El dato de "más de 80 personas han fallecido en los Dolomitas en lo que va de año" me ha llamado la atención y me ha dado por investigar. Resulta que entre los Dolomitas y los Alpes italianos de media mueren 500 personas al año, la mayoría despeñadas o por caídas de rocas.
Esto es una auténtica barbaridad, aunque haya cientos de miles de visitantes cada año, 500 perecid es una cifra muy alta. Por contextualizar en España hay 300 ahogados al año siendo 50 millones de habitantes. Muchos de estos ahogados son niños que se escapan del control de sus padres. Pero en la montaña, la mayoría de los que mueren son adultos.
Veo demasiado irresponsable por el gobierno dejar que una persona sin preparación equipada con el Decathlon se piense que está capacitada para ir a montañas peligrosas sin ser consciente de los riesgos. Mira que estoy en contra de las prohibiciones, pero es que tener a 500 perecid al año es una cosa que tiene que dar de pensar.
Una barbaridad: he preguntado a la IA por cuántos fallecidos al año hay en Pirineos, y son una media de 20 a 40 fallecidos.
Al parecer la gran diferencia entre ambas está motivada por varias causas: la hiper-masificación de la cordillera trasalpina y la composición de la cordillera dolomítica.
En las Dolomitas puedes subir a picos de casi 3.000 metros (como el Sass Pordoi o la Marmolada) en cuestión de minutos y en chanclas gracias a modernos teleféricos. Esto traslada a miles de turistas sin experiencia directamente a terrenos de alta montaña expuestos, con grava suelta y precipicios.
Además las Dolomitas están formadas por paredes verticales de roca caliza y dolomía, torres gigantescas y desfiladeros abruptos. Un simple resbalón o un paso fuera del sendero señalizado para tomar una fotografía panorámica suele resultar en caídas fatales al vacío de cientos de metros.
Los pirineos aunque tiene crestas y paredes técnicas, es una cordillera de perfiles más continentales, valles amplios y canchales. El terreno permite, en muchos casos, que un resbalón acabe en una caída controlada o golpes, reduciendo la letalidad inmediata.
En resumen, los Pirineos se mantienen más salvajes, tradicionales y físicamente exigentes para acceder a sus zonas complejas, lo que modera el número de accidentes. Las Dolomitas, al ser un "parque de atracciones" alpino de fácil acceso, combinan la verticalidad más agresiva del planeta con una masificación incontrolable.
Por ejemplo este par de excursionistas sin preparación:
Esta es la cima del Sass Pordoi (3.000 metros), mirad el teleférico descargando visitantes para hacerse la fotito de rigor sin caminar ni diez minutos:
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Fijaros el terreno, la gente sale de la zona vallada.
(imagen visible para usuarios registrados)
Sí, el Sass Pordoi es precisamente el paraíso de los visitantes sin preparación en el sentido más literal de la palabra. Al estar tan sumamente comunicado, atrae a un perfil de visitante que en ningún otro pico de 3.000 metros verías.
A la estación inferior del teleférico (en el Passo Pordoi) se llega cómodamente en coche o en autobuses de línea. Aparcas, compras el billete, te subes a la cabina y en
4 minutos cronometrados pasas de estar en el coche a pisar un desierto de roca a casi 3.000 metros de altitud, con vistas a los glaciares.
Esto genera dos realidades muy drásticas en la cima:
Los que no salen de la terraza (Turismo de foto y restaurante)
La gran mayoría de la gente que sube en el teleférico lo hace exclusivamente para:
- Hacerse fotos espectaculares con el abismo de fondo sin haber sudado una sola gota.
- Tomar una cerveza, un café o comer un plato de pasta en la terraza acristalada del Rifugio Maria.
- Caminar apenas 50 o 100 metros por la planicie de roca lisa que rodea la estación para sentir el viento de la alta montaña y volver a bajar.
Para este tipo de visita no hace falta ninguna preparación física, y es muy habitual ver a familias con carritos de bebé, personas mayores o turistas en zapatillas urbanas. Mientras no se salgan del perímetro plano de la estación, están totalmente seguros.
⚠️ El peligro de "venirse arriba"
El verdadero problema y el motivo de muchos rescates de montaña ocurre cuando un visitante sin equipamiento adecuado ve que el sendero hacia el
Piz Boè (el pico de 3.152 metros) parece plano y fácil al principio.
La fisonomía lunar del Sass Pordoi engaña. Lo que empieza como un paseo llano se convierte rápidamente en una bajada muy resbaladiza de piedra suelta hacia la
Forcella Pordoi y, después, en una ascensión de pura alta montaña con tramos donde hay que agarrarse a cables de acero. Es ahí donde los excursionistas improvisados (en sandalias, sin agua, sin abrigo o sorprendidos por una tormenta repentina) se meten en problemas reales.
Resumen: los italianos han inventado una máquina de cancelar turistas.