Reducir el IVA a “impuesto a los pobres” es un argumento de propaganda, lo compra hasta cierto sector político, pero hay mucho infiltrado en la derecha falsa y traidora. Es el argumento estrella de los que no quieren mirar más allá del gasto del mes. Sí, el IVA es regresivo respecto a la renta corriente. ¿Y qué? Gravar la renta del trabajo, los rendimientos del capital y el patrimonio es objetivamente más destructivo: castiga directamente el esfuerzo, la productividad y la acumulación de capital, que es lo que sostiene cualquier economía que no sea totalmente dependiente de la impresión de billetes y la deuda monstruosa.
El ahorro no es un capricho de ricos. Es la base de la inversión, del capital productivo y, a la larga, de los salarios. Destruirlo con IRPF confiscatorio o con impuestos al patrimonio no redistribuye: empobrece a largo plazo a todos, incluidos los que viven de absorber del erario que al principio se benefician.
Si quieres que Papá Estado te lo haga todo y lo pague todo, naturalmente vas a pedir más impuestos directos siempre. Pero no conviertas esa preferencia en análisis económico. El IVA alto tiene defectos. El IRPF y los impuestos al capital, cuando son altos, tienen defectos destructivos.
Por cierto, en términos relativos el cambio demográfico es mucho menos avanzado en Finlandia y Hungría que en España.
Hungría es el país más restrictivo con la inmi gración de toda la UE, aunque esa tendencia quizás cambie ahora que los plutócratas de Bruselas se han ventilado a Orban. Y España es el segundo que más forasteros recibe, siendo la sustitución étnica un hecho irreversible antes de que acabe la mitad de este siglo.
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