El ser humano se autoproclama especial mientras evita confrontar que su origen no es divino, sino el resultado azaroso de la evolución. Su tragedia radica en una conciencia hipertrofiada: por el mero hecho de razonar, se percibe como un ser iluminado. La vida no es un milagro, sino una patología degenerativa que infecta a la materia y a la energía cuando el universo envejece. Funciona con la lógica exacta de un carcinoma. El ser humano devasta de forma sistemática cada ecosistema que transita, y ahora proyecta su odisea espacial para expandir su metástasis hacia otras galaxias. Quienes profesáis fe en los Reyes Magos y mitificáis a vuestros progenitores como entidades magnánimas os negáis a admitir que os engendraron por ego, codicia, envidia o vanidad. […] — Firmado: Nando el Hispano, autor de «El Niño Lunar: la imposición de nacer».