A menudo hablamos de los problemas, las cosas que suceden, sobre lo inéptos que nos parecen los responsables y sobre que esto se tenía que haber evitado.
El caso de la oleada turística de Ceuta es uno de esos casos.
Hablar y criticar es fácil. Que se ha hecho fatal, a la vista está. Los resultados hablan por sí solos. Está claro que alguien ha hecho mal su trabajo.
Pero yo aquí no voy a hablar sobre lo que se ha hecho mal, porque a veces las cosas sobrevienen de manera sorpresiva. Recuerdo que como dice el refrán: "a toro pasado, todos somos Manolete", o lo que es lo mismo, una vez suceden las cosas todos nos volvemos visionarios retrospectivos, y decimos que "esto había que haberlo evitado de tal o cual forma".
No nos detendremos en ser adivinos del futuro con la vista del futuro, que es el deporte favorito de, por ejemplo, los expertos en bolsa, que dicen aquello de "aquí había que haber entrado, y aquí había que haber ansioso", a la vista de una gráfica que representa el pasado.
No, chico, no...
No puedes hablar del pasado como si el futuro lo hubieras tenido a la vista, porque precisamente no lo tenías a la vista.
Vamos a ser positivos y hablar sobre lo que yo haría ahora, caso de tener poder para ello.
Una opción sería invadir territorio Ingenieros como represalia a esta oleada turística. Porque no me cabe duda que Jovenlandia es el responsable de esta avalancha humana.
Me adentraría al interior de Jovenlandia desde Ceuta, invadiendo diez kilómetros desde la frontera. De esta forma conseguiríamos dos cosas:
a) trazar una zona de seguridad y,
b) demostrar a Jovenlandia que España también sabe jugar sucio.
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Llegados a este punto habría un conflicto internacional, está claro, pero sentaríamos una base muy importante: con España no se juega. Ahora sería Jovenlandia quien tendría un problema con España y no al contrario.
Naturalmente esa oleada turística iba a ser temporal, pero el abandono de los territorios ocupados, estaría condicionado al pago inmediato de todos los daños y perjuicios ocasionados en la oleada turística a Ceuta, incluídos los gastos derivados del despliegue de nuestras tropas.
¿No quieres pagar? No hay problema: seguimos instalados allí, con todas nuestras tropas, y la factura irá aumentando. Porque cada día que pasa, mantener el contingente militar cuesta dinero a España.
Una vez recibida la indemnización de parte de Jovenlandia, retiraría todas las tropas y todo volvería a ser como antes. Las fronteras volverían a ser las que eran.
Y es seguro que, una vez sucedido esto, no haría falta colocar vallas de diez metros, ni tampoco un largo espigón en la costa, ni colocar a un policía a cada cincuenta metros, porque Jovenlandia habría conocido de primera mano el precio que tiene el faltar al respeto a España.
La seguridad a partir de ese momento la podríamos delegar en Jovenlandia, quien a buen seguro y por la cuenta que le trae, le pondría las pilas a su policía para que no se colase ni un sólo forastero de manera ilegal.