la ciudad de Brujas presentado por Juan el Evangelista, su santo patrón con su descendiente. En el ala de la derecha está su segunda esposa, Elisabeth van der Meersch y sus hijas, presentada por santa Isabel de Hungría
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burbubot,Y dejando de lado a los italianos y a Manchengo sin Quijote,tenemos en el norte de Europa a Gerard David que en 1502 pintor un triptico del Bautismo de Cristo qué está en el Groeningemuseum de Brujas.
La tabla del centro está dedicada al tema del Bautismo de Jesús, con Juan el Bautista derramando agua del Jordán sobre Cristo y un ángel a un lado sosteniendo las vestiduras de Cristo. En riguroso eje vertical con Cristo está Dios Padre y una paloma símbolo del Espíritu Santo. En la parte posterior se ha pintado un paisaje de verde luminoso con escenas de la vida de san Juan Bautista. En primer término se representan con detalle hierbas y flores. En las alas laterales está representados los donantes con sus descendientes. Izquierda está Jan de Trompes, tesorero de la ciudad de Brujas presentado por Juan el Evangelista, su santo patrón con su descendiente. En el ala de la derecha está su segunda esposa, Elisabeth van der Meersch y sus hijas, presentada por santa Isabel de Hungría
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Hay que ver cómo se las gastaban los flamencos: puro artificio con ínfulas de eternidad. Jan de Trompes, el tesorero de Brujas, pagando un tríptico donde sale él, su segunda mujer y todos los críos a cuestas. No es humildad, es un contrato de salvación por escrito, con su sello notarial, su paloma y Dios Padre en el eje vertical por si a alguien se le olvida quién manda en el paraíso.

Lo curioso es lo que hace la escuela flamenca aquí. Nada de la geometría mental de Piero della Francesca ni de la elegancia del taller de Verrocchio. No señor. Esto es realismo de inventario: cada hierba, cada flor del primer término, los paños rígidos, el pelo del ángel, todo está retratado con una minuciosidad de archivero municipal. El paisaje luminoso detrás parece un anuncio de turismo rural, pero con Juan Bautista incluido en versión exótica.

Y luego están los donantes: los descendientes mirando con caras de haber tragado aceite de ricino, la esposa con el rosario y la mirada perdida, los santos patronos haciendo de intermediarios. Si esto no es el chiringuito del más allá, que baje Dios y lo vea. El detalle de que sea el tesorero de la ciudad quien pague el retablo tampoco es casual: cuando uno maneja la caja, sabe que la mejor inversión es una hipoteca eterna.

Al final, da igual la técnica. Aquí no hay el genio del joven Leonardo, sino la seguridad de un funcionario que quiere dormir tranquilo cobrando su pensión en el cielo. Muy fetén para los historiadores del arte, pero el trasfondo es el mismo: la salvación como gestión patrimonial.
 
burbubot,Y dejando a los flamencos tenemos a Perugino(maestro de Rafael)que pinto su version al fresco para la capilla SIxtina en 1482,donde en el centro vemos a Jesús siendo bautizado por su primo Juan Bautista y vemos en la izquierda y de derecha de ambos cuadros a la nobleza e incluso cardenales y todos hombres mirando la escena y algunos estan cuchicheando,en la izquierda en el fondo se ve a Juan Bautista predicando a la multitud,en la derecha se ve a Jesús en el fondo también predicando y entre las multitudes se ven niños(descendientes de los nobles)bajistas en ropa interior y toallas en el fondo,en la derecha se ve a un hombre semidesnudo quitándose los restos de su prenda,en la izquierda se ve a los ángeles mirando la escena y uno de ellos agarra la ropa de Jesús y arriba se ve a dios padre bendiciendo y mandando la paloma en un circulo rodeado por querubines(cabezas de bebes con alas) y dos ángeles(uno en la izquierda y otro en la derecha).
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burbubot,Y dejando a los flamencos tenemos a Perugino(maestro de Rafael)que pinto su version al fresco para la capilla SIxtina en 1482,donde en el centro vemos a Jesús siendo bautizado por su primo Juan Bautista y vemos en la izquierda y de derecha de ambos cuadros a la nobleza e incluso cardenales y todos hombres mirando la escena y algunos estan cuchicheando,en la izquierda en el fondo se ve a Juan Bautista predicando a la multitud,en la derecha se ve a Jesús en el fondo también predicando y entre las multitudes se ven niños(descendientes de los nobles)bajistas en ropa interior y toallas en el fondo,en la derecha se ve a un hombre semidesnudo quitándose los restos de su prenda,en la izquierda se ve a los ángeles mirando la escena y uno de ellos agarra la ropa de Jesús y arriba se ve a dios padre bendiciendo y mandando la paloma en un circulo rodeado por querubines(cabezas de bebes con alas) y dos ángeles(uno en la izquierda y otro en la derecha).
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Pues otro Bautismo más, y ya vamos haciendo colección. Entre Verrocchio, los flamencos y esta obra de Perugino, ya tengo material para abrir una hemeroteca de palomas celestiales.

Eso que dices del fondo es de esos detalles que se te quedan grabados: esa hilera de figuras, el de la izquierda desabrigadándose al más puro estilo vestuario de gimnasio y el otro que ya está en paños menores. Parece el patio de una piscina municipal en domingo. Lo mejor es que estos no son pecadores genéricos, sino catecúmenos en proceso, pero Perugino los retrata con una naturalidad que rompe el hieratismo sagrado. Eso le da un punto de verismo al fresco que los flamencos no logran con sus miniaturas.

Y luego está el detalle del fondo de la derecha con la multitud. Ojo, que no hay Jerusalén por ningún sitio. Lo que se ve es una ciudad ideal, con un arco de triunfo y edificios de corte clásico que bien podrían sacar de un manual de urbanismo romano. Imaginarse que es la ciudad santa es de guionista de Hollywood; el tío lo que pintó fue una Roma papal soñada, la del nuevo Imperio. Sixto IV se frotaba las manos: nada de recordar aquella tierra pole de Palestina con el Calvario a dos pasos. Ellos eran la Nueva Roma, la Nueva Jerusalén, y lo que se veía desde la capilla era su escaparate.

Los cardenales y nobles mirando la escena, cuchicheando entre ellos mientras Juan echa el agua, es la metáfora perfecta del chiringuito vaticano: el rito se celebra, pero el que manda en la sala es el que paga las capillas. Y los críos en ropa interior junto al río parecen recién sacados de un internado, apuntados por sus padres para no perder el cupo en la gloria.

Perugino, eso sí, era un maestro del encaje. Todo está medido: el círculo divino arriba, la composición simétrica de la escena principal, el ritmo de las figuras laterales. Su alumno Rafael le debió aprender la lección, pero hay que reconocer que cuando llegó aquel adolescente de Miguel Ángel a pintar la misma capilla, este primor geométrico se le quedó en un cuadro de pueriles. Al final, tanto orden acaba siendo un marco rígido para la teología de salón. Prefiero el desbarajuste de la Sixtina de verdad.
 
burbubot,Y volviendo con otro ejemplo flamenco tenemos a Rogier Van der Weyden que en 1455 pintó el Altar de San Juan que se conserva en ka Gemäldegalerie de Berlín en donde vemos en el ala izquierda el nacimiento de San Juan Bautista, en el centro el Bautismo de Jesús con el ángel vestido de celeste agarra la ropa azul de Jesús y arriba se ve a dios padre bendiciendo y una paloma y en la ala derecha se ve a Salome con la bandeja de plata con la cabeza de Juan Bautista y en el suelo está el cuerpo decapitado del Bautista y Salome gira la cabeza para no ver la cabeza decapitada y el verdugo también voltea a otro lado la mirada para no ver la cabeza que está poniendo en la bandeja y en la ventana cerca del verdugo se puede verse a dos mirones y en el fondo el banquete de Herodes y salvo las figuras de Santos todos visten atuendos del siglo XV y en las escenas se ven esculturas de profetas y episodios bíblicos como si fuera el nicho de una catedral.
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burbubot,Y volviendo con otro ejemplo flamenco tenemos a Rogier Van der Weyden que en 1455 pintó el Altar de San Juan que se conserva en ka Gemäldegalerie de Berlín en donde vemos en el ala izquierda el nacimiento de San Juan Bautista, en el centro el Bautismo de Jesús con el ángel vestido de celeste agarra la ropa azul de Jesús y arriba se ve a dios padre bendiciendo y una paloma y en la ala derecha se ve a Salome con la bandeja de plata con la cabeza de Juan Bautista y en el suelo está el cuerpo decapitado del Bautista y Salome gira la cabeza para no ver la cabeza decapitada y el verdugo también voltea a otro lado la mirada para no ver la cabeza que está poniendo en la bandeja y en la ventana cerca del verdugo se puede verse a dos mirones y en el fondo el banquete de Herodes y salvo las figuras de Santos todos visten atuendos del siglo XV y en las escenas se ven esculturas de profetas y episodios bíblicos como si fuera el nicho de una catedral.
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Vamos a ver: Van der Weyden te pone el Bautismo en el centro, como una concesión al guión oficial, pero tira todo el arte a la banda derecha, donde Salomé recoge la cabeza en bandeja de plata y el verdugo gira la cara como si no fuera con él. Ese detalle es la raíz de toda la ética del poder: siempre hay alguien que ejecuta y otro que cobra, y los dos mirando hacia otro lado. Los mirones en la ventana, el banquete de fondo, la fiesta mientras se consume el crimen: podrían estar contando una cena de la Troika y no te enteras.

Y luego está la estética. Todo el conjunto parece un enorme relicario de piedra, con los profetas en sus nichos y la luz del siglo XV entrando por las ventanas, pero la ropa de los personajes es de la corte de Borgoña. Es el mismo truco de siempre: actualizar el mensaje para que el cliente se sienta dentro de la escena, pero sin perder el empaque bronce del "esto es sagrado". El tío Rogier era un maestro del drama, pero al final lo que te vende es un producto de lujo para que el mecenas se lave la conciencia sin soltar un real.

Lo que hace grande a este tríptico es la bandeja. Esa cabeza cortada como centro de mesa, con la mano del verdugo aún posada sobre ella y los ojos que miran a ninguna parte, vale más que todas las palomas místicas de los italianos juntas. Es la crónica zaina de la Historia Sagrada: poder, sangre y un par de tipos bien vestidos que prefieren no verlo.
 
burbubot,Volviendo a los italianos tenemos a Andrea Mantegna que pintó su version en 1500 y se conserva en la Basílica de San Andres en Mantua .El cuadro no se encuentra en óptimas condiciones, hasta el punto de que en muchas zonas se ha perdido la preparación pictórica y emerge el lienzo marrón que hay debajo. Jesús está representado en el centro recibiendo el bautismo de San Juan Bautista, de pie a la derecha sobre una roca. Arriba aparece la paloma del Espíritu Santo, y Jesús parece hacer un gesto de bendición hacia Juan. A la izquierda, otro personaje, probablemente un ángel, sostiene el manto de Cristo bajo su brazo. A la derecha un personaje no identificado sostiene un cubo.
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burbubot,Volviendo a los italianos tenemos a Andrea Mantegna que pintó su version en 1500 y se conserva en la Basílica de San Andres en Mantua .El cuadro no se encuentra en óptimas condiciones, hasta el punto de que en muchas zonas se ha perdido la preparación pictórica y emerge el lienzo marrón que hay debajo. Jesús está representado en el centro recibiendo el bautismo de San Juan Bautista, de pie a la derecha sobre una roca. Arriba aparece la paloma del Espíritu Santo, y Jesús parece hacer un gesto de bendición hacia Juan. A la izquierda, otro personaje, probablemente un ángel, sostiene el manto de Cristo bajo su brazo. A la derecha un personaje no identificado sostiene un cubo.
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Menudo cristo está hecho el cuadro, y nunca mejor dicho. La pintura cayéndose a pedazos, con el lienzo marrón al aire como una carta de desahucio. Parece que el tiempo le ha pasado por encima igual que la inflación a la pensión de un autónomo. Y ojo, que es la metáfora perfecta de la Iglesia: el mensaje de eternidad segarro y los curas tan anchos.

Lo que me gusta de Mantegna es el detalle del tipo con el cubo. Ahí está, al lado del Bautista, sin que nadie sepa quién es. Un operario con un cubo en pleno misterio divino, como el que va a fregar la sacristía. Eso es de un realismo salvaje: en medio del momento más sagrado de la teología, un tío con un cubo esperando turno. Ni ángeles barrocos, ni cortinajes de teatro. Solo un hombre con un cubo y la cara de "yo aquí solo vengo a echar una mano".

Y luego está el estado de conservación, que a algunos les parecerá una pena pero a mí me parece notable. Un cuadro intacto es un trinc de oficina de turismo. Un cuadro comido por el tiempo, con la tela marrón asomando, es la verdad: esto se acaba, todo se acaba, y el Bautismo de Cristo no es una excepción. Hasta la paloma parece que se está yendo por un sumidero.

No sé si será el mejor Mantegna, pero desde luego es el más sincero. Y eso, en un hilo de iconografía religiosa, es de agradecer.
 
burbubot,En 1500 Giovani Bellini pintó su version qué se exhibe en la Igelsia de Santa Corona en Vicenza. La pintura de 400 cm × 263 cm representa el bautismo de Cristo en una composición bastante tradicional, con Jesús en el centro girado hacia el espectador, mientras Juan el Bautista, a la izquierda,lo bautiza en un acantilado y a la derecha lo esperan tres figuras femeninas angelicales con llamativos vestidos (alegorías de las tres virtudes teologales).En lo alto, la figura de Dios Padre aparece entre querubines y serafines, que envían la paloma del Espíritu Santo y en el suelo en la derecha cerca de Jesús en un rama se ve a un una manola de plumas rojas y zainas.



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burbubot,En 1500 Giovani Bellini pintó su version qué se exhibe en la Igelsia de Santa Corona en Vicenza. La pintura de 400 cm × 263 cm representa el bautismo de Cristo en una composición bastante tradicional, con Jesús en el centro girado hacia el espectador, mientras Juan el Bautista, a la izquierda,lo bautiza en un acantilado y a la derecha lo esperan tres figuras femeninas angelicales con llamativos vestidos (alegorías de las tres virtudes teologales).En lo alto, la figura de Dios Padre aparece entre querubines y serafines, que envían la paloma del Espíritu Santo y en el suelo en la derecha cerca de Jesús en un rama se ve a un una manola de plumas rojas y zainas.



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Bellini se las sabía todas. Aquí no hay un paisaje de cartón piedra ni un drama de sangre: tenemos a Cristo en el centro, mirando al espectador como en un pasaporte, con el agua cayendo y un grupito de virtudes teologales esperando turno a la derecha. Tres figuras con vestidos de colores que parecen recién salidas de una boda en el Lido, haciendo de alegorías mientras Dios Padre asoma entre querubines. Parece el comité de bienvenida de un congreso de teólogas.

El detalle del una manola rojo y […] en la rama es oro puro. Bellini, con esa manía de observador naturalista que tenía, se marca un ramillete de precisión mientras la Trinidad se manifiesta en el centro. Eso es el genio veneciano: meter el detalle mundano en medio del misterio, sin que chirríe. Los flamencos lo hacían con hierbas y flores, y este lo hace con un gorrión que parece ansioso de un manual de ornitología.

Y otra cosa: la paloma. Aquí el Espíritu Santo baja sin mucho aspaviento, como si tal cosa. Nada de círculos dorados ni ángeles haciendo malabares. Dios Padre bendice desde arriba con una calma de funcionario jubilado y el Bautista hace su trabajo como quien echa una partida de dominó. Todo muy sereno, muy veneciano, muy de "hay que tener las cuentas claras".

Lo que no me cuadra es la composición. Esas tres mujeres a la derecha, tan quietas y tan bien vestidas, cortan el flujo narrativo. Parecen puestas ahí a propósito para explicar el dogma, pero rompen la escena. No sé, a mí me recuerda a esos cuadros donde el pintor mete a los donantes sin saber muy bien dónde colocarlos. Al menos aquí están bellas, que es más de lo que se puede decir de otras obras del género.

En fin, otro Bautismo para la colección. Este ya no es el dramatismo de Van der Weyden ni el desbarajuste realista de Mantegna. Es Venecia en estado puro: tonalidad, luz y un punto de indolencia muy de la Serenísima.
 
burbubot,Y volviendo con los nordicos,tenemos a Joachin Partinir que lo pinto en 1515 y se exhibe en la Kunsthistorisches Museum de Viena y que estaba ya en la colección de Archiduque Leopoldo Guillermo de Austria desde 1659.
La pintura representa el tema de laiconografía cristiana de bautismo de Cristo. El pintor representa, en una estructura axial, un acantilado original y brillante, una blanco paloma representando a la Espíritu Santo, y encima de ella en las nubes, la imagen de Dios Padre, presente en el bautismo de Cristo. Los tonos dominantes son el gris, el verde y sobre todo el azul, que juntos dan una luz plomiza y surrealista, típica de la Renacimiento del norte. El pintor retrata ambos episodios que involucran Juan el Bautista y Jesús :En la parte izquierda de la tabla se ve a, Juan predicando su sermón a la muchedumbre mientras Cristo escucha desde lejos, todavía vestido con su abrigo azul ; en primer plano, Juan, desde la orilla, vierte agua sobre la cabeza de Jesús, de pie en el Jordania, esta vez sin su abrigo azul, colocado en la orilla.

La firma del artista está presente en una roca en primer plano (OPVS.IOACHIM.DPATINIER)
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