Capitán Misterio
Madmaxista
Mantener la españolidad de Ceuta y Melilla tiene un coste de 1.800 millones de euros al año y yo creo que ya es hora de discutir si merece la pena. Ambas ciudades tuvieron un saldo fiscal desfavorable de 823 millones de euros. Es decir, mantener la broma postcolonial cuesta 823 millones de euros al conjunto del estado... Eso sin contar las parias que le pagamos a Jovenlandia para que deje a estas ciudades tranquilas.
Por ejemplo, en 2025, España le regaló a Jovenlandia 1.000 millones en créditos para infraestructuras. A eso hay que sumarle otros cerca de 100 millones en ayudas de comunidades, Interior y otras vainas a fondo perdido.
La idea esta clara: si Jovenlandia quiere las ciudades, se las entrega, se acaba la frontera y se terminaron las concesiones económicas porque la buena vecindad no debería ser sinónimo de pasar por caja.
Para dimensionar esas cantidades, 1.800 millones permitirían construir 12 hospitales de 150 millones o 180 colegios de 10 millones, o financiar durante un año 36.000 puestos de técnicos de igualdad con un coste laboral de 50.000 euros cada uno. Mejor dedicar recursos a los servicios públicos que seguir tratando cualquier discusión sobre esos territorios como una traición.
Las banderas también tienen factura, y exigir que se explique no debería escandalizar a nadie.
Por ejemplo, en 2025, España le regaló a Jovenlandia 1.000 millones en créditos para infraestructuras. A eso hay que sumarle otros cerca de 100 millones en ayudas de comunidades, Interior y otras vainas a fondo perdido.
La idea esta clara: si Jovenlandia quiere las ciudades, se las entrega, se acaba la frontera y se terminaron las concesiones económicas porque la buena vecindad no debería ser sinónimo de pasar por caja.
Para dimensionar esas cantidades, 1.800 millones permitirían construir 12 hospitales de 150 millones o 180 colegios de 10 millones, o financiar durante un año 36.000 puestos de técnicos de igualdad con un coste laboral de 50.000 euros cada uno. Mejor dedicar recursos a los servicios públicos que seguir tratando cualquier discusión sobre esos territorios como una traición.
Las banderas también tienen factura, y exigir que se explique no debería escandalizar a nadie.