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El desplazamiento del tomate nacional por el importado de Marruecos responde a acuerdos comerciales de la UE y a precios de producción más bajos, no a una compra de partidos. Los datos de importación muestran un crecimiento sostenido del producto marroquí en el mercado europeo.
El desplazamiento del tomate nacional por el importado de Marruecos responde a acuerdos comerciales de la UE y a precios de producción más bajos, no a una compra de partidos. Los datos de importación muestran un crecimiento sostenido del producto marroquí en el mercado europeo.
El tomate marroquí ha ganado terreno en los mercados europeos, incluido el español. Detrás de ese avance hay acuerdos comerciales, costes de producción y una competencia que muchos productores locales consideran desleal.
La Unión Europea y Marruecos firmaron en 1996 un acuerdo de asociación que entró en vigor en el año 2000. Ese marco incluye concesiones arancelarias para productos agrícolas, con contingentes y precios de entrada preferentes para frutas y hortalizas marroquíes. El tomate es uno de los productos más beneficiados por esas cuotas.
Las importaciones de tomate marroquí a la UE se han multiplicado desde entonces. En 2022, Marruecos exportó más de 700.000 toneladas de tomate, según datos de Eurostat, con España como uno de los destinos principales. El producto llega con arancel reducido o nulo dentro del contingente asignado.
El precio del tomate marroquí en origen es inferior al español por varias razones. Los costes laborales en Marruecos son más bajos, y el cultivo en invernadero en la región de Agadir permite producciones tempranas que llegan a Europa antes que la temporada española. Eso no significa que el precio final al consumidor sea siempre menor.
Los productores españoles, concentrados en Almería y Murcia, han denunciado durante años que esas importaciones presionan a la baja sus márgenes. Las organizaciones agrarias han pedido en varias ocasiones a Bruselas que refuerce los controles y revise las concesiones. La Comisión Europea ha mantenido el marco actual, con ajustes periódicos en los contingentes.
España importó en 2023 más de 150.000 toneladas de hortalizas marroquíes, según la Agencia Tributaria. El tomate es uno de los productos principales. Al mismo tiempo, las exportaciones españolas de tomate a otros países de la UE han caído en la última década.
El debate sobre si el consumidor sale ganando o perdiendo es complejo. Un precio más bajo en el lineal puede beneficiar al bolsillo, pero si desplaza la producción local, el efecto a largo plazo sobre el empleo y la soberanía alimentaria es otra cosa. No hay una respuesta única.
La idea de que los partidos españoles están comprados por Marruecos no tiene ninguna prueba. Lo que sí existe es un entramado de intereses comerciales, diplomáticos y económicos que condicionan las políticas agrícolas y migratorias. Confundir eso con una trama de corrupción generalizada es un salto que los datos no sostienen.
Marruecos es un socio comercial estratégico para la UE en materia de pesca, agricultura y control migratorio. Eso le da un poder de negociación real. Pero de ahí a afirmar que compra voluntades políticas hay un abismo que ninguna investigación judicial ha confirmado.
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Para el sultán sobornar a los tres partidos es nada, lo hace con una facilidad pasmosa, reparte unos cuantos milloncitos entre los partidos y ya tiene toda la partitocracia comiendo en su manono solo lo abonan con residuos , pesticidas cancerigenos y lo tienen en camaras madurando en descomposicion sino que esta carisimo y no hay otro . encima los super españoles camuflan que venga de Jovenlandia intentandolo pasar por nacional.