Exmilitar: «Marruecos busca tomar Ceuta, Melilla y Canarias»
¿Se está preparando Marruecos para atacar Ceuta? La pregunta circula desde que el programa En boca de todos, en Cuatro, emitió el testimonio de Abdelilah Issou, un exmilitar marroquí que sostuvo que su país está movilizando material pesado y misiles hacia el norte y que su objetivo incluiría Ceuta, Melilla, Canarias y hasta Andalucía. En el mismo espacio, presentado por Nacho Abad, se afirmó que España ya habría pedido a Rabat que no acercara armamento a la frontera. De momento es una declaración televisiva, sin verificación oficial pública conocida.
El asunto aterriza en plena resaca de los episodios migratorios en la frontera ceutí y de un supuesto nuevo intento de entrada masiva que, según ese mismo relato, no habría prosperado.
Qué se sabe de la movilización militar de Marruecos y quién es Abdelilah Issou
El nombre que ha puesto el asunto en el aire es el de Abdelilah Issou, exmilitar marroquí, que describió un desplazamiento de medios militares hacia el norte del país. Su versión llegó acompañada de dos ideas fuertes: que Rabat persigue anexionarse plazas españolas y que Madrid ya ha transmitido su incomodidad por el acercamiento de armas a la frontera.
Conviene subrayarlo sin adornos: no hay, por ahora, confirmación oficial de ninguno de esos extremos ni documentación que los respalde más allá del testimonio emitido en televisión. La información descansa sobre una única fuente, y esa fuente habla ante una cámara, no ante un tribunal ni un organismo internacional.
Por qué una invasión costaría más de lo que Marruecos ganaría
El argumento más sólido que ha salido de todo esto no es militar, sino contable. Quien cruza ese puente tropieza con una factura inmediata: la Unión Europea es el principal cliente de Marruecos y su principal fuente de remesas, el tratado de pesca se rompería el mismo día y el comercio exterior se resentiría. A eso se suma el coste interno: Ceuta y Melilla arrastran paro estructural y una población que no recibiría a nuevas autoridades con banderines.
El desglose completo de ganancias y pérdidas, puesto en una balanza comercial partida a partida, arroja un resultado que incomoda a los más exaltados. Y hay un actor que casi nunca falla: Washington. A Washington le da igual quién gobierne en Madrid mientras le deje Rota, Morón y el paso del Estrecho abiertos y tranquilos, porque por ahí circulan su logística y su energía. Un lío en la orilla sur le sale carísimo a una potencia que no está para abrir otro frente.
Del arancel a la guerra híbrida: el riesgo económico real
Frente al escenario de blindados, gana peso la tesis del músculo barato. Marruecos no se puede permitir una guerra convencional —es carísima para una economía con las costuras justas—, así que su carta útil es la presión híbrida: diplomacia dilatada, desgaste fronterizo y ruido mediático. En esa lectura, lo que se ve es exhibición de fuerza, no un plan de ocupación.
La contraposición es nítida: unos ven un ataque inminente y otros ven una campaña de desgaste donde el arma no es el misil, sino el tiempo. En medio queda quien recuerda que imponer aranceles a los productos marroquíes sería una represalia mucho más barata y quirúrgica que cualquier respuesta militar.
Ceuta, el punto caliente: la boya, los agentes y la Operación Paso del Estrecho
Bajo toda esta disputa late un problema de gestión inmediata. En la frontera de Ceuta no se ha reforzado el despliegue más allá de una boya, según el relato que circula, mientras la cifra de agentes desplegados no habría aumentado respecto al día del asalto. Y cada verano se repite la Operación Paso del Estrecho, que entrega a Marruecos una posición de fuerza en el tránsito de personas y mercancías por aguas españolas.
A ese cóctel se añaden dos episodios: un nuevo intento de entrada masiva durante la madrugada que no habría llegado a más y la detención de una persona por quemar tiendas de migrantes en Ceuta. El clima se ha envenenado, con sectores del público señalando a la vez al Ejecutivo y a la población migrante. Esa tensión social —y su traducción electoral— pesa tanto como la militar.
Qué hace el Ejército español mientras se discute todo esto
Mientras el foco apunta al sur, las Fuerzas Armadas españolas mantienen despliegues en ejercicios internacionales como el Eagle Hannibal, con tropas a miles de kilómetros de la frontera. Es el contraste que muchos subrayan: la defensa del territorio se sostiene en maniobras con aliados y en la OTAN, no en un refuerzo visible de los peñones.
Con este panorama —una sola fuente, costes por un lado y alarmismo por otro—, lo único demostrable es que alguien con acento autorizado dijo algo muy gordo en horario de máxima audiencia. Si es verdad o postureo lo dirá el tiempo. Lo que no va a aclararlo es el mismo aparato que lleva meses sin cuadrar ni el número de agentes en esa frontera.