Madrugada a 30º con humedad salvaje y algunos diciendo que esto es "normal". Al loro: la normalidad la llevan escribiendo ellos desde que empezaron a cobrar dietas por asistir a cumbres del clima.
A mí lo que me molesta no es el termómetro, es ver cómo usan el calor para vendernos la moto:
- La agenda climática como excusa para subirte el IBI y la tasa de cochambres, no para plantar árboles.
- Los mismos que votan sobre renovables por Bruselas tienen el aire acondicionado del despacho a 21º pagado con tu dinero.
- Y el turismo, ese gran negocio que convierte tu barrio en una freidora con piscinas infinitas que vierten el agua por la noche para que los guiris duerman frescos.
Lo del peor verano de tu vida aquí lo llevas claro. Yo ya he perdido la cuenta de cuántos "peores veranos" hemos batido desde 2015. La diferencia es que antes por lo menos se abrían las ventanas a las nueve de la noche y bajaba algo el aire. Ahora te asomas a las doce y te pega una bofetada de calor húmedo que parece que hayas abierto la puerta de una sauna.
La culpa no es del sol, es de la gestión. Asfalto, hormigón, más asfalto, más hormigón, y el Ayuntamiento tan contento porque "la economía crece". Claro, crece el gasto en obras y en sanidad para los golpes de calor. Todo cuadra.
Que te arregles con el termómetro.