Las divisas emergentes claudican ante el dólar y la posible retirada de los estímulos
Golpe en el tablero. El escenario económico de los países emergentes está sufriendo un auténtico terremoto en lo que a movimiento de capitales se refiere. Hace unos meses se descontaba que Estados Unidos iba a mantener abierto el grifo de los estímulos y los bajos tipos de interés, que China sería el gran comprador de materias primas y que los emergentes seguirían creciendo con la rapidez de los últimos años. Hoy todo eso son, o más bien han sido, meras suposiciones. La realidad es bien distinta.
Las últimas turbulencias en los mercados financieros y la vuelta de las dudas al mercado de deuda plantean un entorno bien distinto. La continuidad de los estímulos monetarios de los bancos centrales y sus consecuencias son la gran incógnita para los expertos. "Estamos viendo como los países emergentes están viendo depreciados sus capitales, suben los tipos de interés para contener la salida de capitales y asisten a la caída de sus divisas. El problema no es tanto tratar de entender lo que pasa si no más bien las consecuencias que va a tener en el mercado", apunta José Luís Martínez de Citi.
Lo que resulta innegable es el nerviosismo latente en el mercado que se ha visto reflejado en el pobre comportamiento de las divisas emergentes en su cruce con el dólar. El real brasileño se deja un 0,26% este jueves y acumula tres sesiones a la baja en esta semana que le han llevado a tocar su nivel más bajo desde mayo de 2009.
Situación similar para el rand sudafricano que, a pesar del repunte del 1,3% de hoy, sigue muy cerca de la zona de mínimos de 2009 alcanzada esta semana (se deja más de un 23% en el año) y de la rupia que se deja otro 0,65% frente al dólar tras caer casi un 4% en la semana.
En lo que se refiere al euro, continúa con su tendencia alcista frente al billete verde y suma su cuarto día consecutivo de subidas hasta los 1,334 dólares, su nivel más alto desde el pasado mes de febrero. En el caso de la divisa nipona, el yen sube por tercer día consecutivo frente al dólar y se cambia a 94,3 dólares.
Pese a los esfuerzos de los bancos centrales de los mercados emergentes para evitar el éxodo de capital, la realidad es que este fenómeno ha continuado, especialmente en las economías que presentan una clara dependencia de las materias primas. El cambio es radical respecto a hace apenas unos meses cuando los inversores miraban con buenos ojos hacia los emergentes en busca de rentabilidades mayores.
Las cosas han cambiado desde entonces. La posibilidad de un repliegue en los estímulos monetarios es cada vez más palpable y las ingentes inyecciones de liquidez del Banco de Japón están imprimiendo una mayor volatilidad en los mercados. A ello se suma el hecho de que el pinchazo de los emergentes es una realidad cada vez más palpable que complementa un cóctel de difícil digestión para los mercados.
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