Claro. En ese aspecto, Evola no se distinguía tanto de otros tradicionalistas o reaccionarios de aquel tiempo. Otra cosa es que intente destilar sus creencias políticas en una doctrina de carácter metafísico. Es la inventiva que más lo aparta de perennialistas y prepara el terreno para la ND. Por eso, muchos de esos nansis a los que te refieres, conocen y citan al siciliano frecuentemente; pero muestran una apatía hacia el resto de la cofradía, encabezada por el autor sufí. Un subconjunto tampoco conocen sus nombres.
Pero los evolianos son una familia con rasgos propios, dentro de toda la constelación. Los duginistas suelen hacer una trasposición de ideas, aunque la Cuarta teoría política es incompatible con la mayoría de axiomas evolianos.
Por eso hablamos del soporte orgánico como cualidad necesaria, pero no suficiente. En el caso de los hermanos espirituales, no superan el primer filtro y el resto de razones para aceptarlos es gimnasia mental.
Pero es una pérdida de tiempo comparar regiones y continentes del orbe, aduciendo a diferencias de veinte o treinta puntos —oséase, empleando medidas cuantitativas de la modernidad misma— entre partes. A título de ejemplo, eso es afirmar que Alemania es superior, ya que su media aritmética de 102 CI, frente a los 97 IQ de Rusia.
Seguimos hablando de una distribución normal —que para los ceporro no aplica, sospechando mayor disparidad o varianza— donde se presume de una masa más competitiva o, en su caso, obediente. Pero la rareza de esos geniecitos —para ellos, quienes tienen +140— sigue siendo bochornosa, incluso en poblaciones con una diferencia de cinco puntos, como los tudescos y los moscovitas.
Esto es todo lo que cojea la nueva hornada de e-boys de la far right zoomer. Acaban adoptando mecanismos de discriminación, basados en la ciencia exacta y la estadística... Herramientas contemporáneas que no saben utilizar, porque son tan miopes como el propósito que las originó.
No sé en qué apartado de Revuelta contra el mundo moderno, Julius pronostica la Segunda Guerra Mundial, como un encuentro destructivo entre doctrinas totalitarias. Refleja su desafección ante estas fórmulas, previsiblemente devastadoras; si bien luego se sirve de una de ellas, pese a haberla asociado con una casta o tipo de hombre inferior. Se nota que sus asociados del NSDAP no lo leyeron suficientemente. Personalmente, veo que sigue la misma lógica que muchos aceleracionistas. Y ese libro lo publicó cinco años de la SGM, en 1934. En la antesala de nuestra Guerra Civil, cuando se ejercieron los experimentos fallidos de la revolución de shudras en el Principado de Asturias.
Por lo demás, no hay más que matizar. No puedo estar más de acuerdo en que Benito —llamado por Juárez y por gusto de su padre molinero— y Hitler eran unos populistas. Nadie puede confiar en un líder elocuente, que se sube al barco del movimiento facineroso, cuando ve que los sociatas van a la deriva. De Hitler no hace falta decir mucho más. Otro resentido con falta de cariño paterno. Aunque su padre estaba bien posicionado, sin creer que fuera un descendientedalgo de la Alta Austria.
Himmler era realmente mesurado, inteligente y analítico. Pero carecía de autoestima ante el número uno. Él actuó como subalterno o animal de compañía, moviendo la cabeza como un mureco.
Lo veo parecido a Franco en algunos rasgos psíquicos, quitando la ausencia de autovaloración. En los linajes maternos del ferrolano —su padre era un saltimbanqui, descendiente de gaditanos— puedo deducir una ascendencia descendientedalga; vinculado con esas familias caídas en desgracia, colonizando una porción entregada al fatalismo, como es Galicia.
***
Revisando mi primera respuesta, he observado varios errores gramaticales. Culpa del corrector del móvil y escribir a vuelapluma. Siento si es un poco confuso. Ahora me da pereza cambiarlo. Mis mensajes son bastante densos porque estos temas me llaman. Es el ouroboros entrando en acción.
Evola no era un tradicionalista ni un reaccionario. Entre otras cosas porque era anticristiano, y un tradicionalista por definición es cristiano hasta las trancas.
Evola era la versión italiana de una corriente de pensamiento alemán que existió en la época de entreguerras, conocida como la Revolución Conservadora, que es una gran desconocida hoy en día por haber sido convenientemente amalgamada al nacionalsocialismo por la intelectualidad socialista hegemónica.
Estos "conservadores revolucionarios" eran un grupo heterogéneo, pero que compartían unos principios claros: Defensa de la autoridad, la jerarquía, el compañerismo y el organicismo, con apego romántico al terruño (
völkisch). Rechazo de la modernidad, el liberalismo, el marxismo, el materialismo, el racionalismo y la sociedad de masas. Pero también rechazaban el tradicionalismo (la solución a la crisis de occidente era avanzar, no retroceder) y el cristianismo (por igualitarista). No querían volver a los tiempos del Kaiser y rechazaban el conservadurismo guillermista, que a fin de cuentas se había demostrado fracasado con la derrota en la Gran Guerra. Querían identificar unos valores esenciales a preservar en la construcción de una sociedad nueva basada en esos valores y no en los de la modernidad. Esta búsqueda de valores esenciales también les llevaba a asomarse al esoterismo y al ocultismo.
Todo eso nos suena hoy en día muy afín al nacionalsocialismo porque, como ya he comentado, las ideas de esa corriente fueron convenientemente amalgamadas al nacionalsocialismo por la izquierda, a pesar de que la mayoría de sus seguidores rechazaron participar del nacionalsocialismo (Ernst Jünger), fueron asesinados por los nacionalsocialistas (Edgar Jung), y/o acabaron en campos de concentración del Tercer Reich (Niemoller). Oswald Spengler, uno de los "conservadores revolucionarios" mas famosos, profetizó en 1936 (justo antes de morir) que en diez años el Tercer Reich ya no existiría (prácticamente lo clavó). Claus von Stauffenberg, que ha pasado a la historia por haber sido el hombre que estuvo mas cerca de llevarse por delante a Hitler, también pertenecía a esta corriente de pensamiento. Incluso los casos de "conservadores revolucionarios" que abrazaron el nacionalsocialismo y colaboraron con él de cabeza (Carl Schmitt), acabaron marginados por el Tercer Reich.
Cuando uno intenta buscar en los libros de historia los elementos que diferenciaban a estos "conservadores revolucionarios" del nacionalsocialismo, las obras académicas son incapaces de establecer una distinción clara. Por honestidad intelectual reconocen que esa gente no eran nacionalsocialistas, pero no te saben explicar exactamente por qué. Te dicen que los "conservadores revolucionarios" eran antihebreas, pero no tanto como los nacionalsocialistas. Y que eran nacionalistas, pero no tanto como los nacionalsocialistas. Y partidarios del autoritarismo, pero no tanto como los nacionalsocialistas. No son capaces de reconocer que la diferencia tajante e irreconciliable está en el asunto de la sociedad de masas, que los "conservadores revolucionarios" rechazaban, mientras que los nacionalsocialistas la fomentaban porque su modelo consistía en gobernar canalizando la fuerza de las masas.
Para un "conservador revolucionario", la propaganda borreguil de Goebbels era insultante, como también lo era ver a los alemanes convertidos en rebaño repitiendo consignas y agitando banderitas. Que una cosa es la hermandad nacional y otra ser una masa de clones domesticados y patidifusizados.
De ahí el rechazo de los Conservadores Revolucionarios por la democracia, que es una forma de gobierno de masas. En el Tercer Reich, todos los alemanes tenían el mismo derecho a votar en elecciones amañadas y a trepar en el Partido mediante el servilismo. Del mismo modo que en una democracia liberal todos tenemos el mismo derecho a votar en elecciones amañadas y a trepar en los partidos mediante el servilismo. Para los "conservadores revolucionarios", el orden social debía ser jerárquico y dirigido por élites aristocráticas, no por partidos de masas. Les parecía igual de abominable que el régimen democrático fuera bipartidista o de partido único, eso no les parecía que constituyera una diferencia sustancial.
Julius Evola se inscribía en todo este mejunje de la Revolución Conservadora alemana, aunque con sus propias características específicas derivadas de ser italiano. Se acercó tanto al fascismo como al nacionalsocialismo para intentar influirles hacia sus posiciones. Pero, a diferencia de Carl Schmitt, nunca se rebajó a hacer concesiones intelectuales ante quienes consideraba discípulos con potencial pero que debían someterse a su magisterio para alcanzar la verdadera iluminación.
Tras la Segunda Guerra Mundial, los Revolucionarios Conservadores alemanes supervivientes continuaron su propio camino, ignorando a los rescoldos que quedaran del nacionalsocialismo. Evola, sin embargo, eligió convertirse en el pastor de las ovejas descarriadas que se habían quedado sin amo.
Por cierto, esta falacia de amalgamiento al nacionalsocialismo no solo la han sufrido estos intelectuales. La han sufrido absolutamente todos los valores conservadores, tradicionalistas, cristianos y patrióticos. Y está en la base de todos los problemas que tenemos hoy en día. Los sectores de izquierda nos han castrado con la falacia de la
Reductio ad Hitlerum. Afortunadamente, parece que ya vamos despertando de esa trampa.
Claro. En ese aspecto, Evola no se distinguía tanto de otros tradicionalistas o reaccionarios de aquel tiempo. Otra cosa es que intente destilar sus creencias políticas en una doctrina de carácter metafísico. Es la inventiva que más lo aparta de perennialistas y prepara el terreno para la ND. Por eso, muchos de esos nansis a los que te refieres, conocen y citan al siciliano frecuentemente; pero muestran una apatía hacia el resto de la cofradía, encabezada por el autor sufí. Un subconjunto tampoco conocen sus nombres.
Pero los evolianos son una familia con rasgos propios, dentro de toda la constelación. Los duginistas suelen hacer una trasposición de ideas, aunque la Cuarta teoría política es incompatible con la mayoría de axiomas evolianos.
Por eso hablamos del soporte orgánico como cualidad necesaria, pero no suficiente. En el caso de los hermanos espirituales, no superan el primer filtro y el resto de razones para aceptarlos es gimnasia mental.
Pero es una pérdida de tiempo comparar regiones y continentes del orbe, aduciendo a diferencias de veinte o treinta puntos —oséase, empleando medidas cuantitativas de la modernidad misma— entre partes. A título de ejemplo, eso es afirmar que Alemania es superior, ya que su media aritmética de 102 CI, frente a los 97 IQ de Rusia.
Seguimos hablando de una distribución normal —que para los ceporro no aplica, sospechando mayor disparidad o varianza— donde se presume de una masa más competitiva o, en su caso, obediente. Pero la rareza de esos geniecitos —para ellos, quienes tienen +140— sigue siendo bochornosa, incluso en poblaciones con una diferencia de cinco puntos, como los tudescos y los moscovitas.
Esto es todo lo que cojea la nueva hornada de e-boys de la far right zoomer. Acaban adoptando mecanismos de discriminación, basados en la ciencia exacta y la estadística... Herramientas contemporáneas que no saben utilizar, porque son tan miopes como el propósito que las originó.
No sé en qué apartado de Revuelta contra el mundo moderno, Julius pronostica la Segunda Guerra Mundial, como un encuentro destructivo entre doctrinas totalitarias. Refleja su desafección ante estas fórmulas, previsiblemente devastadoras; si bien luego se sirve de una de ellas, pese a haberla asociado con una casta o tipo de hombre inferior. Se nota que sus asociados del NSDAP no lo leyeron suficientemente. Personalmente, veo que sigue la misma lógica que muchos aceleracionistas. Y ese libro lo publicó cinco años de la SGM, en 1934. En la antesala de nuestra Guerra Civil, cuando se ejercieron los experimentos fallidos de la revolución de shudras en el Principado de Asturias.
Por lo demás, no hay más que matizar. No puedo estar más de acuerdo en que Benito —llamado por Juárez y por gusto de su padre molinero— y Hitler eran unos populistas. Nadie puede confiar en un líder elocuente, que se sube al barco del movimiento facineroso, cuando ve que los sociatas van a la deriva. De Hitler no hace falta decir mucho más. Otro resentido con falta de cariño paterno. Aunque su padre estaba bien posicionado, sin creer que fuera un descendientedalgo de la Alta Austria.
Himmler era realmente mesurado, inteligente y analítico. Pero carecía de autoestima ante el número uno. Él actuó como subalterno o animal de compañía, moviendo la cabeza como un mureco.
Lo veo parecido a Franco en algunos rasgos psíquicos, quitando la ausencia de autovaloración. En los linajes maternos del ferrolano —su padre era un saltimbanqui, descendiente de gaditanos— puedo deducir una ascendencia descendientedalga; vinculado con esas familias caídas en desgracia, colonizando una porción entregada al fatalismo, como es Galicia.
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Revisando mi primera respuesta, he observado varios errores gramaticales. Culpa del corrector del móvil y escribir a vuelapluma. Siento si es un poco confuso. Ahora me da pereza cambiarlo. Mis mensajes son bastante densos porque estos temas me llaman. Es el ouroboros entrando en acción.
Tanto los latin como los latin cometen el mismo error: Considerar a las sociedades sudamericanas como algo homogéneo, cuando en realidad son sociedades mestizas tremendamente heterogéneas hasta el nivel de la atomización. Los españoles establecimos una sociedad dividida entre la república de españoles y la de indios, y construimos nuestras propias ciudades, separadas de los indígenas. Por eso, no tiene nada que ver un peruano de la costa con un peruano del altiplano.
Y eso es un asunto que hoy en día trasciende los límites geográficos e incluso los raciales. Yo he conocido colombianas de la misma raza mestiza y de la misma ciudad, y no tenía nada que ver la mentalidad de una con la de la otra. Igualmente, he conocido dominicanas criadas en chabolas y dominicanas criadas en barrios bien, que aunque fueran igual de morenas no tenían nada que ver.
Con los hispanoamericano que se han criado interiorizando los valores europeos, encuentro mucha mas proximidad para entenderme que con un francés, un inglés o un alemán. No al punto de considerarles hermanos, porque noto las diferencias, pero primos al menos. Sin embargo, los hispanoamericano que se han criado interiorizando los valores indígenas me parecen extraterrestres. Con un polaco o un noruego me puedo entender, pero la mentalidad de un hispanoamericano indigenizado pertenece a otro planeta.
Claro. En ese aspecto, Evola no se distinguía tanto de otros tradicionalistas o reaccionarios de aquel tiempo. Otra cosa es que intente destilar sus creencias políticas en una doctrina de carácter metafísico. Es la inventiva que más lo aparta de perennialistas y prepara el terreno para la ND. Por eso, muchos de esos nansis a los que te refieres, conocen y citan al siciliano frecuentemente; pero muestran una apatía hacia el resto de la cofradía, encabezada por el autor sufí. Un subconjunto tampoco conocen sus nombres.
Pero los evolianos son una familia con rasgos propios, dentro de toda la constelación. Los duginistas suelen hacer una trasposición de ideas, aunque la Cuarta teoría política es incompatible con la mayoría de axiomas evolianos.
Por eso hablamos del soporte orgánico como cualidad necesaria, pero no suficiente. En el caso de los hermanos espirituales, no superan el primer filtro y el resto de razones para aceptarlos es gimnasia mental.
Pero es una pérdida de tiempo comparar regiones y continentes del orbe, aduciendo a diferencias de veinte o treinta puntos —oséase, empleando medidas cuantitativas de la modernidad misma— entre partes. A título de ejemplo, eso es afirmar que Alemania es superior, ya que su media aritmética de 102 CI, frente a los 97 IQ de Rusia.
Seguimos hablando de una distribución normal —que para los ceporro no aplica, sospechando mayor disparidad o varianza— donde se presume de una masa más competitiva o, en su caso, obediente. Pero la rareza de esos geniecitos —para ellos, quienes tienen +140— sigue siendo bochornosa, incluso en poblaciones con una diferencia de cinco puntos, como los tudescos y los moscovitas.
Esto es todo lo que cojea la nueva hornada de e-boys de la far right zoomer. Acaban adoptando mecanismos de discriminación, basados en la ciencia exacta y la estadística... Herramientas contemporáneas que no saben utilizar, porque son tan miopes como el propósito que las originó.
No sé en qué apartado de Revuelta contra el mundo moderno, Julius pronostica la Segunda Guerra Mundial, como un encuentro destructivo entre doctrinas totalitarias. Refleja su desafección ante estas fórmulas, previsiblemente devastadoras; si bien luego se sirve de una de ellas, pese a haberla asociado con una casta o tipo de hombre inferior. Se nota que sus asociados del NSDAP no lo leyeron suficientemente. Personalmente, veo que sigue la misma lógica que muchos aceleracionistas. Y ese libro lo publicó cinco años de la SGM, en 1934. En la antesala de nuestra Guerra Civil, cuando se ejercieron los experimentos fallidos de la revolución de shudras en el Principado de Asturias.
Por lo demás, no hay más que matizar. No puedo estar más de acuerdo en que Benito —llamado por Juárez y por gusto de su padre molinero— y Hitler eran unos populistas. Nadie puede confiar en un líder elocuente, que se sube al barco del movimiento facineroso, cuando ve que los sociatas van a la deriva. De Hitler no hace falta decir mucho más. Otro resentido con falta de cariño paterno. Aunque su padre estaba bien posicionado, sin creer que fuera un descendientedalgo de la Alta Austria.
Himmler era realmente mesurado, inteligente y analítico. Pero carecía de autoestima ante el número uno. Él actuó como subalterno o animal de compañía, moviendo la cabeza como un mureco.
Lo veo parecido a Franco en algunos rasgos psíquicos, quitando la ausencia de autovaloración. En los linajes maternos del ferrolano —su padre era un saltimbanqui, descendiente de gaditanos— puedo deducir una ascendencia descendientedalga; vinculado con esas familias caídas en desgracia, colonizando una porción entregada al fatalismo, como es Galicia.
***
Revisando mi primera respuesta, he observado varios errores gramaticales. Culpa del corrector del móvil y escribir a vuelapluma. Siento si es un poco confuso. Ahora me da pereza cambiarlo. Mis mensajes son bastante densos porque estos temas me llaman. Es el ouroboros entrando en acción.
Spengler también profetizó el colapso del Tercer Reich, por cortoplacista. En 1936, cuando Hitler estaba en su mejor momento de popularidad mundial.
Yo creo que Spengler veía la Alemania del Tercer Reich como un rebaño de ovejas fanatizadas que avanzarían por inercia de masa hasta encontrarse irremediablemente con un precipicio, momento en que procederían a arrojarse por él como lemmings. Que es mas o menos lo que pasó.
Claro. En ese aspecto, Evola no se distinguía tanto de otros tradicionalistas o reaccionarios de aquel tiempo. Otra cosa es que intente destilar sus creencias políticas en una doctrina de carácter metafísico. Es la inventiva que más lo aparta de perennialistas y prepara el terreno para la ND. Por eso, muchos de esos nansis a los que te refieres, conocen y citan al siciliano frecuentemente; pero muestran una apatía hacia el resto de la cofradía, encabezada por el autor sufí. Un subconjunto tampoco conocen sus nombres.
Pero los evolianos son una familia con rasgos propios, dentro de toda la constelación. Los duginistas suelen hacer una trasposición de ideas, aunque la Cuarta teoría política es incompatible con la mayoría de axiomas evolianos.
Por eso hablamos del soporte orgánico como cualidad necesaria, pero no suficiente. En el caso de los hermanos espirituales, no superan el primer filtro y el resto de razones para aceptarlos es gimnasia mental.
Pero es una pérdida de tiempo comparar regiones y continentes del orbe, aduciendo a diferencias de veinte o treinta puntos —oséase, empleando medidas cuantitativas de la modernidad misma— entre partes. A título de ejemplo, eso es afirmar que Alemania es superior, ya que su media aritmética de 102 CI, frente a los 97 IQ de Rusia.
Seguimos hablando de una distribución normal —que para los ceporro no aplica, sospechando mayor disparidad o varianza— donde se presume de una masa más competitiva o, en su caso, obediente. Pero la rareza de esos geniecitos —para ellos, quienes tienen +140— sigue siendo bochornosa, incluso en poblaciones con una diferencia de cinco puntos, como los tudescos y los moscovitas.
Esto es todo lo que cojea la nueva hornada de e-boys de la far right zoomer. Acaban adoptando mecanismos de discriminación, basados en la ciencia exacta y la estadística... Herramientas contemporáneas que no saben utilizar, porque son tan miopes como el propósito que las originó.
No sé en qué apartado de Revuelta contra el mundo moderno, Julius pronostica la Segunda Guerra Mundial, como un encuentro destructivo entre doctrinas totalitarias. Refleja su desafección ante estas fórmulas, previsiblemente devastadoras; si bien luego se sirve de una de ellas, pese a haberla asociado con una casta o tipo de hombre inferior. Se nota que sus asociados del NSDAP no lo leyeron suficientemente. Personalmente, veo que sigue la misma lógica que muchos aceleracionistas. Y ese libro lo publicó cinco años de la SGM, en 1934. En la antesala de nuestra Guerra Civil, cuando se ejercieron los experimentos fallidos de la revolución de shudras en el Principado de Asturias.
Por lo demás, no hay más que matizar. No puedo estar más de acuerdo en que Benito —llamado por Juárez y por gusto de su padre molinero— y Hitler eran unos populistas. Nadie puede confiar en un líder elocuente, que se sube al barco del movimiento facineroso, cuando ve que los sociatas van a la deriva. De Hitler no hace falta decir mucho más. Otro resentido con falta de cariño paterno. Aunque su padre estaba bien posicionado, sin creer que fuera un descendientedalgo de la Alta Austria.
Himmler era realmente mesurado, inteligente y analítico. Pero carecía de autoestima ante el número uno. Él actuó como subalterno o animal de compañía, moviendo la cabeza como un mureco.
Lo veo parecido a Franco en algunos rasgos psíquicos, quitando la ausencia de autovaloración. En los linajes maternos del ferrolano —su padre era un saltimbanqui, descendiente de gaditanos— puedo deducir una ascendencia descendientedalga; vinculado con esas familias caídas en desgracia, colonizando una porción entregada al fatalismo, como es Galicia.
***
Revisando mi primera respuesta, he observado varios errores gramaticales. Culpa del corrector del móvil y escribir a vuelapluma. Siento si es un poco confuso. Ahora me da pereza cambiarlo. Mis mensajes son bastante densos porque estos temas me llaman. Es el ouroboros entrando en acción.
Bueno, yo no considero a Benito ni a Adolfo como personas zafias. Pero desde luego están muy lejos de esa imagen de conservadores retrógrados que la izquierda ha asentado en la memoria colectiva como el arquetipo de "reaccionario". Estaban mucho mas cerca del arquetipo de radical pogre revolucionario.