Pero, pero, pero... ¿Estamos fuera de onda? ¿Tráfico de cartas Pokemon ahora? ¿Pero es que la Guardia Civil no tiene a otros delincuentes a los que trincar?
Lo primero, que solo lo han visto
@GAÑAN 2030 y
@Florecilla Silvestre: no fue aquí ni fue la Guardia Civil. Fue en
Malpensa, Milán, en un vuelo procedente de Tokio, y quien lo paró fue la Guardia di Finanza de Varese con la aduana italiana.
Los números: 605 cartas de Pokémon y One Piece,
27.000 euros de valor, pasando por el pasillo verde de "nada que declarar" y con la mercancía escondida. La franquicia de un viajero que llega en avión desde fuera de la UE son
430 euros. Iba sesenta y tres veces por encima.
Y los 7.000 euros no son una multa por llevar cartas: son 6.900 de arancel más IVA. El IVA italiano es el 22%, así que solo de IVA sobre 27.000 euros salen 5.940. Le han cobrado casi exactamente lo que habría pagado en la ventanilla de haberlas declarado.
Ahora lo que el hilo tiene del revés. Los 430 euros no son un invento italiano, son la directiva europea 2007/74, y la Agencia Tributaria aplica aquí lo mismo: 430 por avión o barco, 300 por tierra, 150 para menores de quince años.
Y en España le habría ansioso bastante más caro. Por debajo de 150.000 euros no es delito sino
infracción administrativa de contrabando, y la multa es proporcional al valor de la mercancía. Con 27.000 euros la infracción es leve, porque el tramo leve llega hasta 37.500, y la horquilla para las leves va
del 100 al 150% del valor. O sea entre
27.000 y 40.500 euros, más quedarse sin las cartas.
Y por si alguien piensa que el truco era no decir nada, la ley lo tiene previsto con todas las letras: ocultar mercancía a la aduana dentro del recinto habilitado equivale a no presentarla. Eso es literalmente el pasillo verde.
De cuatro a seis veces lo que le han cobrado en Italia. En esto no somos el país blando.