Brooooootal: los diamantes son el nuevo Bitcoin: debacle de su valor de -50% en solo tres años gracias a las copias sintéticas y tambien.....

silverdaemon

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....AÑADO YO que los hombres gracias al movimiento MGTOW ya no son tan ingenuos como para gastarse 30.000 euros en una pedida de mano espectacular (esas cifras son muy típicas en USA, además les suele gustar Tiffany's) para que luego les quiten a sus descendientes y les echen de casa

Me recuerda mucho a los del Bitcoin ¿cómo va a ser algo especial si hay cientos o miles de criptomonedas capaces de hacer lo mismo?

En el subforo de bolsa e inversiones alternativas hace ya años que ante la entrada de un listillo que quería colocarles a los foreros diamantes de inversión alguien bien documentado advirtió que incluso si solo hubiese diamantes naturales es un mercado cautivo de la multinacional De Beers (que domina gran parte de la producción mundial) que lo que hace es minimizar artificialmente el suministro para mantener los precios altos, pero que ni siquiera el diamante natural es escaso. Otra cosa son las piezas rarísimas por tamaño, tonalidad y calidad, diamantes naturales del tamaño de media bowling de ping pong o golf, esos son y seguirán siendo carísimos porque son muy raros


Los diamantes ven esfumarse en tres años la mitad de su valor ante el auge de las copias sintéticas​

La popularización de esta alternativa casi indistinguible llena el mercado de piedras hasta 40 veces más baratas y desesperan a los gigantes del sector

Una veinteañera entra con sus padres en la joyería de José Luis Sánchez, en A Coruña, y no saldrá de allí sin un diamante, por pequeño que sea. Lo llevará en una gargantilla durante la ceremonia de graduación en la universidad. El presupuesto es ajustado, unos 1.200 euros, y las aspiraciones son modestas. Buscan una pieza minúscula, de apenas 0,25 quilates. Entonces, Sánchez les explica la máxima que en los últimos años ha puesto patas arriba el mercado de la joyería: no todo lo que reluce es diamante. “Tengo una alternativa mucho más barata”, les comenta.

Con esta anécdota de 2023, el joyero coruñés de 67 años se refería a los diamantes sintéticos, creados en laboratorio mediante máquinas que reproducen las condiciones extremas de presión y temperatura en las que se forman estas piedras en la naturaleza. Una alquimia inaugurada en los años cincuenta, pero masificada tan solo décadas más tarde. En 2014, el legendario futbolista Pelé lanzó una colección fabricada a partir de su propio cabello, una señal de alerta en gran parte ignorada fuera de Brasil. Algo menos de una década más tarde, los diamantes de laboratorio ya estaban por todas partes, incluida la tienda de Sánchez, y a precios mucho más bajos: según estiman los expertos consultados por este diario, mientras una piedra natural de un quilate suele costar unos 4.000 euros, su equivalente sintético ronda los 100 euros. Aquella clienta de A Coruña acabó saliendo de la tienda con un diamante sintético de 0,7 quilates.

Ante la competencia de estas copias, el precio de las piedras naturales se ha desplomado. Los diamantes de 0,5 y 1 quilate han perdido la mitad de su valor desde comienzos de 2023, según datos facilitados a este diario por Rapaport, la mayor consultora del mercado de diamantes. Los de 0,3 quilates cayeron un 40% y los de 3 quilates, en torno a un 30%.

“La industria del diamante natural ha atravesado numerosas dificultades debido a los diamantes sintéticos y el exceso de oferta”, señala Dan Mano, consejero delegado de Rapaport, en comentarios a este diario. Además, explica que el año pasado fue especialmente duro debido a la guerra arancelaria de Donald Trump (los diamantes sufrieron gravámenes de hasta un 50%, pero en 2026 pasaron a estar exentos de cualquier tributo). Desde la ciencia, el gemólogo Alfredo González explica que “los diamantes naturales más pequeños y de menor calidad son los más afectados, porque es más sencillo reproducirlos en laboratorios”.


La decadencia del diamante​



Es casi imposible, añade González, identificar un diamante de laboratorio bien hecho sin la ayuda de equipos como lupas capaces de amplificar las rayaduras de estas piedras. Según él, las versiones sintéticas todavía no logran replicar estos rasgos que se forman a lo largo de años de formación natural. Es el equivalente a los anillos de un árbol o una huella digital. La teoría a veces poco importa en la calle. Nadie distingue a simple vista los diamantes naturales de los sintéticos en los escaparates de joyerías como la de A Coruña, donde la mitad de las piedras expuestas ya son sintéticas. Por ello, los precios se desploman hasta el punto de llevar a los gigantes del sector a la desesperación.

“Visto con perspectiva, probablemente deberíamos haber sido un poco más contundentes ante las señales que estábamos recibiendo (de la competencia de los diamantes de laboratorio)”, explicó Duncan Wanblad, consejero delegado de la multinacional minera Anglo American, en entrevista al Financial Times la semana pasada. Anglo American controla desde 2011 la mítica minera de diamantes De Beers, que durante el siglo XX concentraba más del 80% del mercado de la piedra. Hoy, su cuota ronda apenas el 30%.


Los diamantes ya habían sufrido batacazos, como tras la crisis de 2008, pero pronto se recuperaron. Las acciones de Anglo American ya empezaba a rebotar a mediados de 2015. “Por lo general, cuando el mercado de los diamantes atraviesa una caída, se recupera muy rápidamente… Había una expectativa generalizada de que esta vez también sería así”, afirmó Wanblad. No lo ha sido y los títulos de la compañía llegaron a perder la mitad de su valor entre 2023 y 2025, hasta tocar unos 1.700 peniques.

Anglo American ya ha perdido la fe en los diamantes y, en mayo de 2024, anunció su intención de vender De Beers. Según informó Bloomberg la semana pasada, la multinacional está cerca de cerrar la venta a un consorcio liderado por una estatal angoleña. Una operación enmarcada en la reestructuración de Anglo American, que incluye también la adquisición prevista para 2027 de Teck, una minera de cobre y zinc, dos metales industriales en auge. “Anglo se acerca a una cartera más sólida gracias a que Teck compensa estas desinversiones (en los diamantes)”, argumentan Grant Sporre y Alon Olsha, analistas del servicio de Inteligencia de Bloomberg, en un informe del pasado 30 de julio. La apuesta por los nuevos tiempos ha dado sus frutos y la acción ha vuelto a niveles previos a la crisis de los diamantes sintéticos, por encima de los 4.000 peniques.

Los que se quedan en el sector todavía ven motivos para contentarse. Desde Rapaport, Mano defiende: “Aunque persisten las dificultades, ahora estamos viendo un equilibrio mucho mayor entre la oferta y la demanda”. Apunta a la estabilización de los precios de los diamantes de 0,3 quilates, cuyas caídas se han moderado, porque “los pulidores han mantenido unos niveles de producción disciplinados”. Es decir, han reducido la oferta.

Cada vez son menos quienes recuerdan aquello de que los diamantes son “el mejor amigo de las chicas”, como cantaba Marilyn Monroe. Como ocurre con cualquier joya, su valor depende en buena medida de lo que cada uno vea en ella. La estudiante de la joyería de A Coruña lo dejó bastante claro.
 
Intro de la pelicula de James Bond "Diamantes para la eternidad"

La que metió en el imaginario colectivo de mi generación que los diamantes eran algo valiosísimo


Tremenda su protagonista femenina JILL ST. JOHN, en una época en la que aun no se si había cirugía estética, las bellezas eran mas naturales, y los felpudos estaban en su apogeo....

 
Última edición:
Espere a que alguien invente la piedra filosofal (si no lo está ya y guardada en un oscuro cajon)

en mi opinión lo mas sensato sería guardársela para uno mismo e ir haciendo el oro poco a poco y vendiéndolo carísimo

mas que nada porque lo mas probable sería que los servicios secretos de los grandes paises volasen la cabeza a cualquier científico que avanzase demasiado en esa linea de investigación, pues son los primeros interesados en que el oro no pierda valor

lo mismo te crees que USA o los demás iban a dejar que reventase el sistema que les permite sostener su moneda cuando hay problemas rellenitos (que ya sabemos que no hay ya patrón oro, pero los bancos centrales cada año van vendiendo mas deuda de USA y comprando mas oro, por eso el bono USA está en el 4,7% a día de hoy)

Estados Unidos tiene la mayor reserva de oro del mundo con más de 8.133 toneladas. Le siguen Alemania, Italia, Francia y Rusia. Estos países usan el oro para dar fuerza y seguridad a sus economías. [1, 2, 3, 4]

Países con más oro

    • Estados Unidos: 8.133 toneladas
    • Alemania: 3.351 toneladas
    • Italia: 2.451 toneladas
    • Francia: 2.436 toneladas
    • Rusia: 2.332 toneladas
    • China: 2.279 toneladas [1, 2]
 
....AÑADO YO que los hombres gracias al movimiento MGTOW ya no son tan ingenuos como para gastarse 30.000 euros en una pedida de mano espectacular (esas cifras son muy típicas en USA, además les suele gustar Tiffany's) para que luego les quiten a sus descendientes y les echen de casa

Me recuerda mucho a los del Bitcoin ¿cómo va a ser algo especial si hay cientos o miles de criptomonedas capaces de hacer lo mismo?

En el subforo de bolsa e inversiones alternativas hace ya años que ante la entrada de un listillo que quería colocarles a los foreros diamantes de inversión alguien bien documentado advirtió que incluso si solo hubiese diamantes naturales es un mercado cautivo de la multinacional De Beers (que domina gran parte de la producción mundial) que lo que hace es minimizar artificialmente el suministro para mantener los precios altos, pero que ni siquiera el diamante natural es escaso. Otra cosa son las piezas rarísimas por tamaño, tonalidad y calidad, diamantes naturales del tamaño de media bowling de ping pong o golf, esos son y seguirán siendo carísimos porque son muy raros


Los diamantes ven esfumarse en tres años la mitad de su valor ante el auge de las copias sintéticas​

La popularización de esta alternativa casi indistinguible llena el mercado de piedras hasta 40 veces más baratas y desesperan a los gigantes del sector

Una veinteañera entra con sus padres en la joyería de José Luis Sánchez, en A Coruña, y no saldrá de allí sin un diamante, por pequeño que sea. Lo llevará en una gargantilla durante la ceremonia de graduación en la universidad. El presupuesto es ajustado, unos 1.200 euros, y las aspiraciones son modestas. Buscan una pieza minúscula, de apenas 0,25 quilates. Entonces, Sánchez les explica la máxima que en los últimos años ha puesto patas arriba el mercado de la joyería: no todo lo que reluce es diamante. “Tengo una alternativa mucho más barata”, les comenta.

Con esta anécdota de 2023, el joyero coruñés de 67 años se refería a los diamantes sintéticos, creados en laboratorio mediante máquinas que reproducen las condiciones extremas de presión y temperatura en las que se forman estas piedras en la naturaleza. Una alquimia inaugurada en los años cincuenta, pero masificada tan solo décadas más tarde. En 2014, el legendario futbolista Pelé lanzó una colección fabricada a partir de su propio cabello, una señal de alerta en gran parte ignorada fuera de Brasil. Algo menos de una década más tarde, los diamantes de laboratorio ya estaban por todas partes, incluida la tienda de Sánchez, y a precios mucho más bajos: según estiman los expertos consultados por este diario, mientras una piedra natural de un quilate suele costar unos 4.000 euros, su equivalente sintético ronda los 100 euros. Aquella clienta de A Coruña acabó saliendo de la tienda con un diamante sintético de 0,7 quilates.

Ante la competencia de estas copias, el precio de las piedras naturales se ha desplomado. Los diamantes de 0,5 y 1 quilate han perdido la mitad de su valor desde comienzos de 2023, según datos facilitados a este diario por Rapaport, la mayor consultora del mercado de diamantes. Los de 0,3 quilates cayeron un 40% y los de 3 quilates, en torno a un 30%.

“La industria del diamante natural ha atravesado numerosas dificultades debido a los diamantes sintéticos y el exceso de oferta”, señala Dan Mano, consejero delegado de Rapaport, en comentarios a este diario. Además, explica que el año pasado fue especialmente duro debido a la guerra arancelaria de Donald Trump (los diamantes sufrieron gravámenes de hasta un 50%, pero en 2026 pasaron a estar exentos de cualquier tributo). Desde la ciencia, el gemólogo Alfredo González explica que “los diamantes naturales más pequeños y de menor calidad son los más afectados, porque es más sencillo reproducirlos en laboratorios”.


La decadencia del diamante​



Es casi imposible, añade González, identificar un diamante de laboratorio bien hecho sin la ayuda de equipos como lupas capaces de amplificar las rayaduras de estas piedras. Según él, las versiones sintéticas todavía no logran replicar estos rasgos que se forman a lo largo de años de formación natural. Es el equivalente a los anillos de un árbol o una huella digital. La teoría a veces poco importa en la calle. Nadie distingue a simple vista los diamantes naturales de los sintéticos en los escaparates de joyerías como la de A Coruña, donde la mitad de las piedras expuestas ya son sintéticas. Por ello, los precios se desploman hasta el punto de llevar a los gigantes del sector a la desesperación.

“Visto con perspectiva, probablemente deberíamos haber sido un poco más contundentes ante las señales que estábamos recibiendo (de la competencia de los diamantes de laboratorio)”, explicó Duncan Wanblad, consejero delegado de la multinacional minera Anglo American, en entrevista al Financial Times la semana pasada. Anglo American controla desde 2011 la mítica minera de diamantes De Beers, que durante el siglo XX concentraba más del 80% del mercado de la piedra. Hoy, su cuota ronda apenas el 30%.


Los diamantes ya habían sufrido batacazos, como tras la crisis de 2008, pero pronto se recuperaron. Las acciones de Anglo American ya empezaba a rebotar a mediados de 2015. “Por lo general, cuando el mercado de los diamantes atraviesa una caída, se recupera muy rápidamente… Había una expectativa generalizada de que esta vez también sería así”, afirmó Wanblad. No lo ha sido y los títulos de la compañía llegaron a perder la mitad de su valor entre 2023 y 2025, hasta tocar unos 1.700 peniques.

Anglo American ya ha perdido la fe en los diamantes y, en mayo de 2024, anunció su intención de vender De Beers. Según informó Bloomberg la semana pasada, la multinacional está cerca de cerrar la venta a un consorcio liderado por una estatal angoleña. Una operación enmarcada en la reestructuración de Anglo American, que incluye también la adquisición prevista para 2027 de Teck, una minera de cobre y zinc, dos metales industriales en auge. “Anglo se acerca a una cartera más sólida gracias a que Teck compensa estas desinversiones (en los diamantes)”, argumentan Grant Sporre y Alon Olsha, analistas del servicio de Inteligencia de Bloomberg, en un informe del pasado 30 de julio. La apuesta por los nuevos tiempos ha dado sus frutos y la acción ha vuelto a niveles previos a la crisis de los diamantes sintéticos, por encima de los 4.000 peniques.

Los que se quedan en el sector todavía ven motivos para contentarse. Desde Rapaport, Mano defiende: “Aunque persisten las dificultades, ahora estamos viendo un equilibrio mucho mayor entre la oferta y la demanda”. Apunta a la estabilización de los precios de los diamantes de 0,3 quilates, cuyas caídas se han moderado, porque “los pulidores han mantenido unos niveles de producción disciplinados”. Es decir, han reducido la oferta.

Cada vez son menos quienes recuerdan aquello de que los diamantes son “el mejor amigo de las chicas”, como cantaba Marilyn Monroe. Como ocurre con cualquier joya, su valor depende en buena medida de lo que cada uno vea en ella. La estudiante de la joyería de A Coruña lo dejó bastante claro.


Lo del organización incivil es correcto y el propio artículo le pone la cifra: De Beers pasó de más del 80% del mercado en el siglo XX a rondar el 30% hoy. O sea que el organización incivil ya se había roto antes de los sintéticos; los sintéticos solo han rematado.

Pero la prueba más fuerte de su tesis no es el control de la oferta. Es el otro lado, y es casi un experimento controlado.

1. La tradición se inventó, y hay fecha.

"A diamond is forever" lo escribió Frances Gerety, de la agencia N. W. Ayer, en 1947, por encargo de De Beers. La campaña en Estados Unidos venía de 1938.

Y ahora el experimento, que es Japón:

  • 1967, cuando empieza la campaña: el 5% de los compromisos japoneses llevaba anillo de diamante.
  • 1981: el 60%.

Catorce años. Un país con una cultura matrimonial completamente distinta, sin ninguna tradición previa de anillo de pedida, y se implanta la costumbre en una generación con publicidad. Eso es lo más parecido a un ensayo con grupo de control que da la historia del marketing, y salió que sí.

2. Y ahora lo que de verdad se ha desplomado, que no es lo que parece.

Un diamante de laboratorio no es una imitación. Es carbono con la misma estructura cristalina: física y químicamente idéntico. Eso es lo que lo separa de la circonita, que sí es otro material que se le parece. Por eso dice el artículo que sin lupa capaz de ampliar las trazas de crecimiento no hay quien los distinga.

Con lo cual lo que ha caído un 50% no es el precio de un material. Es el precio de un certificado de procedencia. La piedra es la misma. Lo que se vendía era el relato de los mil millones de años.

3. Y eso explica exactamente el patrón de precios del artículo.

  • 0,5 y 1 quilate: -50%
  • 0,3 quilates: -40%
  • 3 quilates: -30%

Cuanto más grande, menos ha caído. Justo lo que usted decía: en las piezas grandes lo escaso sigue siendo escaso de verdad, porque reproducirlas en laboratorio es mucho más difícil.

4. Y un aviso para quien se sienta tentado por lo de "diamantes de inversión".

La pérdida no llega cuando baja el mercado. Llega en el momento de comprar. Un diamante no tiene creador de mercado: usted entra a precio de escaparate y sale a precio mayorista, y esa distancia se la come entera. Estos tres años podrían haber sido planos y el particular habría perdido igual. El desplome solo hace que además se note.

5. Y a @Rodal con la piedra filosofal, que tiene respuesta y es mejor que la conspiración: ya está hecha.

En 2025 la colaboración ALICE del CERN publicó que había detectado plomo convirtiéndose en oro en el LHC. El mecanismo: en colisiones casi rasantes entre núcleos de plomo, el campo electromagnético arranca tres protones y dos neutrones, y lo que queda es un núcleo de oro.

Producción total entre 2015 y 2018: unos 86.000 millones de núcleos de oro, cada uno durando en torno a un microsegundo.

Haga usted la cuenta conmigo, que es de bachillerato:

  • 86.000 millones de átomos entre el número de Avogadro, 6,022 por 10 elevado a 23, dan 1,4 por 10 elevado a menos 13 moles.
  • Multiplicado por 197 gramos por mol, que es lo que pesa un mol de oro: 0,000000000028 gramos.

Veintiocho billonésimas de gramo, en tres años, con la máquina más cara jamás construida, y desapareciendo en microsegundos.

O sea que el oro no es caro porque alguien esté callando a los científicos. Es caro porque fabricarlo cuesta incomparablemente más de lo que vale, y encima se te evapora antes de recogerlo. El secreto que nadie custodia se llama termodinámica.

Y fíjese en el contraste con el diamante, que es lo bonito del asunto: el carbono sí se dejó fabricar barato, y por eso se ha hundido. El oro no. La diferencia entre las dos piedras no está en el relato publicitario: está en cuánta energía hace falta para copiarlas.
 

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