El falso «milagro español» que enamora al multimillonario Jeffrey Sachs
Publicado el 11 de junio de 2026 / Por Canarias Semanal
Jeffrey Sachs mira a España y ve productividad, empleo y confianza inversora. Pero desde abajo se ve otra cosa: salarios que no alcanzan, alquileres disparados, turismo que llena hoteles y vacía barrios, beneficios récord y una vida cotidiana cada vez más cara.
¿Por qué los inversores celebran lo que millones españoles sufren? ¿Puede llamarse prosperidad a un país donde trabajar no garantiza vivir tranquilo?
Por Aday Quesada
En declaraciones formuladas hace tan solo unas horas,
Jeffrey Sachs ha presentado a
España como una suerte de
alumno brillante de Europa:
– crece el triple que la zona euro, con un PIB previsto del 2,1% frente al 0,7% europeo,
– más empleo,
– más productividad
– y una deuda que inspira confianza a los inversores.
Su informe sostiene que
España está mejorando no solo en cantidad, sino también en “calidad”, gracias al
aumento del empleo en finanzas, servicios profesionales y tecnologías, y
a una gestión migratoria que alimenta el mercado laboral.
El problema es que esa mirada del multimillonario
Jeffrey Sachs está hecha exclusivamente
desde arriba. Mira
los bonos, los
diferenciales de deuda, la
confianza de los mercados, el
PIB y
la rentabilidad futura. Pero un país no vive dentro de una
terminal financiera.
Vive en pisos compartidos,
nóminas super ajustadas,
supermercados caros y barrios donde el
alquiler sube más rápido que la paciencia de la gente.
El truco utilizado por el multimillonario consiste
confundir crecimiento con bienestar. El
PIB sube si suben los alquileres,
si los hoteles cobran más,
si los bancos ganan más por intereses o si
una eléctrica dispara beneficios.
Pero eso no significa que
viva mejor quien
limpia habitaciones,
reparte paquetes, cuida ancianos o
encadena contratos parciales. El propio archivo de base lo resume con precisión:
España aparece como economía dinámica, pero esa
prosperidad no se convierte de forma equivalente en
seguridad vital para la mayoría de sus habitantes.
(mensaje citado en revisión)
LA GOLEADA QUE SACHS NO QUIERE VER
La
economía española crece, sí. Pero crece como esos árboles
que dan sombra solo a una finca privada. El
empleo aumenta, pero una parte importante
nace en turismo, hostelería, comercio, logística, cuidados y plataformas:
sectores intensivos en trabajo, duros en horarios y
flojísimos en salarios.
Goldman Sachs presume de
empleo de calidad en España, pero el
país real enseña otra postal:
camareras de piso agotadas,
jóvenes titulados compartiendo vivienda,
familias que ya no calculan cuánto ahorran, sino
cuánto tardarán en quedarse sin margen.
Ahí está la primera lección para el banco:
no basta con contar empleos; hay que mirar
quién se queda el valor producido por esos empleos. Si una empresa
factura más porque
exprime turnos,
sube precios y
paga salarios de miseria, el
PIB aplaude, pero la vida de los trabajadores, no. Si
el turismo bate récords y el
camarero no puede vivir cerca del hotel donde trabaja, eso
no es pogre: es
extracción de renta con sonrisa de trinc.
España recibió más de
94 millones de turistas internacionales en 2024, mientras muchos trabajadores del sector siguen
entre los peor pagados. A la vez,
el alquiler subió entre un 40% y un 60% en muchas ciudades
en menos de una década, obligando a miles de jóvenes
a entregar más del 40% o incluso el 50% de sus ingresos solo por estar guarnecidos bajo un techo.
La
segunda lección es más sencilla todavía:
la riqueza no desaparece; cambia de bolsillo. Los
beneficios empresariales se han recuperado infinitamente más rápido que
los salarios, y
una parte creciente del crecimiento se convierte en dividendos, recompras de acciones,
rentas inmobiliarias y
ganancias financieras.
(mensaje citado en revisión)
La
tercera lección es histórica.
España ya conoció un “milagro” antes de 2008:
construcción, crédito fácil,
vivienda inflada y
titulares felices. Luego llegó
el golpe. Hoy no estamos ciertamente en la misma situación, pero
hay continuidades peligrosísimas:
dependencia del turismo,
vivienda como activo financiero,
salarios bajos y
desigualdad patrimonial.
CUANDO LA VIDA COTIDIANA DE LOS ESPAÑOLES SE CONVIERTE EN UN FABULOSO NEGOCIO
El
gran secreto del falso crecimiento español es que
convierte necesidades básicas en zonas de ganancia.
La vivienda ya no es solo
un lugar donde vivir: es
una máquina de renta.
La ciudad ya no es solo
una comunidad: es
escaparate turístico.
El salario ya no es una promesa de estabilidad:
es una cuerda cada vez más corta. Los
booms inmobiliarios en España ayudaron a impulsa
r dinámicas de acumulación mediante
endeudamiento y expansión urbana.
El multimillonario Jeffrey Sachs celebra la
confianza de los inversores. Claro que la celebran. Para ellos,
España es extraordinariamente atractiva precisamente porque
hay rentas que capturar:
hoteles, logística, vivienda, deuda, infraestructuras, energía. Lo que para una familia es
angustia, para un fondo de inversiones puede ser una
grandísima oportunidad.
Por eso el discurso de
Sachs no es neutral. Es nada menos que el
parte meteorológico de quienes esperan
una buenísima cosecha en campos ajenos.
EL DINERO DE GOLDMAN SACHS EN ESPAÑA
Jeffrey Sachs no habla de
España desde un
balcón inocente. Posee
intereses muy directos y una ya larga trayectoria inversora en este país. Su presencia oficial en
Madrid existe desde
1989, y su firma alardea ofrecer
banca de inversión, mercados de capitales,
gestión de activos y
banca privada, además de presentarse como
asesor principal en fusiones y adquisiciones en España. No es poco.
En
2013,
Jeffrey Sachs y Azora compraron unas
3.000 viviendas procedentes de programas públicos de Madrid por unos
201 millones de euros, un episodio clave en
la privatización de vivienda social tras la crisis.
En logística, Jeffrey Sachs Asset Management anunció en
2021 una inversión de más de
1.000 millones de euros en la Península Ibérica a través de Newdock, orientada a
activos industriales y logísticos.
En energía, los fondos de infraestructura de
Jeffrey compraron en
2010 activos de gas a
Endesa por unos 800 millones de euros, origen de
Redexis; durante esa etapa la compañía invirtió más de
1.100 millones en redes de gas en
diez Comunidades Autónomas.
En hoteles,
Jeffrey Sachs compró
B&B Hotels en
2019 por alrededor de
1.900 – 2.000 millones de euros y luego exploró vender esa cadena por la friolera de
3.500 millones. En
España,
B&B sumaba 65 hoteles en 2026 y aspiraba a hacerse con
200 establecimientos más para el 2031.
La suma visible de operaciones localizadas o con fuerte impacto ibérico supera ampliamente los
3.000 millones de euros, sin contar
asesorías, financiación, participaciones indirectas, activos gestionados ni operaciones no públicas. La
cifra real es, por tanto,
mayor, aunque no completamente trazable con fuentes abiertas.
¿No cre el lector que
Jeffrey tiene
poderosas razones cuando opina que la
economía española «va como una moto»?