No soy seguidor de Eduardo Garzón, pero algunas de sus ideas me hacen pensar.
La Teoría Monetaria Moderna (TMM) que él defiende es una idea sencilla: los estados que emiten su propia moneda no necesitan conseguir papelitos antes de gastarlos.
Los impuestos no sirven para financiar el gasto público: el Estado no necesita nuestros papelitos, porque puede fabricar los suyos. Su función sería retirar papelitos de la circulación para controlar la inflación y redistribuir riqueza quitándoselos a quien tiene de más.
Garzón pone el ejemplo de un famoso que fabrica sus propios autógrafos: no necesita recaudarlos para poder firmar más.
Es una explicación simplificada. Deja fuera a los bancos centrales y a la banca privada, que también crea dinero, aunque todos deberían depender del gobierno. Pero supongamos que la teoría es correcta.
Si es así, ¿de qué sirve cobrar impuestos a las rentas medias y bajas? ¿Para qué existe el IVA en los productos básicos? ¿Por qué pagamos por el transporte público? Si el objetivo real de los impuestos fuera frenar la inflación retirando papelitos sobrantes, no tendría mucho sentido recaudárselos a quien apenas llega a fin de mes.
Bajo esta lógica, los impuestos deberían recaer solo sobre las grandes empresas y las rentas más altas —quienes de verdad tienen papelitos de sobra— como forma de redistribuir la riqueza. Y la deuda pública, tal como la entendemos, no debería ni existir: ¿para qué se endeuda un Estado si puede crear su propio dinero?
Estoy entre dos aguas:
-Quizás no ha nacido aún el político que no quemara la impresora creando hiperinflación. El sistema actual es lo que han creado las élites para controlar esos desmanes.
-El sistema actual se parece a la TMM y el estado podría funcionar así. Recaudar para gastar y apretar a los ciudadanos sirve a las élites para perpetuarse, mientras a nosotros nos tienen divididos y amedrentados. Nos explican que el estado es como una familia y que a veces hay que apretarse el cinturón. Crean ese símil que la masa acepta cuando nos quieren exprimir un poco más.
No sé, ¿qué opináis?
La Teoría Monetaria Moderna (TMM) que él defiende es una idea sencilla: los estados que emiten su propia moneda no necesitan conseguir papelitos antes de gastarlos.
Los impuestos no sirven para financiar el gasto público: el Estado no necesita nuestros papelitos, porque puede fabricar los suyos. Su función sería retirar papelitos de la circulación para controlar la inflación y redistribuir riqueza quitándoselos a quien tiene de más.
Garzón pone el ejemplo de un famoso que fabrica sus propios autógrafos: no necesita recaudarlos para poder firmar más.
Es una explicación simplificada. Deja fuera a los bancos centrales y a la banca privada, que también crea dinero, aunque todos deberían depender del gobierno. Pero supongamos que la teoría es correcta.
Si es así, ¿de qué sirve cobrar impuestos a las rentas medias y bajas? ¿Para qué existe el IVA en los productos básicos? ¿Por qué pagamos por el transporte público? Si el objetivo real de los impuestos fuera frenar la inflación retirando papelitos sobrantes, no tendría mucho sentido recaudárselos a quien apenas llega a fin de mes.
Bajo esta lógica, los impuestos deberían recaer solo sobre las grandes empresas y las rentas más altas —quienes de verdad tienen papelitos de sobra— como forma de redistribuir la riqueza. Y la deuda pública, tal como la entendemos, no debería ni existir: ¿para qué se endeuda un Estado si puede crear su propio dinero?
Estoy entre dos aguas:
-Quizás no ha nacido aún el político que no quemara la impresora creando hiperinflación. El sistema actual es lo que han creado las élites para controlar esos desmanes.
-El sistema actual se parece a la TMM y el estado podría funcionar así. Recaudar para gastar y apretar a los ciudadanos sirve a las élites para perpetuarse, mientras a nosotros nos tienen divididos y amedrentados. Nos explican que el estado es como una familia y que a veces hay que apretarse el cinturón. Crean ese símil que la masa acepta cuando nos quieren exprimir un poco más.
No sé, ¿qué opináis?