El costo del populismo: el IVA del 31,3% de Lula convertirá a Brasil en la nación más cara
Estimaciones del Tribunal de Cuentas de la Unión revelan que el esquema fiscal promovido por la administración de Luiz Inácio Lula da Silva disparará la tributación sobre el consumo hasta un histórico 31,3%. Impulsado por un descontrolado gasto público y un déficit persistente
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Por UHN Plus
oct. 31, 2026 11:27 AM 2 min de lectura
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Luiz Inácio Lula da Silva/@LulaOficial
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El desbalance en las cuentas públicas y la presión fiscal que caracterizan a la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva han puesto a Brasil al borde de un récord verdaderamente alarmante: la imposición de la carga tributaria sobre el consumo más alta del planeta. Tras la implementación de la reforma fiscal promovida por el Ejecutivo,
el Impuesto al Valor Agregado (IVA) combinado alcanzará un exorbitante 31,3%, asestando un golpe devastador al bolsillo de los ciudadanos y a la competitividad de las empresas.
De acuerdo con las estimaciones del
Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), la alícuota de la Contribuição sobre Bens e Serviços (CBS) alcanzará un
11,3%, mientras que el Impuesto sobre Bens e Serviços (IBS) ascenderá hasta el
20%. La suma de ambos tributos ubicará al gigante hispanoamericano por encima de Hungría
(27%) y muy lejos de la media de la OCDE, consolidando la fuerte presión fiscal impuesta por el modelo intervencionista del Planalto para financiar un aparato estatal cada vez más hipertrofiado.
La decisión de fijar tasas récord responde de forma directa a la incapacidad del Gobierno brasileño para controlar el desbocado gasto público, el crecimiento continuo de la deuda y un déficit fiscal que amenaza la estabilidad macroeconómica. En lugar de aplicar un plan de austeridad responsable, la administración de Lula prefirió garantizar el sostenimiento de los ingresos del Estado penalizando el consumo popular y la producción nacional.
Intervencionismo estatal y castigo a la iniciativa privada
Especialistas en economía tributaria coinciden en que la rigidez de la estructura fiscal aprobada actúa como un desincentivo directo para la inversión extranjera y el libre mercado. Mientras las pequeñas y medianas empresas intentan recuperarse del impacto de la inflación, el marco regulatorio del Ejecutivo obligará a los contribuyentes a soportar mayores costos operativos, trasladando la factura del
sobreendeudamiento estatal al ciudadano de a pie.
El fracaso en la contención del gasto gubernamental demuestra las graves inconsistencias del modelo centralista. En lugar de simplificar y aliviar la carga sobre los generadores de empleo, el sistema diseñado bajo la administración actual garantiza que el aparato estatal nunca pierda recaudación, sin importar las consecuencias para el tejido industrial y comercial del país.
Ahora a ver cómo queda la cosa. El IVA más caro del mundo. Tengo entendido que los brasileños siempre tuvieron problemas en comprar tecnología de fuera.
Recuerdo antaño que obligaban a las marcas a fabricar allí o no podían vender en el país. Recuerdo en tiempos de playstation 3 que consiguieron una licencia/permiso para fabricar allí una megadrive o clon de ésta. Una consola 2d de principios de los 90. Me suena que luego alguna playstation la llegaron a fabricar allí después. Pero salía más cara que en otras partes.
Los sueldos brasileños siempre fueron bajos si cobrabas en reales brasileños. Hay cosas que aquí son normales que allí las tienen que importar de otro país y sólo optan a eso la clase alta.
Luego decimos de España, pero hay sitios peores.