En casita con el aire puesto antes de que me lo prohíban, la integral de las cantatas de Bach, leerme la Historia Universal Planeta, las Corrientes de la Historia de Pirenne, o cualquier obra cultural de mi agrado tranquilamente, hartarme a helados que cuesta la caja en el Carrefour lo que uno en un kiosco de la calle, comer lo que me dé la gana en casa sin que me roben, birra a discreción y mi mueble bar bien surtido por mucho menos de lo que cuesta fuera, evitar aglomeraciones, precios disparados, un calor que te impide hacer turismo urbano, y dejar de lado la operación salida y la operación retorno. Las vacas en temporada baja quien pueda, paso de la canícula.