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Dónde va a parar! Acorazona mucho más el Gobierno que una cuadrilla de albano-kosovares.
Sin embargo día si y día también leo noticias de detenciones de bandas organizadas que atracan domicilios, por lo que me cuidaría bien de tener nada que quieran..
Pues me parece buena noticia que la policia tenga estos perros. El problema es que los albano-kosovares lo copiarán en 3,2,1...
Y el dinero de verdad, es decir, la plata y el oro ¿tambien lo huelen?
*** Los perros detectan los metales, incluso el oro y la plata. Y si, todo metal huele, sea su oxido o su combinacion con otro elemento.
Me gustaria estar equivocado en esto ultimo y ver pruebas de lo contrario, of course 😛
Todos podremos evocar el olor a metálico que deja en nuestras manos la barandilla de una escalera o el cambio de la tienda de la esquina, pero según Dietman Glindemann ese aroma no se debe al metal en sí, sino más bien a nuestra propia piel.
La hipótesis inicial de Glindemann era que el “olor a metal” se debía a las reacciones químicas entre los ácidos presentes en el sudor humano y las impurezas presentes en la superficie de los metales. Sin embargo, en las pruebas de laboratorio no se producían los mismos olores que todos reconoceríamos, por lo que aunó fuerzas con la química Andrea Dietrich, que se dedicaba al estudio del sabor metálico que puede aparecer en el agua corriente.
Los investigadores tomaron muestras de los vapores emitidos por personas que habían manipulado objetos metálicos y estudiaron su composición química. Allí encontraron moléculas de aldehídos y acetonas producidas por reacciones rápidas entre el hierro o el cobre y sustancias presentes en nuestra piel. Se ha demostrado que algunos de estos componentes pueden ser detectados a muy bajas concentraciones por el olfato humano.
Ante este descubrimiento, los científicos piensan que cada individuo produce moléculas ligeramente diferentes al contacto con los metales, y que estas sustancias podrían cambiar en caso de enfermedad, así que Glindemann quiere enfocar ahora su investigación hacia la posibilidad de hallar nuevas herramientas diagnósticas basadas en el olor desprendido al tocar un metal.
Pero esto no es todo, el enigma original de Dietrich parece que también se ha resuelto. El sabor metálico que notamos en el agua, podría deberse a reacciones entre partículas de comida y restos metálicos presentes en el agua.
Como decía al principio, no parece una investigación que vaya a cambiar el curso de la ciencia, pero nunca se sabe…
Los metales no huelen:
Extraído de aquí:
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Además, yo en esto aplico el sentido común. ¿No crees que si los metales oliesen en condiciones normales los mineros habrían empleado siempre a perros o gorrinos para detectar las vetas de mineral valioso?
Aquí el artículo de Nature donde aseguran que los metales no huelen:
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¿Que te parece el resto de lo que expongo?🙂
Existe la duda de con que producto eliminar rastros olorosos reveladores de la cobertura exterior del envoltorio, como restos olorosos de tinta de billetes.
Posiblemente seria suficiente intentar no contaminar el envoltorio y sellarlo perfectamente.
En fin. Puede que lo estamos liando mucho, aunque igual merece la pena darse la molestia de esmerarse un poco con la preparacion antes de ocultar algo, sobre todo si es de valor... buen aporte.😉