Marlo, 23 años: "Mamá, no lo soporto. No quiero acostumbrarme a un trabajo por el que llego a casa de noche

Marlo tiene 23 años y acaba de poner en palabras una sensación que puede aparecer cuando se empieza a trabajar: la impresión de que, de repente, ya no queda tiempo para vivir fuera del trabajo. Una rutina que se repite de lunes a viernes y que le ha llevado a preguntarse si realmente quiere acostumbrarse a ella.

"Hay algo que nadie me explicó cuando encontré mi primer trabajo. Algo con lo que tuve que lidiar a solas", cuenta en un vídeo que ha compartido en redes sociales. Lo que describe es una sensación que, según explica, apareció poco después de incorporarse al mercado laboral: sentir que se había quedado sin tiempo para hacer otras cosas.

"De un día para otro sentí que me quedé sin tiempo para vivir", relata. Su jornada terminaba cuando ya era de noche y, al llegar a casa, apenas encontraba tiempo para cenar antes de tener que volver a empezar al día siguiente.

La rutina comenzó a resultarle especialmente difícil porque todos los días parecían iguales. "Ya no recordaba qué había hecho el lunes, porque el martes había sido exactamente igual", explica Marlo. Una sucesión de jornadas idénticas que, al principio, asumió que terminaría aceptando como parte de la vida laboral.

ue entonces cuando apareció una pregunta que todavía sigue rondándole la cabeza. Una cuestión que no tiene tanto que ver con un empleo concreto como con la forma en la que quiere vivir durante las próximas décadas.

"¿Me quiero acostumbrar a esto?", se pregunta. Y plantea después la cuestión que le hizo replantearse esa rutina: "Si sigo así durante los próximos 20 años, ¿voy a estar satisfecho con lo que he vivido?".

Con 23 años, Marlo se encuentra así ante una duda que puede resultar familiar para otros jóvenes que acaban de comenzar su trayectoria profesional: si entrar en el mercado laboral implica necesariamente aceptar una rutina que no termina de convencerles.
Cuando decidió compartir sus inquietudes con las personas de su entorno, asegura que recibió una respuesta que se repetía una y otra vez: "Es lo que hay. Bienvenido al mundo laboral".

Una respuesta que, sin embargo, no le convence. "No quiero creer que esto tenga que ser así", afirma en el vídeo.

Marlo no ofrece una solución concreta ni explica que haya encontrado todavía la respuesta a esa pregunta. De hecho, reconoce que no sabe cuánto tiempo tardará en descubrir qué quiere hacer. Lo que sí tiene claro es que no quiere dejar de buscarlo por miedo a abandonar una rutina que ya conoce.

"No sé cuánto voy a tardar, solo sé que me da más miedo acostumbrarme que intentarlo", concluye
En su biografía de TikTok, Marlo resume precisamente el momento vital en el que se encuentra con una frase: "Buscando un propósito y documentando el proceso". Una descripción que encaja con la reflexión que comparte en su vídeo y con una etapa en la que todavía está intentando descubrir qué quiere hacer con su vida profesional.

Su caso plantea una cuestión diferente a la de quienes deciden cambiar de profesión después de décadas trabajando en un mismo sector. Marlo apenas tiene 23 años y, sin embargo, ya se pregunta si quiere pasar los próximos 20 años repitiendo una rutina que no le satisface
La duda, en su caso, no consiste tanto en si es demasiado tarde para cambiar como en si merece la pena empezar a buscar otra forma de entender el trabajo antes de haberse acostumbrado a ella.

Porque incorporarse al mercado laboral puede significar también descubrir, por primera vez, cómo se distribuye el tiempo entre trabajo y vida personal. Y para Marlo, esa experiencia le ha llevado a hacerse una pregunta que todavía no sabe responder: si esta es la vida laboral que se supone que debe aceptar o si, con 23 años, todavía está a tiempo de buscar otra


Muchos nos dimos cuenta de que no estábamos hechos para cierto tipo de trabajos y nos hicimos autónomos para poder organizar nuestro tiempo como queramos.

Que explore alternativas, pero que no pida IMV y similares; es decir, que no tengamos que mantenerla los demás.
 
El error de ese chico es que dice que tiene que estar así veinte años. No, son más de cuarenta, no veinte. Yo he estado 47 y me he anticipado dos años.

El principal problema de la sociedad occidental es el deficiente manejo de la frustración. Y el de este es un ejemplo perfecto.
La pequeña diferencia es que tú trabajabas a cambio de algo. No a cambio de nada.
Pequeño detalle. Y encima le insultas. Este comentario es el reflejo de los boomers, la fantasía en la que viven. Los que votaron psoe y pp en 2019.
 
La pequeña diferencia es que tú trabajabas a cambio de algo. No a cambio de nada.
Pequeño detalle. Y encima le insultas. Este comentario es el reflejo de los boomers, la fantasía en la que viven. Los que votaron psoe y pp en 2019.
¿Le insulto? Es una palabra que solo denota la candidez. Ser así es que no te enteras. Trabaja a cambio de un salario. Si le encaja, bien, y si no le encaja que espabile. Otro trabajo, irse, lo que sea, espabila. Lloriquear resuelve cero.

No he votado en mi vida, no participo en estas cosas, y no veo la relación de eso con decir que es un tipo que debería llevar ya 4 o 5 años ganándose el pan y, por lo que dice, le viene grande todo lo que no sea que se lo den todo hecho.

Un vago y un flojo. Pero es que es él quien se define así, no yo.
 
¿Le insulto? Es una palabra que solo denota la candidez. Ser así es que no te enteras. Trabaja a cambio de un salario. Si le encaja, bien, y si no le encaja que espabile. Otro trabajo, irse, lo que sea, espabila. Lloriquear resuelve cero.

No he votado en mi vida, no participo en estas cosas, y no veo la relación de eso con decir que es un tipo que debería llevar ya 4 o 5 años ganándose el pan y, por lo que dice, le viene grande todo lo que no sea que se lo den todo hecho.

Un vago y un flojo. Pero es que es él quien se define así, no yo.
Lo que decía, vivís en una fantasía. El principal problema de occidente no es la frustración. El principal problema es la pirámide demográfica, que ha hecho que la gente de tu generación lo decida absolutamente todo. En especial en Sataña, que exprima todo con un sistema de pensiones, basado en esquema ponzi.
Con el resultado, que una persona trabajando no puede tener una vida adulta. Pero si se queja, es un "gandul". Vives en una fantasía.

Si quiere cambiar de curro que vaya tirando cvs por la nave del patrón no? jajaj. Es de locos la burbuja en la que vivís. Mucha suerte si no lo cambian por una IA.
 
Es c
Lo que decía, vivís en una fantasía. El principal problema de occidente no es la frustración. El principal problema es la pirámide demográfica, que ha hecho que la gente de tu generación lo decida absolutamente todo. En especial en Sataña, que exprima todo con un sistema de pensiones, basado en esquema ponzi.
Con el resultado, que una persona trabajando no puede tener una vida adulta. Pero si se queja, es un "gandul". Vives en una fantasía.

Si quiere cambiar de curro que vaya tirando cvs por la nave del patrón no? jajaj. Es de locos la burbuja en la que vivís. Mucha suerte si no lo cambian por una IA.
Es todo como tu digas. Contento?
 
Marlo tiene 23 años y acaba de poner en palabras una sensación que puede aparecer cuando se empieza a trabajar: la impresión de que, de repente, ya no queda tiempo para vivir fuera del trabajo. Una rutina que se repite de lunes a viernes y que le ha llevado a preguntarse si realmente quiere acostumbrarse a ella.

"Hay algo que nadie me explicó cuando encontré mi primer trabajo. Algo con lo que tuve que lidiar a solas", cuenta en un vídeo que ha compartido en redes sociales. Lo que describe es una sensación que, según explica, apareció poco después de incorporarse al mercado laboral: sentir que se había quedado sin tiempo para hacer otras cosas.

"De un día para otro sentí que me quedé sin tiempo para vivir", relata. Su jornada terminaba cuando ya era de noche y, al llegar a casa, apenas encontraba tiempo para cenar antes de tener que volver a empezar al día siguiente.

La rutina comenzó a resultarle especialmente difícil porque todos los días parecían iguales. "Ya no recordaba qué había hecho el lunes, porque el martes había sido exactamente igual", explica Marlo. Una sucesión de jornadas idénticas que, al principio, asumió que terminaría aceptando como parte de la vida laboral.

ue entonces cuando apareció una pregunta que todavía sigue rondándole la cabeza. Una cuestión que no tiene tanto que ver con un empleo concreto como con la forma en la que quiere vivir durante las próximas décadas.

"¿Me quiero acostumbrar a esto?", se pregunta. Y plantea después la cuestión que le hizo replantearse esa rutina: "Si sigo así durante los próximos 20 años, ¿voy a estar satisfecho con lo que he vivido?".

Con 23 años, Marlo se encuentra así ante una duda que puede resultar familiar para otros jóvenes que acaban de comenzar su trayectoria profesional: si entrar en el mercado laboral implica necesariamente aceptar una rutina que no termina de convencerles.
Cuando decidió compartir sus inquietudes con las personas de su entorno, asegura que recibió una respuesta que se repetía una y otra vez: "Es lo que hay. Bienvenido al mundo laboral".

Una respuesta que, sin embargo, no le convence. "No quiero creer que esto tenga que ser así", afirma en el vídeo.

Marlo no ofrece una solución concreta ni explica que haya encontrado todavía la respuesta a esa pregunta. De hecho, reconoce que no sabe cuánto tiempo tardará en descubrir qué quiere hacer. Lo que sí tiene claro es que no quiere dejar de buscarlo por miedo a abandonar una rutina que ya conoce.

"No sé cuánto voy a tardar, solo sé que me da más miedo acostumbrarme que intentarlo", concluye
En su biografía de TikTok, Marlo resume precisamente el momento vital en el que se encuentra con una frase: "Buscando un propósito y documentando el proceso". Una descripción que encaja con la reflexión que comparte en su vídeo y con una etapa en la que todavía está intentando descubrir qué quiere hacer con su vida profesional.

Su caso plantea una cuestión diferente a la de quienes deciden cambiar de profesión después de décadas trabajando en un mismo sector. Marlo apenas tiene 23 años y, sin embargo, ya se pregunta si quiere pasar los próximos 20 años repitiendo una rutina que no le satisface
La duda, en su caso, no consiste tanto en si es demasiado tarde para cambiar como en si merece la pena empezar a buscar otra forma de entender el trabajo antes de haberse acostumbrado a ella.

Porque incorporarse al mercado laboral puede significar también descubrir, por primera vez, cómo se distribuye el tiempo entre trabajo y vida personal. Y para Marlo, esa experiencia le ha llevado a hacerse una pregunta que todavía no sabe responder: si esta es la vida laboral que se supone que debe aceptar o si, con 23 años, todavía está a tiempo de buscar otra

Marlo, ¿tiene nombre de perro?
 
Marlo tiene razón y es una muy buena pregunta. No se trata de trabajar o no, o de que ese chico sea un vago, sino de que trabajando un montón de horas en régimen de semiesclavitud el sueldo solo da para cubrir las necesidades más básicas.

Y eso es debido a una combinación de factores que se han ido acrecentando en los últimos años:los impuestos desmedidos que se lleva un estado hipertrofiado, la regulación absurda que corta tu libertad en muchísimos aspectos, el brutal encarecimiento de todo debido al aumento de la base monetaria para financiar la deuda de los estados soberanos, y la corrupción brutal de las relaciones naturales de pareja promovida también desde el estado.

La conclusión es clara, el estado es tu principal enemigo. Ha ido creciendo y tomando protagonismo hasta limitar casi toda tu libertad y convertirte en un esclavo. Y la tendencia es degenerativa, hasta convertirte en ganado.

Veréis en breve, con la IA, sistemas de vigilancia y CBDCs.
 
Payo pos mira devidentemente lo mesmo de seimpre.

Lo problemo ez lo sucialismo pero él no lo sape
 
Pobre chaval, Este no llega a los 30...y todavia no sabe lo que es alquilar piso, facturas, impuestos....
Y el novio con reproches de por qué llega tarde, que hay que bajar a Mercadona, que porque tiene el móvil en silencio o que hace tiempo que siente que las cosas ya no son igual.
 
Tengo un colega como marlo pero que tiene 32 años y sigue indignadísimo con que no le da la vida en los curros. Casamamis y nunca ha estado más de una semana en un sitio. Experto en montarse películas y excusas eso sí.
 
Marlo tiene razón y es una muy buena pregunta. No se trata de trabajar o no, o de que ese chico sea un vago, sino de que trabajando un montón de horas en régimen de semiesclavitud el sueldo solo da para cubrir las necesidades más básicas.

Y eso es debido a una combinación de factores que se han ido acrecentando en los últimos años:los impuestos desmedidos que se lleva un estado hipertrofiado, la regulación absurda que corta tu libertad en muchísimos aspectos, el brutal encarecimiento de todo debido al aumento de la base monetaria para financiar la deuda de los estados soberanos, y la corrupción brutal de las relaciones naturales de pareja promovida también desde el estado.

La conclusión es clara, el estado es tu principal enemigo. Ha ido creciendo y tomando protagonismo hasta limitar casi toda tu libertad y convertirte en un esclavo. Y la tendencia es degenerativa, hasta convertirte en ganado.

Veréis en breve, con la IA, sistemas de vigilancia y CBDCs.
Pues si, pero a la vez tambien algo tiene algo que ver el,
-1º Tiene 23 años y es SU PRIMER TRABAJO, que pasa que a los 18 ya no se tiene un trabajo de verano?
2º por ejemplo si hubiera puesto a trabajar con 19 años , con 23 ya tendria ahorrados 40.000 o 50.000 (viviendo con los papis) y y tendria la entrada para una casa en una capital de provincia(obivamnete si vive en Madrid no)
3º Esta viviendo con su papis, aunque cobres poco ya es mucho, ya que no tienes que pagar alquiler etc
 
Mami ponme unas magdalenitas, un vasito de leche caliente y arrópame o lloro. Y cuando no esté su mami para mantenerle, otro al que hay que pagar el IMV.
 

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