Desde que abandoné el ascetismo mi vida va rara. Si estoy aquí otra vez es gracias a otros o a la voluntad del altísimo, pero no logro equilibrarme y hasta me he peleado dos veces. Me siento un impostor y mi conciencia me salva y culpa al mundo. Fue mi decisión, pero tengo pesar de haber imaginado mi vida mal. Es duro vivir así.