Así es, vivir así no hay quien lo aguante (otra cosa es que sea falso, pero no creo que sea tan fácil).
De hecho, hay una cefalea que la llaman la cefalea del quitarse la vida porque no hay quien lo soporte.
A la afección que popularmente se conoce como «cefalea del quitarse la vida» o «cefalea suicida» se le denomina médicamente
cefalea en racimos (o también
cefalea de Horton). [1, 2]
Recibe este impactante nombre debido a que está considerada
uno de los dolores más intensos, agudos y devastadores que puede experimentar el ser humano, llegando a provocar una profunda desesperación en quienes la sufren durante sus crisis. [1, 2,
3]
Características principales de la cefalea en racimos:
- Tipo de dolor: Se describe como una sensación punzante, abrasadora o similar a un "taladro" sumamente violento. [1, 2]
- Localización: El dolor es estrictamente unilateral (afecta a un solo lado de la cara) y se concentra típicamente alrededor o detrás de un ojo, la frente o la sien. [1, 2]
- Síntomas asociados: El ataque suele acompañarse en el mismo lado afectado de lagrimeo constante, enrojecimiento ocular, congestión o goteo nasal, e hinchazón o caída del párpado. [1]
- Duración y frecuencia: Las crisis individuales suelen durar entre 15 minutos y 3 horas. Se llaman "en racimos" porque aparecen de forma agrupada en periodos de semanas o meses (a menudo a las mismas horas del día o por la noche), seguidos de fases de remisión sin dolor. [1, 2]
- Comportamiento del paciente: A diferencia de quienes sufren migraña (que buscan reposo y oscuridad), los pacientes con cefalea en racimos experimentan una gran inquietud motora, agitación o necesidad de moverse debido a la desesperación del dolor.