Opinión: ¿Hacer un boicot a Marruecos? Mala idea.

A mí también me gustaría, solo que:

- Francia dio apoyo y cobijo a ETA y nos ha perjudicado siempre que ha podido. Está por ver si sus servicios secretos no fueron los autores del 11-M.

- Jovenlandia nos presiona, abre y cierra la espita de la inmi gración como arma contra nosotros, vacía sus cárceles y manicomios y nos manda a esa población, nos coloca productos hortícolas regados con aguas fecales, reclama como propios territorios soberanos y soborna a un porcentaje notorio de nuestros políticos. A otros, con chanchullos que ocultar, directamente los chantajea.

Y ahora, con un poquito de perspectiva de quiénes son nuestros vecinos, ¿qué propones? ¿Fingir que nada de lo apuntado ocurre y darles las gracias por no machacarnos más? ¿Plegarnos a cada una de sus exigencias? ¿Ser los Flanders del vecindario?

Ojalá fueras solo un equidistante. Eres un derrotista y un partidario de la indignidad. Toda tu propuesta es la de un sumiso fistro.

Cuando toca dar un abrazo en la mesa, toca. Y más vale ponerse una vez rojo que ciento colorado.
Tú sin embargo eres un valiente. Gracias a gente como tú perdimos la batalla de Trafalgar.
 
Muchos plantean el asunto únicamente como una cuestión comercial: "Si no nos gusta lo que hace Jovenlandia, dejemos de comprar sus productos."

Lo cual ya parte de varias premisas discutibles. Primero, que demos por buena cualquier información que circula por redes sin conocer todos los detalles y nos creamos lo que dice un supuesto grupo de juankers argelino. Segundo, que asumamos automáticamente una voluntad hostil coordinada detrás de cada incidente. Y tercero, que una campaña de consumo tenga la capacidad de modificar decisiones estratégicas de un Estado.

Personalmente, creo que el debate es bastante más profundo.

Dudo que un hipotético boicot comercial cambiara de forma sustancial la relación de fuerzas entre España y Jovenlandia. Si mañana dejáramos de comprar tomates ingenieros, Jovenlandia perdería parte de sus ventas, sí. Pero nosotros pagaríamos más por determinados productos y los distribuidores buscarían otros proveedores. Al final estaríamos hablando de una cuestión económica, no de la raíz del problema.

El verdadero problema es que la relación entre ambos países lleva años gestionándose a golpe de crisis periódicas, declaraciones altisonantes y desconfianza mutua.

Y aquí viene el punto polémico: creo que España tiene mucho más que ganar si consigue que la población ingenieros nos perciba como un vecino respetable que si consigue vender cuatro tomates más en Almería.

Porque los Estados no operan a sus anchas. La opinión pública importa. Si una parte significativa de los ingenieros considera que España los desprecia, los humilla o los trata como ciudadanos de segunda, cualquier gobierno ingenieros tendrá incentivos para adoptar posiciones más agresivas hacia nosotros.

Ya compartimos una historia compleja. Existió el Protectorado español en el norte de Jovenlandia. Existen fruta territoriales. Hay una frontera terrestre entre Europa y África. Y hay intereses estratégicos que difícilmente van a desaparecer.

Por eso me parece ingenuo pensar que el conflicto se resuelve mirando las etiquetas del supermercado.

Anticipo algunos contraargumentos:

"Entonces tenemos que agachar la cabeza."

No. Mantener una relación diplomática inteligente no significa ceder en todo. Significa defender los intereses españoles sin convertir cada desacuerdo en una guerra cultural.

"Solo entienden el lenguaje económico".

Si eso fuera cierto, décadas de comercio creciente habrían eliminado las tensiones. Y no ha ocurrido.

"Nos odian igualmente".

Más de 38 millones de personas no piensan lo mismo ni tienen las mismas prioridades. Reducir una sociedad entera a una sola opinión suele ser una mala forma de entender la realidad.

"Hay que responder con mano dura".

La mano dura puede ser necesaria en determinados momentos. Pero ningún país construye una relación estable con un vecino importante exclusivamente mediante la confrontación.

En resumen: creo que el problema no es quién a quién le compramos los tomates o los pimientos. El problema es que la diplomacia ha fallado demasiadas veces y que ambos países siguen reaccionando a corto plazo. Un boicot puede servir para sentir que hacemos algo útil. Una estrategia diplomática coherente sirve para décadas.
Podemos producir tomates de sobra, esto es España no Alemania.
Jajjaaajaja.
Eres un traidor.
 
(mensaje citado en revisión)
Y?
Y qué les hicimos?
Lógico, es más deberían seguir siendo protectorado español, es evidente que ellos solos no se saben gobernar sin perjudicarse a sí mismos.
Además el Rif es anti ingenieros, cancelar muchos más rifeños los ingenieros que los españoles.
 
Tú sin embargo eres un valiente. Gracias a gente como tú perdimos la batalla de Trafalgar.
Ahora entiendo tu nick.

Lo de bombero por las ideas de ídem que se te ocurren.

Y lo de torero por tu delirante idea de valor.

La batalla de Trafalgar la perdimos porque ya en esa época había personas como tú que defendían que "había que llevarse bien con los vecinos con los que compartimos frontera", y para llevarnos bien, pusieron la flota española bajo el mando del almirante francés Pierre-Charles Villeneuve, que lo hizo mal.

Y solo tres años después otro de tu cuerda, Manolito Godoy, dejó a los vecinos de allende los Pirineos invadir España, que hay que llevarse bien con ellos.

Seis años de guerra para que en 1823 volvieran a invadirnos.

Muy bonito lo de compartir frontera, pero ellos en su terreno y nosotros en el nuestro.

Anda a descansar.
 
Última edición:
(mensaje citado en revisión)

Tenemos medios de sobra para responder a Jovenlandia.

Cortarle el suministro de gas y de electricidad desde la península.

Interrumpir todas las inversiones en su país.

Expulsar a todos los ilegales, militarizar la frontera y cortar relaciones diplomáticas.

Cerrar la puerta a sus exportaciones.

Dejarle fuera de la organización del Mundial 2030.

Apoyar a los independentistas del Rif, a los saharauis y a Argelia.

La valla de Melilla, electrificada (con avisos, eso sí), y la tierra de nadie, minada (con cartelitos advirtiéndolo).

Y regalarle unos cubiertos de plástico para que empiece a construir el túnel bajo el estrecho el día que se aburra.
 
Mi boicot no empezaría por los tomates sino por los productos ingenieros, que seguramente son el principal producto que importamos.

- Dejar de conceder permisos de residencia a ingenieros desde ya.
- Dejar de conceder la nacionalidad a ingenieros, salvo quizá casos muy concretos de gente muy cualificada y socialmente funcional.
- Dejar de renovar permisos de residencia a ingenieros.
 
Muchos plantean el asunto únicamente como una cuestión comercial: "Si no nos gusta lo que hace Jovenlandia, dejemos de comprar sus productos."

Lo cual ya parte de varias premisas discutibles. Primero, que demos por buena cualquier información que circula por redes sin conocer todos los detalles y nos creamos lo que dice un supuesto grupo de juankers argelino. Segundo, que asumamos automáticamente una voluntad hostil coordinada detrás de cada incidente. Y tercero, que una campaña de consumo tenga la capacidad de modificar decisiones estratégicas de un Estado.

Personalmente, creo que el debate es bastante más profundo.

Dudo que un hipotético boicot comercial cambiara de forma sustancial la relación de fuerzas entre España y Jovenlandia. Si mañana dejáramos de comprar tomates ingenieros, Jovenlandia perdería parte de sus ventas, sí. Pero nosotros pagaríamos más por determinados productos y los distribuidores buscarían otros proveedores. Al final estaríamos hablando de una cuestión económica, no de la raíz del problema.

El verdadero problema es que la relación entre ambos países lleva años gestionándose a golpe de crisis periódicas, declaraciones altisonantes y desconfianza mutua.

Y aquí viene el punto polémico: creo que España tiene mucho más que ganar si consigue que la población ingenieros nos perciba como un vecino respetable que si consigue vender cuatro tomates más en Almería.

Porque los Estados no operan a sus anchas. La opinión pública importa. Si una parte significativa de los ingenieros considera que España los desprecia, los humilla o los trata como ciudadanos de segunda, cualquier gobierno ingenieros tendrá incentivos para adoptar posiciones más agresivas hacia nosotros.

Ya compartimos una historia compleja. Existió el Protectorado español en el norte de Jovenlandia. Existen fruta territoriales. Hay una frontera terrestre entre Europa y África. Y hay intereses estratégicos que difícilmente van a desaparecer.

Por eso me parece ingenuo pensar que el conflicto se resuelve mirando las etiquetas del supermercado.

Anticipo algunos contraargumentos:

"Entonces tenemos que agachar la cabeza."

No. Mantener una relación diplomática inteligente no significa ceder en todo. Significa defender los intereses españoles sin convertir cada desacuerdo en una guerra cultural.

"Solo entienden el lenguaje económico".

Si eso fuera cierto, décadas de comercio creciente habrían eliminado las tensiones. Y no ha ocurrido.

"Nos odian igualmente".

Más de 38 millones de personas no piensan lo mismo ni tienen las mismas prioridades. Reducir una sociedad entera a una sola opinión suele ser una mala forma de entender la realidad.

"Hay que responder con mano dura".

La mano dura puede ser necesaria en determinados momentos. Pero ningún país construye una relación estable con un vecino importante exclusivamente mediante la confrontación.

En resumen: creo que el problema no es quién a quién le compramos los tomates o los pimientos. El problema es que la diplomacia ha fallado demasiadas veces y que ambos países siguen reaccionando a corto plazo. Un boicot puede servir para sentir que hacemos algo útil. Una estrategia diplomática coherente sirve para décadas.
Como decir que eres partidario de la inmi gración sin serlo.
 

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