Tener un trabajo y un sueldo estable ya no garantiza poder llegar a fin de mes ni independizarse en España. María Santos tiene 34 años, trabaja como celadora en Madrid y se ve obligada a vivir en casa de su progenitora. Aunque cuenta con ingresos mensuales, el precio del mercado inmobiliario le impide vivir sola. Su testimonio, compartido en
La Tarde de COPE, refleja
la cruda realidad de miles de adultos que sufren lo que los expertos denominan "pobreza oculta".
Comprar una casa es misión imposible en España
Qué es la pobreza oculta y por qué afecta a casi el 24 % de la población
El concepto de "pobreza oculta" pone cifras a un fenómeno que queda fuera de las estadísticas habituales. Según explica la periodista Ana Huertas, la medición tradicional analiza únicamente los ingresos brutos que entran en un hogar.
Sin embargo, la perspectiva cambia de forma drástica cuando se descuenta el coste de la vivienda habitual.
"Aparecen casi 2 millones de personas que por sus ingresos estaban por encima de ese límite de pobreza, pero que quedan por debajo cuando se descuenta lo que pagan por el alquiler o por los intereses de la hipoteca", señala la periodista.
Si se atienden solo a los ingresos, el 20 % de la población está en riesgo de pobreza; pero tras restar el pago del techo, la cifra se eleva a casi el 24 %. Así, el coste de la vivienda convierte el gasto residencial en el principal factor de empobrecimiento para casi uno de cada cuatro españoles.
La vivienda se ha vuelto un elemento de lujo
Para María, irse de alquiler en solitario es una opción inasumible con su salario. "
Mi economía es que directamente no me lo permite", afirma la celadora madrileña. Esta situación la fuerza a renunciar a su plena independencia y a adaptar sus rutinas diarias a las de su familia.
La alternativa de comprar un piso resulta todavía más inalcanzable sin respaldo. "Creo que ahora mismo o tienes pareja y entonces entran dos sueldos a casa y entonces sí tienes la posibilidad de de hacer
frente a una compra de de la vivienda o si no tus padres te tienen que ayudar económicamente", señala María.
La traba del ahorro y la consolidación del 'trabajador pobre'
La joven añade que en su entorno no conoce a nadie que haya podido adquirir un inmueble en solitario. Y cuando se logra comprar en pareja, el presupuesto exige recortes inmediatos en el estilo de vida: "
Pueden pagar el piso, pero a lo mejor pues las vacaciones las tienen que reducir porque no tienen dinero", explica sobre la realidad de sus allegados.
El sector inmobiliario confirma a diario este diagnóstico. Edgar Sánchez, experto inmobiliario de Boende, advierte en COPE de que la vivienda "ha dejado de ser un gasto más para convertirse en el principal factor de empobrecimiento en España". El especialista alerta sobre la consolidación de la figura del "trabajador pobre":
personas con empleo formal pero a las que el coste del techo les devora cualquier margen de ahorro o tranquilidad financiera.
El gran obstáculo para acceder a una propiedad radica en la barrera del ahorro previo. Las entidades bancarias exigen contar de inicio con cerca del 30 % del valor de la vivienda —un 20 % de entrada no financiada y un 10 % para impuestos y gastos de gestión—. "L
es resulta imposible haber acumulado 50 o 60,000 € de entrada que exige la banca", destaca Sánchez al analizar la situación de quienes intentan emanciparse. Esto provoca que la franja de adultos de entre 30 y 40 años quede atrapada entre alquileres desorbitados y la imposibilidad de acceder a una hipoteca sin ayuda o avales familiares.
Casi 2 millones de personas se encuentran en el punto en el que sus ingresos las sitúan por encima del límite de la pobreza, pero quedan por debajo...
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